Incidencia ferroviaria
Los vecinos del socavón en Vallbona: "Vimos el agua del Rec cayendo en cascada sobre el agujero"
El barrio barcelonés convive desde hace dos años con el polvo y el ruido que levantan las obras de soterramiento de Montcada
El socavón de las obras de Montcada se hizo mayor con el agua del Rec Comtal
Los geólogos remarcan la complejidad de los terrenos del Putxet y Montcada en los que se han producido socavones

María Rosa Estiaire sigue desde su balcón la actividad de las dos grúas que rellenan con cemento el socavón que ayer se tragó una grúa a raíz del hundimiento del terreno cercano a los trabajos de soterramiento de las vías de tren de Rodalies a su paso por el barrio de Vallbona / JORDI COTRINA / PIM

Buena parte del barrio de Vallbona de Barcelona, uno de los más lejanos del centro de la ciudad, convive hace ya dos años con las obras de soterramiento de las vías del tren en Montcada i Reixac. Los operarios de la empresa contratada por Adif para realizar las obras ya son, prácticamente, uno más en este tranquilo confín de la capital catalana. Su compañía es, quizá, la nota más positiva de unos trabajos que están trayendo más disgustos que alegrías a sus habitantes. Sobre todo por el polvo y el ruido que levantan los camiones que se dirigen a las obras. Este miércoles, el socavón sobrevenido los dejó, por un momento, con el corazón en un puño.
Una de estas hastiadas vecinas es Maria Rosa Estiaire. Vive en el edificio de la plaza del Primer de Maig, el más cercano al punto exacto en el que se originó el socavón, a eso de las 14.00 horas de este miércoles. A ella, el incidente le pilló en la calle, y en un primer momento no notó nada. Fue al mirar el Rec Comtal, la arteria histórica del barrio de Vallbona, cuando se dio cuenta de que algo había pasado: el caudal del río había cambiado su dirección habitual. "Tuve que preguntarle a mi amiga si estaba viendo al revés", explica. Tras subir a su piso, entendió lo que estaba pasando: desde su ventana pudo ver como el hoyo originado estaba engullendo –junto a una grúa de grandes dimensiones– el agua del canal.

Las obras del soterramiento de Montcada, desde la ventana de Maria Rosa Estiaire. / JORDI COTRINA / PIM
"Era como una cascada", ejemplifica esta vecina. A partir de ese momento, llegaron hasta cerca de su casa dotaciones de Bombers y de Guardia Urbana de Barcelona. Fue aquí donde llegó a temerse lo peor: "Nos dijeron que nos prepararamos por si teníamos que desalojar", explica. Fue un solo momento de duda, ya que después afirma haberse sentido bien informada. Estiaire tampoco está preocupada por si el incidente ha debilitado el terreno bajo su bloque de pisos, a unos 50 metros del socavón. "Los operarios ya vienen mucho a hacer mediciones del terreno, ya nos habrían dicho algo", explica, mientras muestra como en su casa no se ha generado ninguna grieta.
Para ella, este jueves, cuando la actividad de la obra ha parado para que las máquinas dejen ir su hormigón en el socavón, ha sido mucho más tranquilo que un día habitual. "Padezco del corazón y el polvo de la obra que se cuela en casa es horrible", lamenta. "Aquí hay que estar en casa, con todo cerrado y el aire puesto", zanja.
Con las manos en la masa
Tampoco están preocupados por las posibles afectaciones en su edificio los vecinos del carrer de Oristà, que a diferencia del de Estiaire están algo más alejados del hoyo y se hayan a una mayor altura. A dos de ellos, Carlos Poderoso y Alfredo Rodríguez, el incidente les pilló muy cerca. Se habían acercado por el camino junto al Rec Comtal para ir hacia la "Bifurca", así llaman a un pequeño estanque de agua que se forma en el riachuelo, para ir a darse un baño y allí se encontraron con la grúa de grandes dimensiones completamente engullida por el hoyo, que se acababa de formar.

La grúa, encastada en el socavón tras un primer corrimiento de tierras. Más tarde acabaría completamente sepultada / Cedida por Carlos Poderoso
"Primero escuchamos un ruido muy fuerte, y vimos a la grúa encallada, luego el socavón se fue haciendo más grande", explican. Poderoso pudo tomar una foto de la grúa antes de que, finalmente, el agua del Rec Comtal agrandara el hoyo hasta engullirla completamente. "Ahí van al menos dos millones de euros, me lo ha dicho un operario", aventura.
Este jueves, los dos vecinos de Vallbona han tratado de volver a la "Bifurca" para pasar las peores horas del calor estival, pero se han topado con la zona completamente acordonada por los operarios y con el canal completamente vacío. En su paseo de resignación, para mirar cómo avanza el agujero, se encuentran con José, otro vecino de la calle Oristà. El debate gira entorno a la causa del socavón: "Si tienes el río Besòs abajo y el Rec Comtal ahí al lado, ¿cómo quieres que no pase nada?", aventura José.

Alfredo García, viendo el socavón desde la calle Oristà. / JORDI COTRINA / PIM
Y también se habla sobre el polvo y el sentido que tienen las obras. "Pienso que hubiera sido mejor que todo se quedara como estaba", lanza también José. De momento, el polvo y el ruido permnecerán en Vallbona hasta 2030 y aún no se sabe cuándo sus vecinos podrán volver a darse un chapuzón en el Rec.
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