Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Obras públicas

Dos socavones en dos semanas: los geólogos explican qué está pasando en el subsuelo de Barcelona

Recuerdan que se trata de obras de larga duración que están permanentemente monitorizadas.

El Gobierno descarta recuperar la circulación de Rodalies en el tramo del socavón de las obras de Montcada hasta la semana que viene

El socavón de Montcada desde el aire

ADIF

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Germán González

Germán González

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En dos semanas, Barcelona ha vivido dos incidentes en obras de construcción de infraestructuras ferroviarias que han dejado importantes socavones y han provocado alarmismo entre la población. El primero tuvo lugar el pasado 7 de julio, cuando apareció un socavón de unos ocho metros de diámetro y cuatro de profundidad en un edificio del barrio del Putxet, en Barcelona. Hubo que desalojar unas 93 viviendas, con 300 vecinos, y no todos han podido volver aún a sus casas.

Este 22 de julio se ha producido otro incidente similar, con el derrumbe de una de las paredes de un pozo en las obras del soterramiento de Rodalies que Adif ejecuta entre Montcada i Reixac y Barcelona. Una grúa de gran tamaño fue engullida por un socavón pero, por el momento, ninguna vivienda está afectada.

Pese a la similitud de los dos casos, se trata de "una casualidad", según ha explicado a este diario el vicepresidente del Col·legi de Geòlegs de Catalunya, Joan Martínez Bofill. "Estas dos obras subterráneas se desarrollan en contextos geológicos diferentes, con materiales diferentes y también con métodos de excavación diferentes. Por lo tanto, diríamos que no tienen nada que ver una cosa con la otra. Simplemente, a veces, las desgracias nunca vienen solas", ha destacado.

También ha indicado que estas obras ferroviarias son de larga duración y que siempre están muy controladas para evitar cualquier problema de seguridad. Ha añadido que se trata de actuaciones "muy complejas" que han requerido un importante y detallado trabajo previo de análisis, cálculos y estudios sobre el terreno para saber cómo desarrollar estas obras subterráneas que pasan cerca de infraestructuras como edificios, vías de tren o autopistas.

Terrenos homogéneos

Sin embargo, Martínez Bofill ha añadido que es muy diferente pasar del plano previsto en una obra a su ejecución, ya que siempre pueden surgir imprevistos. Para empezar, ha señalado que "el terreno natural es homogéneo, pero no se puede controlar" e, incluso, pueden aparecer "ciertas heterogeneidades" que dificulten las actuaciones. En este sentido, ha remarcado que las zonas en las que se han producido estos dos socavones "son terrenos geológicamente complejos".

Para minimizar cualquier riesgo, los geólogos y los responsables de las obras colocan sensores para estar permanentemente monitorizando las excavaciones y, ante cualquier emergencia, actuar rápidamente para corregir cualquier problema. Los técnicos son muy estrictos con la seguridad en las obras, pese a que pueden ocurrir imprevistos.

Un geólogo profesional controla permanentemente la ejecución de los túneles, comprobando desde el material que se usa hasta el entorno natural del terreno. "La clave es hacer un buen proyecto, con estudios previos, buscar constructores y ejecutar la obra de la mejor forma posible, de manera coordinada y garantizando en todo momento la seguridad", remarca Martínez Bofill.

También asegura que los socavones "son muy aparatosos y la gente se pone nerviosa al principio", aunque los propios responsables de la obra son los que están continuamente controlando cualquier incidencia. En caso de que ocurra, se soluciona cualquier afectación, tanto en el túnel como en las infraestructuras cercanas, y luego se analizan las causas para que no vuelva a ocurrir.

Suscríbete para seguir leyendo