Fauna protegida
VÍDEO | Registradas por primera vez imágenes de dos osas con tres cachorros cada una en el Vall d'Aran
La escena inédita, grabada durante la primavera, muestran la evolución de dos familias de osos en uno de los núcleos poblacionales de los Pirineos
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Dos ejemplares de osa con crías en el Val d'Aran / DEPANA

Dos osas acompañadas de tres oseznos cada una han sido documentadas esta primavera en el Vall d'Aran. Se trata de una situación que no se había observado hasta ahora en el Pirineo. El seguimiento ha permitido registrar el comportamiento de ambos grupos familiares durante una de las etapas más sensibles de su ciclo vital. Las observaciones, realizadas por el equipo de naturalistas de la entidad DEPANA, en colaboración con el Conselh Generau d'Aran, constatan la presencia de dos familias de osos en la zona.
"Ya se sabía que había osas con tres cachorros, pero jamás habíamos podido realizar un seguimiento de dos de ellas en una misma área", explica Marc Alonso, miembro de DEPANA, en conversación con este diario. Como cada primavera, la entidad ha llevado a cabo el seguimiento de una parte de la población de oso pardo en el Vall d'Aran, una de las áreas, junto con la comarca del Pallars Sobirà, con mayor densidad de ejemplares de toda la cordillera.

Una hembra con dos crías. / Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica
Durante los meses de mayo y junio, el equipo obtuvo "imágenes de gran valor" sobre la vida cotidiana de estas dos familias de úrsidos. Las grabaciones muestran aspectos relevantes de su biología, como los hábitos de alimentación, las interacciones entre las crías y sus madres, la reacción ante la presencia de otras especies y diferentes momentos de su actividad diaria. Una de las hembras pudo ser monitorizada durante 28 días consecutivos. A principios de junio, el grupo perdió al más pequeño de los tres cachorros por causas que no han podido determinarse.
"Tener a dos grupos como este monitorizados de forma simultánea era algo inédito", detalla Alonso. "De hecho, el primer día que avistamos a la segunda familia, pensábamos que podía ser la misma", prosigue. "Enseguida vimos que era diferente, pero siempre te puede engañar la luz o la lejanía", añade. No pudieron confirmar al 100% que se trataba de otro grupo hasta que vieron a los dos grupos a la vez.
28 días
La desaparición podría deberse a un proceso de selección natural, como una enfermedad o un accidente, aunque tampoco se descarta un posible episodio de infanticidio por parte de un macho adulto. La segunda osa con tres cachorros fue localizada en cinco ocasiones y, hasta el final del periodo de seguimiento, el grupo familiar se mantuvo completo. En conjunto, durante la campaña primaveral se monitorizaron doce ejemplares diferentes de oso pardo en la Vall d’Aran.
El trabajo forma parte de un programa más amplio de conservación, seguimiento científico y sensibilización que busca favorecer la coexistencia entre el oso pardo y las actividades humanas que se desarrollan en el territorio. Según los últimos datos del Grupo de Seguimiento Transfronterizo del Oso Pardo, hechos públicos por la Generalitat de Catalunya el pasado mes de marzo, durante 2025 se identificaron 54 ejemplares en el Pirineo catalán y 108 en el conjunto de la cordillera, la cifra más elevada registrada hasta la fecha. Los datos confirman la tendencia positiva de recuperación de la población después de décadas de trabajo conjunto entre administraciones, equipos técnicos y entidades conservacionistas.
A pesar de esta evolución favorable, el oso pardo continúa catalogado como especie en peligro de extinción en el Pirineo y es objeto de protección prioritaria de acuerdo con la normativa europea. La población sigue siendo vulnerable y requiere un seguimiento científico riguroso, subrayan desde DEPANA, así como la consolidación de medidas que faciliten la convivencia con la ganadería y con el resto de las actividades humanas.
"Durante estos días de verano, los osos se refugian en las zonas de sombra y sus hábitos pasan a ser más crepusculares", dice Alonso. Más adelante, a finales de agosto, los animales vuelven a incrementar su actividad para alimentarse de arándanos. Aun así, la época de mayor actividad ya queda atrás. De momento, pese a la cantidad de osos que viven en los Pirineos, los ataques a explotaciones ganaderas se pueden contar con los dedos de una mano. "Uno de los motivos que explican el bajo número de ataques son las buenas prácticas de la mayoría de ganaderos", aplaude Alonso. De todas formas, asegura que aún queda margen para comptabilizar la presencia del oso con toda actividad que se acumula en la zona durante la primavera y el verano.
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