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Medio ambiente

Solo tres hospitales de Barcelona tienen antídoto contra las víboras de Catalunya, lejos de las zonas de más riesgo

El fármaco escasea donde más probable es el encuentro con estos reptiles

Las 12 serpientes de Catalunya, amenazadas y difíciles de ver: solo tres son venenosas

Las dos especies víboras de Catalunya.

Las dos especies víboras de Catalunya. / El Periódico

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Recibir una mordedura de una de las dos víboras autóctonas de Catalunya, las dos serpientes venenosas más habituales en territorio catalán, es poco frecuente. Aun así, con el aumento de la actividad al aire libre, en los últimos años, el número de atenciones médicas por este incidente se ha mantenido alrededor de las 300 personas al año. La cifra, si se compara con los ataques de perros, por ejemplo, es baja.

De todas formas, cuando se produce una picadura de víbora, es necesario acudir a un centro médico. Y en ciertas ocasiones, conviene administrar el antídoto antiofídico. A día de hoy, estos tratamientos especializados se concentran an tres hospitales de Barcelona, a menudo lejos de los hábitats más ocupados por las dos especies de víbora: la áspid ('Vipera aspis') y la hocicuda ('Vipera latastei').

Imagen sobre el antidoto
Imagen que muestra la ubicación de los antidotos.

La víbora áspid se encuentra sobre todo en el Pirineo y el Prepirineo, mientras que la víbora hocicuda se distribuye por áreas mediterráneas como el Garraf, el Vallès, las montañas de Prades o los Ports. ¿Y qué tres centros disponen de suero antiofídico? El Hospital Universitari Vall d'Hebron, el Hospital Clínic y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Imagen de un aspid en diferentes formatos.

Aunque la distancia entre los lugares donde existe una mayor probabilidad de encontrar víboras y los hospitales que almacenan el antídoto pueda generar inquietud, cabe señalar que una persona mordida no tiene que desplazarse por sus propios medios hasta Barcelona ni decidir dónde ir.

Cómo actuar

En caso de mordedura, hay que mantener a la persona inmóvil y en reposo, lavar la herida con agua y jabón y llamar inmediatamente al 061 o al 112. "No se debe succionar el veneno, realizar incisiones, quemar la herida, aplicar remedios caseros ni colocar un torniquete", advierten las autoridades sanitarias, puesto que las lesiones podrían empeorar. A partir de aquí, el SEM (Sistema d'Emergències Mèdiques) valorará la gravedad, la localización del paciente y el tiempo de traslado y la disponibilidad de antídoto.

El suero antiofídico está incluido en la guía de antídotos para los centros hospitalarios de Catalunya y su disponibilidad se organiza según la complejidad asistencial de cada hospital, detallan fuentes del Departament de Salut a este diario.

Imagen de urgencias
Imagen que muestra el área de urgencias.

Los centros que lo administran deben contar con "profesionales experimentados", "farmacia hospitalaria", "capacidad de monitorización" y medios para tratar posibles reacciones adversas. Por esta razón, argumentan las fuentes consultadas, no se dispone del antídoto en más lugares.

Además de los tres hospitales barceloneses, otros centros terciarios del sistema sanitario catalán que forman parte del circuito asistencial (Germans Trias i Pujol, Bellvitge, Parc Taulí y el Josep Trueta de Girona) pueden llegar a acceder rápidamente al antídoto mediante la coordinación entre hospitales.

Pocos casos graves

Aunque las dos especies de víboras catalanas son venenosas, los casos graves son poco frecuentes cuando se recibe asistencia médica. "Si acudimos al hospital y nos tratan, no acostumbra a pasar nada; de hecho, en algunos casos no es necesario ni el antídoto y basta con otros medicamentos", explica Alejandro García Salmerón, biólogo de la Societat Catalana d’Herpetologia y coautor de la 'Guia de rèptils de Catalunya'.

Imagen relacionada con el contenido de la infografía.

"Una parte de los ataques son mordeduras secas, en las que el animal clava los colmillos, pero no llega a inocular veneno", añade. Esto obliga a observar la evolución del paciente y a valorar síntomas como el dolor intenso, la inflamación progresiva y la bajada de tensión, mientras que el antídoto se reserva para los envenenamientos que cumplen criterios clínicos.

"El suero es caro de conservar, tiene caducidad, requiere experiencia para administrarlo y hay que ir reponiéndolo", resume García Salmerón. Su uso exige vigilancia hospitalaria porque, al tratarse de un preparado de inmunoglobulinas, también puede provocar reacciones adversas.

Imagen relacionada con el contenido de la infografía sobre Aspid.

Esta combinación de baja frecuencia de casos graves, coste elevado, caducidad y necesidad de personal especializado explica la concentración el antídoto en pocos hospitales.

Más de 2.300 urgencias

En total, desde 2018 hasta abril de 2025, ha habido 2.345 episodios de mordeduras de serpientes. El herpetólogo, además, señala que estos animales desempeñan una función esencial en los ecosistemas y que la mejor prevención consiste en no tocarlos, utilizar calzado cerrado en el campo y evitar introducir las manos bajo piedras, troncos o matorrales. En general, las víboras tratan de huir de los humanos.

Las dos especies catalanas presentan una toxicidad parecida, aunque García Salmerón considera que el veneno de la víbora áspid puede ser ligeramente más potente que el de la víbora hocicuda. La principal diferencia desde el punto de vista del riesgo de encuentro está en su abundancia y comportamiento. La víbora pirenaica mantiene densidades más elevadas y, en áreas adecuadas, una persona con experiencia puede localizarla. Su distribución se concentra en los Pirineos y el Prepirineo, aunque también alcanza zonas como el Moianès, el Solsonès y otros sectores de la Catalunya central.

Imagen relacionada con el contenido de la infografía de Lataste.

La víbora hocicuda, en cambio, es una de las serpientes más amenazadas del territorio. Sus poblaciones están muy fragmentadas y es difícil de observar. Cerca del área metropolitana de Barcelona puede encontrarse en espacios como el macizo del Garraf, mientras que otras poblaciones sobreviven en las montañas de Prades, los Ports y diferentes sierras litorales y prelitorales.

La mordedura forma parte de su sistema de caza y defensa. "La víbora muerde a la presa y la suelta, no se queda enganchada", explica García Salmerón. "Sus colmillos son relativamente frágiles y, cuando ataca a una presa, inocula el veneno y la deja escapar", prosigue. Después utiliza la lengua para seguir su rastro químico hasta encontrarla inmóvil o muerta y alimentarse de ella.

Serpientes exóticas

La red sanitaria también debe estar preparada para situaciones mucho menos frecuentes: las mordeduras de serpientes exóticas mantenidas en domicilios particulares, en muchos casos de forma ilegal. En esos casos, el suero utilizado para las víboras europeas puede es eficaz.

La identificación del animal y la coordinación con especialistas y centros toxicológicos es clavevuelven entonces esenciales.

En el caso de Catalunya, nuncahay que intentar capturar o matar a la serpiente. Una fotografía tomada desde una distancia segura, en otros países, es útil. No obstante, lo más común, aquí, es que se trate de una víbora autóctona.

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