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CONSECUENCIAS DEL INCENDIO

Pastores afectados por el fuego de Espadán : "El monte es una bomba de relojería. Nos hemos quedado sin pastos y corrales"

Esther López, pastora de Alfondeguilla, denuncia el abandono del monte por parte de las administraciones y defiende la labor de los animales como "cortafuegos naturales"

Efectos del fuego durante el incendio de la Vall d'Uixó

Efectos del fuego durante el incendio de la Vall d'Uixó / Toni Losas. / MED

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Kevin Contreras

València
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Cuando las primeras llamas empiezan vislumbrarse en el horizonte, Esther López, pastora de profesión, ya sabe que es una mala señal. La Sierra de Espadán está ardiendo y el fuego avanza a un paso agigantado, consumiendo todo el combustible que, durante el año, ninguna cabra u oveja se ha comido. Los animales de pastoreo son capaces de eliminar matojos y hierbas que sirven de alimento a unas llamas que no tienen piedad ante nada ni nadie, provocando que la peor pesadilla de Esther, y junto con ella la de miles de pastores, se convierta en realidad.

"El monte es una bomba de relojería por culpa del abandono. Dan ganas de gritar viendo cómo está", expresa la pastora vecina de Alfondeguilla, donde se ha mudado recientemente con la intención de continuar con su labor de pastoreo. Iba a utlizarun corral para sus cabras, pero ya no será posible. El que iba a ser el hogar de sus animales se ha convertido en una masa de ceniza y ascuas por las llamas que han llegado desde la propia sierra. Sin pastos y corrales, el fuego ha puesto en jaque a muchos pastores como Esther.

El inconveniente persiste, no existe un mantenimiento dentro de la masa forestal que proteja la biodiversidad presente en la sierra más extensa de la Comunitat Valenciana. "Los montes se gestionan desde las oficinas sin la mirada de la gente que lo vive y siente", opina. La conservación es necesaria, pero no una vez las consecuencias han visto la luz, sino los meses de antes. La pastora afirma que los bosques y montes se deberían arreglar "en invierno y con la comunidad" para conseguir el efecto esperado, no cuando ya arde. Un trabajo que con ayuda de los animales sería mucho más sencillo. "Los animales hacen el mejor desbroce natural que existe. Se comen la maleza, limpian los cortafuegos y devuelven el equilibrio al monte", asegura.

Algunas de las 350 cabras introducidas en el monte de Xeraco para prevenir incendios.

Algunas de las 350 cabras introducidas en el monte de Xeraco para prevenir incendios. / Levante-EMV

Una historia para olvidar

Más allá de lo que significa el poder ejercer el pastoreo, los problemas para los residentes van mucho más allá. Las caras de las personas una vez observan los primeros ápices del fuego y son conscientes de que sucede se vuelven completamente demoledoras. "Me siento derrotada, con ganas de abandonar. He sentido miedo, impotencia y dolor. Llevo años queriendo hacer algo por mi tierra y no he podido", afirma la pastora, que ve como casi todas sus oportunidades se carbonizan entre las llamas. Cuando la situación se estabilice volverá a la carga y seguirá peleando por conseguir mantener el monte vivo durante muchos años más, siempre con la ayuda de sus animales. "Haremos un cinturón de protección natural. Que las cabras desbrocen y mantengan limpia la periferia durante el año, son el mejor cortafuegos natural", sostiene la pastora, que ya cuenta con el apoyo del ayuntamiento de su municipio.

Imágenes captadas por dron de la Guardia Civil del incendio de la Vall d'Uixó

Imágenes captadas por dron de la Guardia Civil del incendio de la Vall d'Uixó / Guardia Civil

Muchos pastores recordarán de por vida lo sucedido el sábado 25 de julio de 2026. La crónica de unas llamas que arrasaron con todo lo que tenían por delante y que trajeron consigo perjuicios laborales para varias de las personas que seguían poniendo su cuerpo y alma a disposición de la naturaleza, buscando un remedio que no pasa por esperar a los bomberos durante el verano, sino por "cuidar la Sierra día a día durante todo el año, con la gente del pueblo y el ganado en el monte", defiende López.

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Fuente: Levante - EMV