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Nuevo modelo científico

MAPA | Así se está secando la vegetación en Catalunya: estas son las zonas con mayor estrés hídrico

El Vallès, el Maresme y varias comarcas del interior de Girona presentan los niveles de humedad vegetal más bajos de Catalunya, según las simulaciones del sistema ForestDrought

Catalunya mantiene el modelo de prevención de incendios de Les Gavarres: "Con calor extremo y tramontana, aunque haya gestión, el bosque arde"

Mapa riesgo incendios

Mapa riesgo incendios / ACN

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Las lluvias del pasado invierno y el inicio de la primavera permitieron que buena parte de los bosques llegaran al inicio del verano con reservas de agua favorables. No obstante, durante la segunda parte de la primavera, llegaron el aumento de las temperaturas y la escasez de lluvias. A esto, se han sumado en verano los episodios de calor extremo, que han acelerado el consumo de las reservas de agua existentes por parte de la vegetación, que transpira más y empieza a mostrar señales de estrés.

En Catalunya, las simulaciones de la nueva plataforma ForestDrought, que calcula la humedad en vegetación viva y muerta y el riesgo de propagación de un incendio, sitúan las condiciones de mayor sequedad en el Vallès Oriental, el Vallès Occidental y el Maresme. También aparecen afectadas varias zonas del interior de Girona, especialmente en las comarcas de la Selva, el Gironès y la Garrotxa. En algunos de estos territorios, el indicador de humedad de la vegetación se encuentra por debajo del 100% y puede aproximarse al 80%.

Visualización de un deslizador de fotos.

El primer umbral suele asociarse a situaciones de estrés por sequía, mientras que valores inferiores al 80% indican que las plantas han perdido una cantidad considerable de agua y pueden encenderse con mayor facilidad.

Árboles y hierba

Para calcular el riesgo de incendio, se ha evaluado la cantidad de agua en el combustible vivo y muerto. El combustible vivo está formado por árboles, arbustos, hierbas y otras plantas que todavía mantienen actividad fisiológica. Su capacidad para conservar agua depende de la especie, de la profundidad de sus raíces y de su respuesta ante la sequía. Sin embargo, no es lo mismo calcular el agua que se acumula en las copas de los árboles que la que hay en el sotobosque.

Visualización de un deslizador de fotos.

El combustible muerto incluye hojas caídas, ramas, troncos y restos vegetales secos. Este material no puede regular su humedad y responde de forma más directa a la temperatura, la lluvia y la humedad ambiental y no al tipo de especie y a la manera que utiliza para gestionar el agua. "La humedad del combustible vegetal es una variable especialmente útil para elaborar mapas de riesgo; permite ver cómo, en cuestión de meses, la vegetación de amplias zonas del país puede pasar de una situación favorable a otra de elevada sequedad", afirma el investigador del CREAF Victor Granda.

Estos datos no representan por sí solos una predicción de incendio. El peligro final también depende del viento, la temperatura, la topografía, la existencia de una fuente de ignición y la continuidad del combustible.

Extremadura, Andalucía y Castilla

Fuera de Catalunya, las condiciones más desfavorables se concentran actualmente en Extremadura, el oeste de Andalucía y parte de Castilla-La Mancha. En Andalucía occidental, las simulaciones señalan áreas de Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva. En Castilla-La Mancha, destacan zonas de Ciudad Real y Toledo. En estos territorios también se observan valores de humedad vegetal inferiores al 100% y, en determinados lugares, próximos al nivel de alerta del 80%.

El mapa muestra así que la sequedad no avanza de manera uniforme. Incluso dentro de una misma comunidad autónoma pueden convivir bosques con reservas relativamente favorables y masas forestales sometidas a un estrés importante, en función del tipo de árbol que abunde.

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