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Desarrollada por el CREAF

Una nueva herramienta que mide la humedad de bosques y campos permitirá anticipar el riesgo de incendio

La plataforma ForestDrought actualiza diariamente el estado hídrico de la vegetación en España y facilita la detección de las áreas donde plantas, árboles y arbustos pueden arder con mayor facilidad

Catalunya mantiene el modelo de prevención de incendios de Les Gavarres: "Con calor extremo y tramontana, aunque haya gestión, el bosque arde"

Una casa dentro del perímetro del incendio de Gavarres

Una casa dentro del perímetro del incendio de Gavarres / ACN

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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La cantidad de agua que conserva una planta o árbol, además de la temperatura, el viento y la humedad en el aire, es un factor clave para determinar la evolución de un fuego. Sin embargo, hasta la fecha, la humedad de la vegetación viva era una variable difícil de estimar y no siempre se incorporaba a los sistemas utilizados para evaluar el peligro de incendio. Ahora, una herramienta desarrollada por el CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) ha logrado calcular la humedad en los árboles y las plantas (tanto a los vivos como a los que están muertos).

La plataforma, denominada ForestDrought (sequía en el bosque), permite consultar en un mapa el estado hídrico de los bosques y otras zonas verdes de toda España. A través de modelos científicos y la información de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) y del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), la información se actualiza diariamente y permite seguir la evolución de cada territorio durante los últimos 365 días.

"Saber cuánta agua conservan las plantas es fundamental para evaluar tanto la facilidad con la que pueden encenderse como el potencial que puede alcanzar el fuego"

Víctor Granda, científico de datos del Ecosystem Modelling Facility del CREAF

Visualización de un deslizador de fotos.

El sistema muestra las reservas de agua del suelo, algo que ya se monitoriza desde hace tiempo, pero también la humedad que mantienen árboles, arbustos y otras plantas. Incluso se puede identificar cuándo se considera que la vegetación sufre el llamado "estrés hídrico".

"Lo que arde durante un incendio es la vegetación y no el suelo", explica Víctor Granda, científico de datos del Ecosystem Modelling Facility del CREAF, en conversación con este diario. "Por esta razón, saber cuánta agua conservan las plantas es fundamental para evaluar tanto la facilidad con la que pueden encenderse como el potencial que puede alcanzar el fuego", resume.

Adaptada a cada bosque

Los responsables de la investigación consideran que una humedad vegetal por debajo del 100% puede ser una señal de estrés hídrico. Cuando ese indicador se aproxima o cae por debajo del 80%, la situación resulta "más preocupante". Y esto último es lo que está sucediendo estas semanas en muchos puntos de España.

El modelo tiene en cuenta el tipo de vegetación presente en cada lugar, ya que las diferentes especies no utilizan ni conservan el agua de la misma forma: "El sistema nos permite incorporar las características fisiológicas de cada bosque, puesto que las zonas con el suelo más seco no siempre coinciden con aquellas donde la vegetación presenta un mayor estrés".

Un helicóptero del servicio de extinción de incendios arroja este viernes agua sobre uno de los focos del incendio forestal declarado en Los Gallardos, Almería.

Un helicóptero del servicio de extinción de incendios arroja este viernes agua sobre uno de los focos del incendio forestal declarado en Los Gallardos, Almería. / Carlos Barba / EFE

Los árboles con raíces profundas, como algunos pinos o encinas, pueden acceder a reservas de agua situadas en capas inferiores del terreno. Además, son capaces de reducir la pérdida de agua cerrando parcialmente los estomas de sus hojas. En cambio, la respuesta de los arbustos del sotobosque es totalmente diferente. Especies con raíces más superficiales, como el romero o las jaras, dependen principalmente del agua acumulada cerca de la superficie.

Cuando deja de llover y aumenta la temperatura, como ha sucedido en los últimos meses (a pesar de que la sequía no es estructural), estas especies se secan con facilidad y pueden contribuir a propagar el fuego. "En pocos meses se puede observar cómo avanza el secado de la vegetación en España", sostiene Granda.

Datos combinados

Los diferentes mapas que ofrece la herramienta permiten analizar la humedad en árboles y arbustos vivos y muertos, pero también la cantidad de agua acumulada en las copas y el potencial de incendio en superficie y en altura. Esto se refiere a la posibilidad de que el fuego alcance y avance por las copas de los árboles o la facilidad con la que puede encenderse la vegetación baja. Los mapas se elaboran a partir de simulaciones que combinan información meteorológica con el inventario forestal nacional. "A esos registros, se añaden datos sobre el relieve del terreno y la estructura de los bosques y lo juntamos todo para calcular el estrés hídrico general", detalla Granda.

La plataforma no pretende sustituir a los sistemas actuales de prevención de las comunidades autónomas, sino ofrecerles una información complementaria que podrán incorporar a la hora de elaborar sus mapas, ya que los índices habituales no siempre tienen en cuenta la especie de árbol: "Poder calcular el porcentaje de humedad del combustible vegetal aporta una variable muy valiosa para mejorar los mapas de riesgo de incendio". "Así, podremos tener mapas de peligro más precisos y con información adicional que puede ser muy útil para frenar futuros incendios", zanja el investigador.

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