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Salud

La esposa del Nobel de Economía Joseph Stiglitz considera que el Trueta salvó la vida de su marido

El economista, que pasa temporadas en Cadaqués, llevaba meses sufriendo unas molestias sin un diagnóstico claro en Estados Unidos

Sufre un ictus ingresada en el Trueta y no se lo detectan hasta al cabo de tres días

Una intervención en uno de los quirófanos nuevos del Trueta.

Una intervención en uno de los quirófanos nuevos del Trueta. / ACN

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Laura Teixidor

Girona
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La profesora de la Universidad de Columbia, Anya Schiffrin, considera que la atención recibida en el Hospital Josep Trueta de Girona salvó la vida de su marido, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Así lo explica en un artículo de opinión publicado en el diario Ara, en el que elogia la sanidad pública y contrasta la experiencia vivida en Girona con la asistencia que había recibido durante los meses anteriores en Nueva York.

Stiglitz, vinculado a Cadaqués, donde pasa temporadas, llegó a Catalunya después de arrastrar durante meses un problema de salud. En febrero se había sometido a una intervención en el Hospital Mount Sinai de Nueva York y, según relata Schiffrin, regresó a casa con dolor y sangrado. Poco después le apareció una inflamación que fue empeorando.

Durante unos tres meses fue atendido por diversos especialistas y dermatólogos, recibió cuatro tandas de antibióticos y se sometió a diferentes pruebas, entre ellas un PET-TAC. También descartaron que tuviera cáncer y le detectaron una anemia. A pesar de que seguía encontrándose mal, dos médicos de Nueva York le dieron el visto bueno para emprender el viaje a España.

Poco después de llegar a Catalunya, la inflamación empeoró. Un enfermero conocido de la familia examinó a Stiglitz y les recomendó que acudieran inmediatamente a las urgencias del Hospital Trueta. Otro médico de Girona les dio la misma indicación.

Una infección grave

En el hospital de Girona, según Schiffrin, los profesionales revisaron detenidamente los informes que traían de Nueva York, les hicieron preguntas detalladas y reconstruyeron todo el historial clínico. Un TAC permitió detectar indicios de una infección grave y Stiglitz fue ingresado de inmediato.

Le administraron un potente antibiótico por vía intravenosa y un equipo médico acudió al centro un domingo para operarlo y drenar las acumulaciones de líquido. Tras explicar esta intervención, Schiffrin afirma: "Creo que le salvaron la vida".

La profesora también recuerda una frase de uno de los facultativos que atendieron a su marido: "Ya sé quién es usted, pero aquí tratamos a todo el mundo por igual". Por su parte, Stiglitz expresó su sorpresa al haber encontrado la solución a su problema de salud en un hospital público de Girona después de haber sido tratado en Nueva York.

El premio Nobel estuvo ingresado durante dieciocho días. Su esposa destaca la coordinación entre los distintos profesionales, la calidad del personal de enfermería y el trato humano que recibieron. "Viniendo de Nueva York, era impactante", escribe. También relata que varios amigos estadounidenses que los visitaron quedaron sorprendidos por la colaboración entre los médicos y la atención de las enfermeras.

En otro pasaje, Schiffrin explica que una enfermera la vio agotada en una silla, bajó las persianas para que pudiera descansar y le ofreció un zumo. La autora también elogia el seguimiento posterior al ingreso y recuerda que, ante su preocupación por el alta, un cirujano los tranquilizó diciendo: "Somos un hospital público, no os dejaremos en la calle".

Una defensa de la sanidad pública

La experiencia sirve a Schiffrin para comparar el sistema público catalán con el modelo sanitario privado de Estados Unidos, que describe como caro, fragmentado y poco accesible. También asegura que médicos de algunos de los mejores hospitales estadounidenses han quedado impresionados tras consultar los informes elaborados por el Hospital Trueta.

El artículo concluye con un agradecimiento explícito a la sanidad pública y un llamamiento a protegerla: "Invertid en sanidad pública, no la privaticéis. No sabes lo que tienes hasta que lo has perdido".

Fuente: Diari de Girona