Crianza
Mejor dar el pecho que el biberón: cómo las 'mami influencers' alimentan la maternidad tradicional y las guerras entre madres
Un estudio de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) señala que las redes sociales generan culpa y juicio social hacia las madres que no siguen el ideal de lactancia materna exclusiva
Las autoras de la investigación cuestionan que las comunidades digitales traten la crianza como un problema individual, obviando las carencias de la estructura social y la falta de conciliación

Una mujer pasea a un bebé por la calle. / Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

Las mujeres españolas conquistaron en 1989 un permiso de maternidad de 16 semanas; los célebres "cuatro meses" que, como sabe cualquier madre, en realidad son tres meses y tres semanas. Treinta y siete años después, el permiso apenas ha crecido hasta las 19 semanas –menos de siete días ganados por década– y continúa muy lejos de las 26 semanas de lactancia materna exclusiva recomendadas por la OMS, Unicef y la Asociación Española de Pediatría.
A partir de esa brecha entre la recomendación sanitaria y la legislación, una investigación de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) analiza cómo las redes sociales, especialmente los debates generados en torno a las publicaciones de influyentes 'instamamis' en Instagram, consolidan la lactancia materna como sinónimo de "buena maternidad", fomentando la culpa y el juicio social hacia quienes no pueden o no quieren seguir ese modelo, precisamente en espacios que debían ser de cuidados.
El estudio apunta cómo problemas estructurales como la falta de conciliación, de recursos o de apoyo institucional se trasladan a la responsabilidad personal de las madres
El estudio, titulado 'La lactancia como eje de la buena maternidad: discursos y tensiones en los comentarios de 'instamamis' españolas', examina los comentarios publicados en cinco cuentas con miles, e incluso centenares de miles, de seguidores. Es decir, el objetivo del estudio no es analizar "el contenido" de estas 'influencers', sino el debate social generado a partir de él. Sus autoras, Mittzy Arciniega-Cáceres y Sílvia Escobar, investigadoras del Grup de Recerca en Joventut, Societat i Comunicació del Departamento de Comunicación de la UPF, identifican en ellos la existencia de las llamadas 'mommy wars' o 'guerras de madres', en las que las expectativas tradicionales sobre la maternidad chocan con las dificultades reales de la conciliación laboral.
Las investigadoras critican que estos debates reduzcan los obstáculos de la crianza a problemas individuales, en lugar de cuestionar las carencias de la estructura social. "Instagram se convierte en un escenario de tensiones y contradicciones que a menudo invisibiliza la diversidad de las experiencias maternas actuales", resumen.
Decisiones "moralmente superiores"
Arciniega-Cáceres y Escobar sostienen que las 'instamamis' contribuyen a reforzar este ideal al presentar determinadas decisiones de crianza como moralmente superiores, sin tener en cuenta las condiciones laborales, económicas, físicas y emocionales que limitan las opciones de muchas mujeres, con lo que un espacio que podría servir de apoyo y comunidad termina convirtiéndose en un entorno de vigilancia, comparación y culpa. En él, los algoritmos intensifican esta dinámica al premiar la interacción y dar más visibilidad a los contenidos polémicos. "La controversia no solo alimenta el juicio social, sino que también genera reputación e incluso beneficios económicos para quienes participan en ella", analizan las investigadoras.
Los algoritmos de Instagram intensifican las llamadas 'guerra de las madres' al premiar la interacción y dar más visibilidad a los contenidos polémicos
El resultado es la individualización de un conflicto que tiene raíces estructurales. La falta de conciliación, recursos o apoyo institucional se presenta como una responsabilidad personal de las madres. La crianza se convierte en una prueba moral, mientras "quedan fuera de foco las desigualdades sociales y los marcos patriarcales y neoliberales que dificultan realmente la maternidad", destaca Arciniega-Cáceres, quien recuerda que estos espacios virtuales sirven a muchas mujeres de "tribu", a falta de "tribus reales", en una sociedad que fomenta una crianza cada vez más solitaria.
El papel de los pediatras
El documento subraya que los pediatras también pueden contribuir a esta culpa materna cuando cuestionan decisiones como la introducción del biberón (lo que hace que el destete sea aún más doloroso para no pocas madres).
Aunque sus recomendaciones parten de criterios sanitarios, advierte Arciniega-Cáceres, pueden convertirse en una forma de presión si ignoran las circunstancias de cada mujer, diciéndole que "la lactancia materna exclusiva es el mejor regalo que le puedes hacer a tus hijos". La investigadora añade que, como todos los mandatos de género, el de la "buena madre" es también imposible de cumplir: "De un modo u otro siempre sentirás que estás fallando".
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