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La catástrofe

Vídeo: salvar a los animales del fuego, la otra dramática prioridad en el incendio

Imágenes de la Guardia Civil y la UME muestran trágicos rescates de animales extenuados

Los equipos de emergencia rescatan e hidratan a los animales afectados por el fuego en Madrid

Los equipos de emergencia rescatan e hidratan a los animales afectados por el fuego en Madrid / EL PERIÓDICO

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Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid
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"Yo corría entre chispas, con las llamas detrás, y por delante de mí pasaban corriendo también un montón de animales, había zorros, gatos...". Este testimonio, vertido ante las cámaras de varias televisiones por un testigo muy directo del incendio en el Valle de Iruela, es toda una ventana a la catástrofe ecológica. Él se estaba bañando en un remanso de un río cuando vio venir las llamas... y el tropel de seres vivos tratando de huir.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recordaba este sábado la "enorme pérdida de biodiversidad" como parte de la factura de la catástrofe. Es uno de los elementos del dolor que causan los grandes incendios forestales. Pierden su hueco en este mundo castaños y robles centenarios, bosques autóctonos, parte de los escasísimos buitres negros, lechuzas y búhos reales de la península, miles de panales de abejas, millones de insectos y una incalculable cantidad de anfibios, corzos, depredadores... animales silvestres que no han podido huir a tiempo del fuego o no han encontrado salida en los valles de la sierra castellonense de Espadán o la del noroeste de Madrid, que linda con las zonas devastadas de Ávila y Toledo.

Por toda esa vida silvestre poco pueden hacer los equipos de rescate. Pero hay otra vida animal a la que el ser humano trata de salvar, como muestran estas imágenes captadas por la Guardia Civil y por la Unidad Militar de Emergencias. Por un lado, los vecinos de los pueblos de todo ese cordel castellano incinerado mueven sus rebaños de vacas, caballos, ovejas, asnos, de una finca a otra, buscando la solidaridad de los vecinos, o directamente los meten en charcas para preservarlos del asfixiante calor del siniestro. Cualquier cosa para preservar su medio de vida.

Por otro lado, los guardias civiles, los policías locales y los soldados de la UME, tras desalojar zonas habitadas con la orden prioritaria de preservar las vidas humanas, encuentran animales aislados, acorralados, agotados en su huida, mucho ganado y mascotas al borde de la muerte por el calor extremo que trae la cercanía de las llamas, lacerados sus pellejos por las chispas. "En estos dispositivos tienes pocas alegrías -cuenta un agente de la Guardia Civil con años de puesto en la localidad madrileña de Robledo de Chavela-, y salvar a un perrillo, unas vacas, es muy emocionante, se te ensancha el pecho. Ayer vimos a un compañero de Ávila con un perro en brazos, corriendo al coche. Se le saltaban las lágrimas..."

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