Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estudios científicos

Más calima y menos brisa: así empeora el cambio climático el aire que respiramos en España y así aumenta el riesgo para la salud

El aumento de la desertificación en el norte de África y los cambios atmosféricos globales impulsan episodios de calima y noches más cálidas en Europa, según advierten dos estudios

El fenómeno aumenta las enfermedades respiratorias, cardiacas e incluso mentales y también se relaciona con un incremento de la mortalidad diaria

La llegada de calima aumenta los ingresos por ansiedad, depresión y otros trastornos mentales

La calima, el polvo en suspensión procedente del norte de África, llega a Barcelona

La calima, el polvo en suspensión procedente del norte de África, llega a Barcelona / Zowy Voeten / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Valentina Raffio

Valentina Raffio

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El cambio climático lo está cambiando todo. Incluso el aire que respiramos. Según advierten dos estudios publicados este miércoles en las revistas 'Nature' y 'Scientific Reports', un fenómeno aparentemente tan lejano como es el aumento de la desertificación del norte de África y algo tan abstracto como los cambios de patrones atmosféricos a escala global estaría impulsando, por un lado, un aumento de los episodios de calima en todo el sur de Europa y, por otro lado, una disminución de la brisa en el Mediterráneo.

Los expertos advierten de que ambos fenómenos, lejos de quedarse solo en los cielos, tienen importantes implicaciones para la salud, ya que, tal como constatan los análisis, el aumento del polvo en suspensión puede provocar graves problemas de salud. Y la falta de brisa, que se acentúa durante las olas de calor del verano, da lugar a noches cada vez más cálidas en las que aumenta el estrés térmico para el cuerpo.

46 episodios de calima

Según constata una investigación publicada en la revista 'Nature' y liderada por científicos del Instituto Paul Scherrer de Suiza, en la última década las concentraciones de polvo en suspensión han aumentado en toda Europa. Los registros constatan que en algunos puntos del sur del continente se registran ahora un promedio de unos 46 episodios de calima al año.

Este fenómeno se observa incluso en los Alpes, donde un análisis de los núcleos de hielo indica que la deposición de polvo ha aumentado aproximadamente un 110 % desde la época preindustrial hasta ahora. Los expertos recuerdan que la llegada de calima se asocia con un aumento de enfermedades respiratorias, cardiacas e incluso mentales y que, además, también se relaciona con un aumento de la mortalidad diaria por lo que, según reivindican, supone un problema creciente para la salud pública.

En muchos puntos del sur de Europa ya se registran hasta 46 episodios de calima al año, mientras que en los Alpes se detecta un incremento de hasta el 110% de los niveles de polvo en suspensión

Menos brisa y más calor

Otro estudio publicado este miércoles en la revista 'Scientific Reports', y encabezado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), también advierten de otro fenómeno relacionado con el cambio climático. Tras analizar más de 40 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental, el trabajo constata que la brisa marina ha disminuido en toda la región desde la década de 1980.

Según señala el estudio, este fenómeno se observa durante todo el año pero se intensifica aún más durante las olas de calor del verano. Y esto, en la práctica, hace que muchas ciudades mediterráneas no puedan disipar los extremos de calor registrados durante el día y, en consecuencia, vivan noches cada vez más cálidas y asfixiantes. Y eso, a su vez, aumenta el estrés térmico que sufren millones de ciudadanos cada verano, aumenta la incidencia de varias enfermedades y aumenta el riesgo de muerte prematura.

Barcelona destaca como una de las ciudades más afectadas por este fenómeno, con una reducción de la brisa de hasta el 25% en los últimos cincuenta años

El trabajo, liderado por la investigadora Shalenys Bedoya-Valestt, indica que las zonas donde más se está debilitando la brisa es en las costas mediterráneas españolas y en el archipiélago balear. En estos puntos, afirma el estudio, el viento que fluye desde el mar es hasta un 17% más débil que en los años ochenta. Entre los puntos más afectados por este fenómeno destaca el caso de ciudades como Barcelona, Tortosa, Menorca, Almería, Castellón de la Plana, Málaga, Ibiza y Palma de Mallorca, donde la brisa disminuyó entre el 17 y el 25 % en los últimos cincuenta años. Según afirman los expertos, este fenómeno ha contribuido de forma clave a "reducir la capacidad de estas ciudades para suavizar las temperaturas". Sobre todo durante los veranos y episodios extremos como la llegada de olas de calor.

"El calentamiento global está cambiando la forma en que se mueven las masas de aire, favoreciendo que el aire cálido de origen continental tropical quede "atrapado" sobre el Mediterráneo"

Shalenys Bedoya-Valestt

— Científica

Uno de los fenómenos más preocupantes que señala este estudio es que las brisas se debilitan con más fuerza durante las olas de calor. Los registros indican que durante estos episodios el viento marino sopla con hasta un 4,8% menos de intensidad en la costa mediterránea y hasta un 8% menos en Baleares.

"Es paradójico: el calentamiento provoca más olas de calor, y estas, a su vez, debilitan aún más el viento costero que ayuda a aliviarlas", explica Bedoya-Valestt quien, tras realizar este trabajo, afirma que la principal hipótesis con la que se trabaja es que "el calentamiento global está cambiando la forma en que se mueven las masas de aire, favoreciendo que el aire cálido de origen continental tropical quede "atrapado" sobre el Mediterráneo y provoque olas de calor más frecuentes e intensas y eso, a su vez, actúa como una "tapa" sobre la región y frena los movimientos de aire que impulsan la brisa".

Suscríbete para seguir leyendo