Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio ambiente

Europa apuesta por impulsar en los Pirineos el 'turismo de osos'

La Comisión Europea propone potenciar el turismo de naturaleza en la cordillera para atraer visitantes respetuosos con el medio ambiente

Según fuentes europeas, la presencia de fauna puede econvertirse en un elemento de dinamización económica, como ya sucede con el lince ibérico o el lobo

Las entidades ambientales avisan de que es necesario ordenar la presencia de visitantes en la zona de cría del oso pardo

Dos crías de oso pardo, en los Pirineos catalanes.

Dos crías de oso pardo, en los Pirineos catalanes. / Departament d'Acció Climàtica

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Guillem Costa

Guillem Costa

Bruselas
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La Unión Europea ve en los Pirineos una oportunidad para desarrollar su estrategia de turismo sostenible. En concreto, fuentes de la Comisión de Medio Ambiente detallan a este diario que la cordillera se erige en un enclave ideal para fomentar la llegada de visitantes "respetuosos con el medio natural" e interesados en la observación del oso pardo. Esta posibilidad, según Bruselas, puede coger forma a partir de la estrategia de ecoturismo publicada recientemente por la Comisión.

El documento recoge varias directrices sobre cómo debe ser el turismo en las zonas que forman parte de la Red Natura 2000. El informe señala que, cada año, la actividad turística genera entre 50.000 y 85.000 millones de euros en los 27.000 espacios protegidos de los Estados miembros. Esto representa, aproximadamente, el 6% del volumen que genera el sector turístico en todo el continente. No obstante, los dirigentes de la Comisión apuestan por potenciar este "turismo de naturaleza", para así redistribuir a los viajeros y evitar que se concentren solo en las áreas más masificadas. "Todo el mundo se siente atraído por los grandes parques nacionales, pero hay otras áreas de la Red Natura 2000, situadas en zonas más remotas, que tal vez se transformen en un motor de desarrollo", sostiene un dirigente europeo.

La población de osos pardos en el Pirineo catalán se cifró en 41 ejemplares en el año 2023

La población de osos pardos en el Pirineo catalán se cifró en 41 ejemplares en el año 2023 / Departament d'Acció Climàtica

En este camino, los territorios pirenaicos habitados por el gran plantígrado, que se empezó a recuperar en estas montañas a finales de los 90 tras un proyecto de reintroducción, son uno de los puntos clave para reforzar este modelo. Desde la Comisión Europea subrayan que este modelo ya ha empezado a tomar forma en distintos territorios de la Red Natura 2000. Fuentes comunitarias mencionan iniciativas que vinculan productos locales con especies emblemáticas, como por ejemplo una mermelada con el logotipo de un oso pardo. En Catalunya, en esta línea, se trabaja con el proyecto 'Fet al parc', en referencia a los parques naturales. Se trata de un programa que pone en valor actividades del sector primario que trabaja en espacios protegidos.

Linces, lobos y aves

Según fuentes europeas, la presencia de fauna puede convertirse en un elemento de dinamización económica, como ya sucede con el lince ibérico, el lobo o determinadas aves: "Las actividades relacionadas con el avistamiento de estas especies incluso puede ayudar a los agricultores, a los productores locales de alimentos y a las empresas turísticas de la zona a vincular sus actividades y sus productos con la naturaleza".

Bruselas también señala que la Red Natura 2000 dispone de un sistema de licencias para el uso de su distintivo en productos y servicios asociados a estos espacios protegidos. En este ámbito, España es, por ahora, el único país de la UE que ha desarrollado la normativa necesaria para permitir su utilización. El objetivo, apuntan fuentes de la Comisión, es aportar un "valor añadido" a estos productos, del mismo modo que ocurre con los sellos ecológicos y otras certificaciones ambientales.

Dos ejemplares de osa con crías en el Val d'Aran

Dos ejemplares de osa con crías en el Val d'Aran / DEPANA

Aun así, la Comisión es consciente de que el desarrollo de este turismo debe ir acompañado de una "gestión rigurosa" para evitar impactos sobre el territorio. Desde Bruselas recuerdan que la convivencia con los grandes carnívoros continúa generando tensiones en muchas regiones de Europa. El oso, en los Pirineos, no es una excepción. Pero, al mismo tiempo, es una realidad que cada vez más personas se acercan a territorios como el Val d'Aran y a comarcas como el Pallars Sobirà para intentar ver a esta especie emblemática en libertad. Este modelo turístico, que puede actuar como motor económico, siempre debe mantenerse dentro de unos "límites compatibles con la conservación", sostienen desde la UE.

Exceso de gente

De hecho, la Comisión alerta de que una hipotética afluencia excesiva de visitantes o la construcción de grandes infraestructuras turísticas en espacios sensibles puede provocar consecuencias negativas para lo que sobre el papel se pretende proteger. Por esta razón, la estrategia de trabajo elaborada apuesta por implicar desde el comienzo a administraciones locales, propietarios, vecinos, entidades y empresas. De esta forma, la conservación de la biodiversidad se puede hacer compatible con el crecimiento económico. Entidades en defensa del medio ambiente consultadas por EL PERIÓDICO advierten de que, antes de plantear un modelo como este, es imprescindible "regular y ordenar" en la actualidad la presencia de visitantes que ya acuden a los Pirineos para ver osos.

¿Qué posición tiene la Generalitat ante la posibilidad de fomentar el turismo de naturaleza en los territorios del oso pardo? Fuentes del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica aseguran que esta visión encaja con la estrategia que el Govern está desplegando en materia de transición ecológica. Explican que Catalunya avanza hacia un modelo basado en la generación de "capital natural", entendido como el aumento de la capacidad de los ecosistemas para prestar servicios esenciales como la regulación hídrica, la captura de carbono, la resiliencia frente a los incendios o el mantenimiento de la biodiversidad.

En este contexto, sostienen que sectores como el turístico o el de la construcción empiezan a percibir la biodiversidad como un valor añadido tanto para "reforzar su resiliencia" como para acceder a "nuevos mercados vinculados a la sostenibilidad". Para la conselleria, actividades como el turismo de naturaleza ya se están beneficiando de la mejora de algunos hábitats. De hecho, algunas voces incluso sugieren que, con el paso del tiempo, el oso se irá entendiendo como un emblema de las montañas catalanas, como ya ha sucedido en la cordillera Cantábrica. Cabe señalar que la presencia del oso, a día de hoy, en los Pirineos se reparte entre España (Aragón y Catalunya), Francia y Andorra.

Suscríbete para seguir leyendo