Crisis ambiental
Las islas concentran el mayor número de extinciones de especies: "Cada vez se parecen más entre sí"
Un nuevo estudio advierte de que el 75% de las pérdidas tienen lugar en ecosistemas insulares
Los humanos han provocado la extinción de 1.430 especies de pájaros: el doble de lo que se estimaba

Los investigadores Natàlia Martínez y Ferran Sayol, analizando las medidas de la paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica). / CRISTINA CLARAMUNT

El caso más mediático es el de Darwin y las Galápagos, pero las islas siempre han podido ser analizadas como laboratorios naturales de la evolución. Su aislamiento ha favorecido la aparición de especies únicas, adaptadas a condiciones muy concretas e inexistentes en cualquier otro lugar del planeta. No obstante, esta singularidad está desapareciendo de forma cada vez más acelerada según un estudio internacional publicado en la revista 'Science Advances'.
La investigación, liderada por la Universidad de Birmingham y con participación del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y otros centros, avisa de que los territorios insulares concentran casi el 75% de las extinciones globales registradas. Además, su biodiversidad cada vez es más similar y menos única.

Un ejemplar de lagarto gigante de El Hierro. / EFE
¿Y cuál es el motivo que explica esta homogeneización de los ecosistemas insulares durante miles de años? La actividad humana, afirma el estudio, es la principal responsable de la extinción de especies endémicas, a menudo por la llegada de plantas y animales exóticos.
Sandra Nogué, investigadora de la UAB y el CREAF y coautora del estudio, pone el foco sobre este aspecto: "La introducción de especies ampliamente distribuidas en otras partes del mundo hacen que las islas se parezcan cada vez más".
Pequeño toro balear
Uno de los ejemplos es el del 'Myotragus balearicus', un pequeño bóvido que habitaba las islas Baleares hace unos 5.000 años. La especie desapareció tras la llegada de los primeros pobladores, que la cazaban, y por la introducción de otros animales que competían por los mismos recursos. También se extinguió, por la presencia humana, la lechuza gigante balear.

Ejemplar de 'Myotragus balearicus'. / Wikipedia Commons
De hecho, en las islas Baleares, a día de hoy, hay especies icónicas, como la lagartija de Ibiza y Formentera, que están a punto de desaparecer (en este caso por la expansión de una serpiente exótica que llegó a través de barcos cargados de olivos). Sucede algo similar en muchas de las islas Canarias con especies como el lagarto gigante de El Hierro.
Pero hay lugares en los que las pérdidas son aún más extremas. Los investigadores señalan la isla Rodrigues, en el océano Índico, que ha perdido todos sus reptiles nativos, o Hawái, donde se han extinguido cerca de siete de cada diez especies de aves terrestres. En la isla de Navidad también han desaparecido alrededor del 80% de los mamíferos y lagartos endémicos.
Pero estos son solo algunos ejemplos de una tendencia general. En muchos casos, la presencia humana se traduce en la destrucción de hábitats para cultivar, urbanizar y, de paso y de forma no intencionada, a menudo, introducir especies que se convierten en invasoras. "Ratas, gatos, cabras, cerdos y serpientes pueden alterar profundamente unos ecosistemas en los que muchas especies habían evolucionado sin grandes depredadores", explica Ferran Sayol, investigador del Centro Tecnológico BETA.
"Mansedumbre insular"
Un concepto clave para entende por qué las nuevas especies son tan dañinas en las islas es el de "mansedumbre insular" o "docilidad de las islas" ('island tameness', en inglés): "En estos lugares, algunas especies evolucionaron miles de años sin tener depredadores, por lo tanto se mostraban mansas hacia al hombre y los hipotéticos depredadores que llegaban y las hacían desaparecer en poco tiempo".
"Si solo estudiamos las especies que han sobrevivido hasta hoy, tenemos una visión parcial y sesgada"
La desaparición de estas especies no representa únicamente una reducción de la biodiversidad. También supone la pérdida de funciones esenciales para el mantenimiento de los ecosistemas. La lagartija de las Pitiusas, por ejemplo, contribuye a dispersar semillas, polinizar plantas y controlar determinadas plagas.
Estudiar a los desaparecidos
Los científicos alertan, además, de que buena parte del conocimiento actual se basa solo en las especies que han sobrevivido, lo que puede dar una fotografía incompleta de cómo eran las islas antes del impacto humano.
Algunas plantas desaparecieron incluso antes de poder ser descritas por la ciencia. Para resolver estas incógnitas, se ha analizado polen fósil y se ha llegado a identificar especies de roble que ya no sobreviven en Tenerife, por ejemplo.

Medición del pico de un ave extinta. / CRISTINA CLARAMUNT
Con el objetivo de reconstruir esta biodiversidad perdida y entender los ecosistemas pasados al completo, el equipo de investigación que ha publicado el artículo propone combinar los datos actuales con fósiles, ADN antiguo, colecciones de museos y registros históricos. "Si solo estudiamos las especies que han sobrevivido hasta hoy, tenemos una visión parcial y sesgada", resume Sayol.
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