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Investigación

Las jirafas del zoo de Barcelona saben 'matemáticas' (se acercan a la suma, pero fallan en la resta)

Un estudio realizado en el zoológico sugiere que estos animales son capaces de combinar cantidades mentalmente

La ciencia halla en cada vez más especies un sentido de la cantidad relacionado con la alimentación y la depredación

Las jirafas del zoo de Barcelona saben matemáticas

Las jirafas del zoo de Barcelona saben matemáticas / Crédito: LOIDI ET AL., 2026 / UNIVERSITAT DE BARCELONA / ZOO BARCELONA

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Michele Catanzaro

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Barcelona
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La capacidad de pensar en cantidades está más extendida de lo que se esperaba en el mundo animal. Ahora, una nueva especie, las jirafas, acaba de unirse al club de los 'animales matemáticos', del cual forman parte desde primates hasta peces.

Las comillas son de rigor, porque lo que se acaba de demostrar es que estos ungulados parecen ser capaces de combinar cantidades mentalmente. Sin embargo, eso está muy lejos de entender con exactitud qué es un número. No obstante, su comportamiento no deja de ser asombroso.

El hallazgo se hizo en el zoo de Barcelona. Aquí, las jirafas Nuru y Njano demostraron que son capaces de elegir, entre dos cajas cerradas, la que contiene más alimento, después de combinar mentalmente dos cantidades, algo que podría parecerse a una suma sencilla.

Sus compañeras Nakuru y Yalinga, al contrario, suspendieron esa tarea. Por otra parte, las cuatro fallaron en un experimento de disociación, que sería algo parecido a una resta. Y también en un tercer experimento que combina los dos procesos.

Test matemático

Los resultados han sido presentados en la revista 'Scientific Reports' por un equipo internacional liderado por investigadores de la Universitat de Barcelona (UB).

“Si queremos entender la evolución de una característica, tenemos que estudiarla en todas las ramas de la evolución”, afirma Iker Loidi, doctorando en la UB y coautor del trabajo, para explicar cómo se le ocurre a uno poner un test matemático a una jirafa. Los ungulados son abundantísimos e incluyen desde animales domésticos (vacas, caballos, cerdos…) hasta salvajes (hipopótamos, bisontes, cebras…).

Las cuatro jirafas de Barcelona ya demostraron ser muy listas en 2023, cuando manifestaron lo que parecía una intuición estadística. Colocadas frente a unos contenedores con trozos zanahoria y calabacín mezclados, estimaron dónde había más de la hortaliza naranja, que prefieren a la verde.

Reto complejo

En el último estudio, el reto es más complejo. Un ejemplo: el experimentador le presenta a una jirafa dos cajas amarillas abiertas, con dos trozos de zanahoria en una y un trozo en la otra. Luego las cierra y le presenta una caja verde con dos trozos. Después, pone estos en la caja amarilla donde había solo uno.

La operación se hace por una puerta trasera, de tal forma que la jirafa no puede ver el nuevo contenido de la caja. No obstante eso, en muchos casos, el animal apunta con la lengua a la caja amarilla que contiene más trozos, aunque inicialmente era la que contenía menos. Eso sugiere que ha hecho un proceso mental de combinación, independiente de la observación.

Los investigadores hicieron 270 pruebas a cada una de las cuatro jirafas, explorando combinaciones distintas. Dos animales actuaron mejor que si estuvieran eligiendo las cajas al azar. Otros dos adoptaron estrategias más sencillas, como optar por la última caja manipulada por el científico, lo que a menudo los indujo en error.

“Las jirafas hacen cosas muy increíbles que no esperaríamos de ellas”, afirma Loidi. No faltan explicaciones evolutivas posibles. Por una parte, estos ungulados tienen una tormentosa vida social: en épocas de comida escasa, se reparten en grupos más pequeños, pero no tanto como como para ser vulnerables a los depredadores. Por la otra, la dieta de las jirafas está especializada en acacias, unas plantas que no crecen por doquier. En ambas circunstancias, tener un agudo sentido de la cantidad proporciona una ventaja.

Nivel básico

Irene Pepperberg, etóloga de la Universidad de Boston y entrenadora del famoso loro matemático Alex, enfría el entusiasmo alrededor de las jirafas. “Hacer una suma quiere decir entender números exactos, no entender donde hay algo más o algo menos”, afirma. La investigadora sugiere que las jirafas podrían estar valorando la masa o la superficie naranja que ven, en lugar de “contar” los trozos de zanahoria.

De hecho, la idea de que las estos animales puedan tener una protoaritmética es la que más recelo levanta. “La mayoría de los investigadores que estudian congnición numérica no se referirían a eso como aritmética”, reflexiona Krista Macpherson, investigadora de la Universidad de Brandon (Canadá), que ha investigado el asunto en perros.

“No sostenemos que las jirafas realicen operaciones aritméticas simbólicas, sino que manipulan representaciones aproximadas de la cantidad, lo que constituye un nivel más básico de procesamiento cuantitativo”, reconoce Loidi.

Pepperber aventura que incluso podría estar ocurriendo lo mismo que con Hans el listo, un caballo que asombró el mundo con sus habilidades matemáticas hasta que se descubrió que adivinaba las respuestas interpretando gestos inconscientes de su entrenador.

Loidi replica que esta clase de riesgos se ha minimizado. Por ejemplo, un observador ha controlado los gestos del entrenador. También excluye que las jirafas estén usando el olfacto, ya que en general no lo usan para encontrar comida.

Matemáticas evolutivas

Brian Butterworth, experto en cognición numérica del University College de Londres, es más entusiasta. “Cualquier criatura que se estudiara adecuadamente podría manifestar alguna habilidad numérica, por razones evolutivas”, afirma.

La aparición de estas habilidades en animales tiene dos orígenes posibles: o bien estuvieron presentes en un ancestro común de casi todos los animales; o bien se desarrollaron de forma independiente, en respuesta a presiones evolutivas parecidas.

Butterworth apuesta por lo primero. Si se encontraran los genes que causaron la emergencia de la habilidad en un ancestro común, se abriría la puerta a entender condiciones como la discalculia en humanos. De momento, el equipo del cual forma parte Loidi seguirá testeando ungulados en el zoo.

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