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Entrevista

Caterina Biscari se despide del sincrotrón ALBA tras 14 años de liderazgo: "Tenemos una de las grandes joyas científicas de Europa"

La científica italiana, quien dirigía esta instalación desde el año 2012, cierra su etapa al frente de este centro para dar paso a Harry Westfahl Jr., quien liderará ahora el "salto de generación" de este acelerador de partículas

En su despedida, Biscari aplaude los logros académicos del sincrotrón y da las gracias al "extraordinario equipo humano" con el que ha trabajado

La Generalitat y el Gobierno invertirán 1.000 millones de euros en el Sincrotrón ALBA para acelerar la investigación científica

La científica Caterina Biscari, directora del sincrotrón ALBA desde 2012.

La científica Caterina Biscari, directora del sincrotrón ALBA desde 2012. / Sergio Ruiz / Sincrotrón ALBA

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Valentina Raffio

Valentina Raffio

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Llegó usted al sincrotrón ALBA en 2012, justo el año en que la instalación empezó a prestar servicio a la comunidad científica. ¿Cuáles fueron los principales retos que asumió en aquel momento?

Demostrar que una infraestructura tan compleja podía pasar de ser un proyecto tecnológico a convertirse en una instalación científica plenamente operativa. Habíamos construido un instrumento extraordinario, pero teníamos que demostrar que funcionaba de forma estable las 24 horas del día y, sobre todo, que era capaz de ofrecer resultados científicos de primer nivel. Era algo completamente nuevo en España y suponía un desafío tanto tecnológico como organizativo. Fue todo un reto. Especialmente porque arrancamos en plena crisis y eso dificultaba atraer y retener talento, especialmente internacional, así como captar fondos para impulsar proyectos ambiciosos. Aun así, desde el primer momento nos propusimos situarnos en el panorama europeo e internacional y demostrar que podíamos estar al nivel de los grandes sincrotrones del mundo. Y así lo hicimos.

"Desde el primer momento nos propusimos situarnos en el panorama europeo e internacional y demostrar que podíamos estar al nivel de los grandes sincrotrones del mundo. Y así lo hicimos"

Cualquiera que haya tenido la suerte de visitar el sincrotrón ALBA sabe lo espectacular que es. ¿Recuerda cuál fue su primera impresión al verlo?

Lo recuerdo perfectamente. Curiosamente, todo mi proceso de selección para optar al puesto de directora fue en Barcelona, por lo que no conocí la instalación hasta después de ser seleccionada. La primera vez que llegué al centro, cuando entré y vi la impresionante pasarela, quedé boquiabierta. Pero lo que más me marcó fue ver que todo estaba ya en marcha. Ese día, el 7 de mayo de 2012, fue justo la fecha en la que se realizó el primer experimento oficial con usuarios. Desde el primer momento tuve la sensación de estar delante de una instalación increíble, con excelentes científicos y técnicos y, ante todo, con un gran equipo humano. Todos mis años al frente de este centro me lo han confirmado.

Vista aérea del Sincrotrón ALBA, en Cerdanyola del Vallès.

Vista aérea del Sincrotrón ALBA, en Cerdanyola del Vallès. / El Periódico

Después de catorce años al frente de ALBA, ¿cuáles diría que han sido los principales hitos de esta etapa?

Me quedo con tres. Primero, el crecimiento continuo de la instalación, gracias al cual hemos pasado de siete líneas experimentales a catorce, además de nuevas infraestructuras como la plataforma de microscopía electrónica. Segundo, la aprobación de ALBA II, el proyecto que permitirá transformar la instalación en un sincrotrón de cuarta generación. Y tercero, el enorme crecimiento de nuestra comunidad científica. Hemos pasado de unos 600 usuarios a más de 10.000 entre investigadores, empresas e instituciones colaboradoras. ALBA ha reforzado su presencia internacional y hoy está plenamente integrado en la red de grandes sincrotrones europeos. Hemos pasado de ser una instalación que despertaba curiosidad a ser un centro reconocido y competitivo a nivel internacional.

"Hemos pasado de ser una instalación que despertaba curiosidad a ser un centro reconocido y competitivo a nivel internacional"

¿Y qué nos ha dejado ALBA en sus primeros 14 años de trabajo?

ALBA se ha convertido en una herramienta imprescindible para investigadores de ámbitos muy diversos, desde la biomedicina hasta la ciencia de materiales. Gracias a la luz de sincrotrón, los científicos han podido observar la estructura y el comportamiento de la materia con un nivel de detalle imposible de conseguir con técnicas convencionales. En el ámbito de la salud, esto ha permitido estudiar cómo actúan los fármacos sobre las células, comprender mejor enfermedades y acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos. Hospitales y centros de investigación han utilizado ALBA para evaluar terapias contra enfermedades raras, descartar las que no resultan eficaces antes de los ensayos clínicos y centrar los esfuerzos en las más prometedoras. La instalación también ha contribuido a investigaciones sobre transición energética, ya que permite desarrollar y analizar nuevos materiales para baterías más eficientes, tecnologías basadas en hidrógeno limpio y dispositivos electrónicos que consumen menos energía.

"ALBA ha permitido estudiar cómo actúan los fármacos sobre las células, comprender mejor enfermedades y acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos"

ALBA está a punto de dar un salto para convertirse en un sincrotrón de cuarta generación. ¿Qué podemos esperar de esta nueva etapa?

Esperamos la mayor transformación de la infraestructura desde su puesta en marcha. El nuevo acelerador generará haces de luz de sincrotrón mucho más brillantes y precisos. Esa mejora permitirá observar la materia con una resolución mucho mayor, realizar experimentos más rápidos y estudiar fenómenos que hoy son imposibles de analizar. Además de la renovación tecnológica, el proyecto incorporará nuevas líneas experimentales y reforzará las capacidades de análisis de datos mediante inteligencia artificial y nuevas herramientas de procesamiento, imprescindibles para gestionar el enorme volumen de información que generará la instalación. El objetivo es que ALBA siga situándose en la vanguardia de la investigación científica durante las próximas décadas.

¿Cuál es la importancia estratégica de contar con una infraestructura como ALBA para Catalunya y España?

Tener una infraestructura científica como ALBA sitúa a Catalunya y España dentro del grupo de países capaces de desarrollar y utilizar tecnologías punteras. Los grandes países europeos cuentan con instalaciones similares, pero el valor de un sincrotrón no está solo en construirlo sino en generar una comunidad científica e industrial alrededor de él. En estos años ALBA ha conseguido atraer usuarios nacionales e internacionales y competir con centros de referencia europeos, hasta el punto de que algunos investigadores acuden a sus líneas porque ofrecen capacidades únicas. Además, la instalación abre la puerta a participar en redes internacionales y utilizar otras grandes infraestructuras científicas. Se trata de un instrumento estratégico para impulsar conocimiento, innovación y colaboración dentro de Europa. Dicho de otra forma, es una de las grandes joyas científicas del continente.

"Se trata de un instrumento estratégico para impulsar conocimiento, innovación y colaboración dentro de Europa"

Si pudiera dar un único consejo a su sucesor, Harry Westfahl Jr., ¿cuál sería?

Empezaría diciéndole que estoy muy contenta de que sea mi sucesor. Es una persona con una gran capacidad científica, tecnológica y de gestión, reconocida internacionalmente y que, además, llega en un momento muy adecuado para ALBA. Mi consejo sería que escuche, que siga trabajando con el equipo y que sea fiel a su propia manera de hacer las cosas. Este es precisamente el momento en el que puede aportar su visión, sus ideas y su experiencia, manteniendo todo lo que funciona bien pero impulsando una nueva etapa. Confío plenamente en él y le deseo lo mejor en esta nueva etapa.

"Me quedo especialmente con la dimensión humana del proyecto, porque una gran instalación científica no es solo tecnología. Son las personas que la hacen funcionar y la comunidad que se construye alrededor de ella"

Y si tuviera que hacer balance de su recorrido, ¿qué se diría a sí misma?

Que estoy muy satisfecha y orgullosa de lo que he conseguido. Y lo digo sin pudor alguno. Cuando llegué en 2012, el gran reto era convertir una instalación recién construida en un centro científico plenamente operativo y reconocido internacionalmente. Hoy ALBA es una infraestructura consolidada, con una comunidad de usuarios mucho mayor, nuevas líneas experimentales, colaboraciones nacionales e internacionales y un proyecto de futuro ambicioso. Todo esto ha sido posible gracias al trabajo colectivo de muchas personas. Me quedo especialmente con la dimensión humana del proyecto, porque una gran instalación científica no es solo tecnología. Son las personas que la hacen funcionar y la comunidad que se construye alrededor de ella.

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