Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Prueba piloto

Catalunya compensará con 500 euros por hectárea a los agricultores "respetuosos" con las aves

La Generalitat pone en marcha una plan para compensar a los payeses que realicen buenas prácticas ambientales en áreas de especial protección

La agricultura respetuosa con el medio ambiente es tan rentable como la convencional

Sisón común

Sisón común / MARIA RODRÍGUEZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los agricultores que cultiven en territorio ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y que opten por "prácticas respetuosas" con la presencia de pájaros serán compensados por la Generalitat. En concreto, según ha podido saber este diario, se plantea un pago máximo de 500 euros anuales por hectárea para los payeses que cumplan las limitaciones exigidas por un área catalogada como ZEPA.

Fuentes consultadas por EL PERIÓDICO detallan que, de momento, el proyecto, en formato de prueba piloto, contará con una dotación de siete millones de euros. El objetivo es doble. Por un lado, se pretende incentivar a los agricultores para que demuestren que especies de ave protegidas acuden a sus campos y así mejorar la diezmada biodiversidad de los paisajes abiertos. Pero al mismo tiempo, se quiere ofrecer una contrapartida a agricultores cuyos cultivos, antes regables, fueron declarados como ZEPA hace más de una década.

La Administración admite que estos agricultores arrastran desde entonces un reconocimiento económico pendiente. La declaración de sus fincas como espacio protegido limitó las posibilidades de transformación de unas explotaciones que, antes de quedar incluidas en una ZEPA, podían aspirar a convertirse en regadío. El nuevo programa se centra en reconocer por primera vez, y retribuir, un topo de gestión agrícola que, pese a ser menos productiva, resulta beneficiosa para aspectos como la conservación de los suelos y de especies como aves y polinizadores. Aun así, cabe señalar que, en muchas ocasiones, se ha demostrado que una agricultura respetuosa con el medio natural puede ser igual o más rentable que la intensiva. Sin embargo, los estudios que lo sostienen no incluyen únicamente parcelas de secano.

Cereal

Las ayudas se dirigirán principalmente a campos de cereal, sobre todo de trigo. Los agricultores que quieran acogerse a ellas deberán garantizar una serie de prácticas compatibles con la conservación de las aves y someter sus explotaciones a un seguimiento que permita comprobar su presencia. El diseño definitivo tendrá que establecer qué indicadores se utilizan y cómo se acredita que una finca se ha convertido en un espacio favorable para las especies protegidas.

Dos perdices, en un olivar.

Dos perdices, en un olivar. / SEO Birdlife

El planteamiento combina, por tanto, el cumplimiento de determinadas condiciones agrícolas con los resultados ambientales obtenidos. No se trataría únicamente de pagar por el hecho de tener una explotación dentro de una ZEPA, sino de incentivar a quienes gestionen sus tierras de manera que puedan alimentar, refugiar o facilitar la reproducción de las aves vinculadas a los espacios agrícolas abiertos.

Plan conjunto

La estrategia se está elaborando conjuntamente entre dos conselleries, la de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, y la de Agricultura. Ambas llevan meses trabajando en un modelo que permita conciliar la actividad productiva con la protección de la biodiversidad. La primera prueba de todo este trabajo se traducirá en esta experiencia que no se descarta extender si se consolida. El proyecto llega, además, en un momento de creciente malestar en una parte del campo. Las protestas por los daños que provocan los conejos en los cultivos han vuelto a poner sobre la mesa la difícil relación entre algunas explotaciones y la gestión de la fauna salvaje. El conseller Òscar Ordeig ha anunciado medidas para afrontar la gestión de los conejos y ya ha trasladado ya al sector un primer avance del programa destinado a los terrenos ZEPA.

La propuesta del Govern pasa por evitar que la defensa del medio ambiente y la actividad agrícola se presenten como dos intereses incompatibles. La idea es que los payeses dejen de percibir la presencia de fauna protegida exclusivamente como una carga o una limitación y puedan convertirse también en beneficiarios de su conservación.

Aves esteparias

En buena parte de las comarcas de Lleida, el crecimiento de la agricultura intensiva y del regadío ha ido reduciendo los espacios de secano. Se trata de terrenos imprescindibles para las especies ligadas a ambientes esteparios. Estas aves necesitan campos abiertos, cultivos poco densos y un mosaico de superficies agrícolas con márgenes que cada vez resulta más difícil encontrar. Entre las especies más representativas se encuentran aves como el sisón, la ganga ibérica y la alondra. Sus poblaciones se encuentran en claro retroceso y, en Catalunya, su presencia es ya casi residual. Aragón, por ejemplo, aunque no evita su declive, conserva poblaciones más numerosas.

El Govern trabaja en una segunda propuesta para permitir un cierto riego en zonas ZEPA

El objetivo de la Generalitat es que estas aves no dependan únicamente de las pocas reservas naturales donde todavía encuentran unas condiciones adecuadas. Espacios como la Timoneda d’Alfés o Mas de Melons son fundamentales, pero insuficientes por sí solos para garantizar su conservación. De ahí que el plan busque que también los campos cultivados incluidos en las ZEPA funcionen como lugares de alimentación, refugio y reproducción.

Un rebaño, entre unos viñedos de la Familia Torres.

Un rebaño, entre unos viñedos de la Familia Torres. / MARIA RODRÍGUEZ

La iniciativa incluirá una segunda prueba piloto relacionada con el denominado regadío de apoyo. En principio, la aportación de agua dentro de las ZEPA se encuentra muy limitada porque un regadío intensivo puede transformar por completo el paisaje agrícola, homogeneizarlo y complicar la vida de las especies estpearias. El borrador que estudian Territori y Agricultura no consiste en autorizar grandes transformaciones, sino en comprobar si una "aportación reducida y puntual" de agua puede ser compatible con la protección del espacio. Se analizará, por ejemplo, la posibilidad de utilizar sistemas de goteo en almendros de secano o de aplicar un riego limitado en momentos críticos para la supervivencia del cultivo. Este regadío de apoyo permitiría dar algo más de estabilidad a las explotaciones sin llegar a los volúmenes propios de la agricultura intensiva.

Suscríbete para seguir leyendo