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Coto al tabaquismo

Nueva ley antitabaco: ¿cómo se puede dejar de fumar? ¿Qué tratamientos hay disponibles?

La nueva ley antitabaco incluye multas de hasta 600 euros para los menores que fumen

La nueva ley equipara vapeadores con cigarrillos.

La nueva ley equipara vapeadores con cigarrillos. / Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo

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Tras la aprobacion de la nueva ley antitabaco, que aún debe hacer su andadura parlamentaria, se impone la siguiente pregunta: ¿qué tratamientos hay disponibles para dejar de fumar? En España, este tipo de terapia suele combinar el apoyo psicológico con fármacos. La primera puerta de entrada suele ser el centro de salud, donde medicina o enfermería pueden valorar el grado de dependencia, acordar una fecha para abandonar el tabaco y realizar el seguimiento. También existen talleres grupales y unidades especializadas de tabaquismo, generalmente reservadas para personas con elevada dependencia, enfermedades asociadas, embarazo, problemas de salud mental o varios intentos fallidos.

Entre los tratamientos farmacológicos se encuentra la terapia sustitutiva con nicotina, disponible en parches, chicles y comprimidos para chupar. Se vende en farmacia sin receta y suele utilizarse durante dos o tres meses, preferiblemente con asesoramiento profesional. También se emplean medicamentos con receta, principalmente citisiniclina, vareniclina y bupropión. Su elección depende de los antecedentes médicos, las posibles contraindicaciones y las preferencias del paciente. El tratamiento conductual es importante porque ayuda a controlar la ansiedad, identificar las situaciones que desencadenan el consumo y prevenir recaídas.

La financiación pública no cubre por igual todas las opciones. La terapia sustitutiva con nicotina debe ser adquirida normalmente por el paciente, aunque alguna comunidad, ayuntamiento o programa concreto puede ofrecerla gratuitamente. El Sistema Nacional de Salud financia determinados medicamentos con receta, sujetos a la aportación farmacéutica habitual y al cumplimiento de requisitos. En el caso de la citisiniclina, se financia un intento al año, con un máximo de 25 días, para pacientes incluidos en un programa de apoyo, que fumen al menos 10 cigarrillos diarios y presenten una dependencia elevada. La financiación de la vareniclina también exige participar en un programa de deshabituación implantado por la comunidad autónoma. Las condiciones concretas y la disponibilidad pueden cambiar, por lo que deben comprobarse en el centro de salud.

No existe una lista de espera estatal única ni se publican datos específicos sobre la demora para dejar de fumar. En atención primaria, el acceso puede producirse dentro de los plazos normales para conseguir cita, aunque posteriormente puede haber espera para comenzar un taller grupal. Las unidades hospitalarias especializadas sí pueden tener demoras de semanas o meses, muy variables según el territorio y la demanda. Esta desigualdad se debe a que los programas y los profesionales autorizados para prescribir se organizan en cada comunidad autónoma. Para iniciar el tratamiento, lo más práctico es solicitar cita con medicina o enfermería de familia; la derivación a una unidad especializada se realiza solo cuando resulta necesaria.