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Guía

Qué cambia (y qué no) con el fin de la Verja de Gibraltar: controles, trabajadores, soberanía y flecos pendientes

Guía práctica para entender cómo será el paso entre La Línea y el Peñón, dónde estarán ahora los controles y qué efectos tendrá el acuerdo sobre personas, mercancías, aduanas, fiscalidad y seguridad

El fin de la Verja de Gibraltar elimina los controles fronterizos entre España y el Peñón

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Patricia Godino

Patricia Godino

La Línea de la Concepción
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La Verja de Gibraltar tiene las horas contadas. Este martes se firma en Bruselas el acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido y a medianoche, si no hay imprevistos, entra en vigor de modo que la última frontera terrestre de la Europa continental será cosa del pasado.

El Gobierno de Fabián Picardo está diseñando una ceremonia para celebrar este hito histórico. Y Pedro Sánchez hará lo propio el miércoles para poner el broche al largo trabajo de Exteriores con este acuerdo, cuyo ministro antes se reunira con agentes sociales, sindicales y autoridades de la zona para una foto de familia que es, también, un punto de partida.

En la práctica, el acuerdo entre la UE y Reino Unido prevé la eliminación de las barreras físicas, los chequeos y los controles ordinarios sobre las personas y mercancías que circulen entre España y Gibraltar.

El cambio afecta especialmente a los cerca de 15.000 trabajadores transfronterizos que entran cada día en Gibraltar procedentes de los distintos municipios de la comarca, La Línea fundamentalmente, de los que cerca de 11.000 son españoles. También modifica el control de viajeros, mercancías, equipajes, fiscalidad indirecta, aduanas, tabaco, permisos de residencia y seguridad en el entorno fronterizo. Pero hay un matiz clave: Gibraltar quedará conectado al espacio Schengen, aunque no formará parte de él. La colonia británica se salva de las consecuencias del Brexit, que Reino Unido votó en referendum hace ahora 10 años.

La frontera, por tanto, no desaparece del todo. Cambia de sitio, cambia de forma y cambia de funcionamiento.

¿Desaparecen los controles en la Verja de Gibraltar?

Sí, el acuerdo prevé la eliminación de los controles ordinarios de personas y mercancías entre España y Gibraltar. La Verja dejará de ser el punto habitual de chequeo para quienes crucen por tierra desde La Línea al Peñón o desde Gibraltar hacia España.

La medida supondrá el final de las barreras físicas y de los controles que durante décadas han marcado la vida cotidiana en esta frontera. El Gobierno de España presenta este cambio como la eliminación del último muro de Europa continental.

¿Habrá que enseñar el pasaporte o DNI para entrar en Gibraltar?

No, ese será uno de los principales efectos del acuerdo para trabajadores, residentes, turistas y vecinos del Campo de Gibraltar.

Para quienes cruzan cada día por motivos laborales, el cambio puede suponer menos colas, menos esperas y una circulación más ágil y estable. La frontera terrestre dejará de ser un embudo diario, al menos, una vez pasen estos primeros días en que todo es nuevo.

Hoy en día, circulan por este paso una media de 227.000 coches, 8.000 camiones y 330 autobuses de turistas los que entran a Gibraltar al mes, según datos de la colonia británica

Hoy en día, circulan por este paso una media de 227.000 coches, 8.000 camiones y 330 autobuses de turistas los que entran a Gibraltar al mes, teniendo en cuenta las estadísticas gibraltareñas de 2023. Ese año entraron en total 2.726.400 coches y 3.993 autobuses de turistas (un tipo de circulación que varía según la estación del año) y más de 90.000 camiones.

Cola peatonal de salida del Peñón hacia la frontera terrestre con La Línea.

Cola peatonal de salida del Peñón hacia la frontera terrestre con La Línea. / Marcos Moreno / InfoGibraltar

¿Gibraltar entra en Schengen?

No, Gibraltar no formará parte del espacio Schengen, pero quedará conectado a él. Esa es una de las claves del tratado.

En la práctica, el Peñón funcionará con una lógica de movilidad Schengen en su relación terrestre con España, pero sin integrarse formalmente en ese espacio europeo de libre circulación. Dicho de otro modo: se agiliza el paso con La Línea, pero Gibraltar no se convierte en territorio Schengen.

¿Dónde estarán ahora los controles?

Los controles Schengen se trasladan al puerto y al aeropuerto de Gibraltar. Es decir, el control ya no estará de forma ordinaria en la Verja, sino en los puntos de entrada exterior al Peñón. Quien llegue a Gibraltar desde fuera del espacio Schengen, por ejemplo en avión o por barco, deberá superar los controles correspondientes. España será la responsable de aplicar el acervo Schengen mediante controles efectivos de la Policía Nacional en esos puntos.

¿Quién hará los controles en el aeropuerto y el puerto?

Los controles serán acumulativos. Eso significa que quien entre en Gibraltar tendrá que cumplir las exigencias de las dos jurisdicciones: por un lado, las de Gibraltar/Reino Unido; por otro, las de España/Unión Europea en materia Schengen.

La Policía Nacional española asumirá los chequeos Schengen en el aeropuerto y el puerto de Gibraltar. Este es uno de los aspectos más sensibles del acuerdo por la carga simbólica que supone la presencia de agentes españoles en instalaciones situadas en Gibraltar, un territorio que el Gobierno gibraltareño considera suelo propio. Aunque, eso sí, España no controlará los pasaportes de militares británicos ni aliados.

¿Qué pasa con los controles biométricos?

Los controles biométricos no estarán en la vieja Verja como control diario para quienes crucen desde La Línea. El Gobierno de Gibraltar ha defendido que el Sistema de Entradas y Salidas de la Unión Europea, el EES, no se aplicará en el paso terrestre entre Gibraltar y España.

Ese sistema quedará vinculado a las entradas exteriores del Peñón, especialmente el aeropuerto y el puerto. En la terminal aérea de Gibraltar ya se están instalando las puertas electrónicas necesarias para conectarse al sistema Schengen. Cuando el nuevo modelo esté en marcha, la Policía Nacional española será la encargada de realizar allí los controles Schengen, mientras Gibraltar mantendrá también sus propios controles.

¿Qué cambia para los trabajadores transfronterizos?

Los trabajadores transfronterizos son uno de los colectivos más directamente beneficiados por el acuerdo. Cerca de 15.000 personas cruzan diariamente entre el Campo de Gibraltar y el Peñón para trabajar.

Con el fin de los controles ordinarios en la Verja, el paso debería ser más rápido y previsible. El acuerdo también incluye medidas de protección específica para estos trabajadores y una mayor coordinación en materia de seguridad social pero estos puntos todavía está por definir. Al igual que la situación en la que quedan los pensionistas que han trabajado parte de su vida laboral en el Peñón: como la cotización en la colonia es muy baja, la pensión que reciben por su jubilación es muy baja.

Las asociaciones de trabajadores reclamando que se vea compensada esta diferencia retributiva: bien a través de un complemento del Gobierno de Gibraltar bien a través de la compensación que debe asumir el Gobierno de España. Es uno de los puntos donde menos se ha avanzado y que más inquieta a los trabajadores y autoridades locales.

¿Qué pasará físicamente con la Verja?

La eliminación de la Verja no significa que desaparezca toda la seguridad en el entorno fronterizo. El Gobierno de Gibraltar ha aclarado que, mientras se retiran tramos de la antigua valla de tela metálica y alambre de espino ya se ha instalado una nueva línea de vallado de alta seguridad a pocos metros de distancia.

Según el Ejecutivo gibraltareño, se trata de una valla de categoría 4, con especificación antiescalada, similar a la empleada en perímetros de instalaciones militares británicas. Este nuevo cerramiento discurre desde el mar hasta el aeropuerto y protege zonas sensibles como la pista, los depósitos de combustible, el túnel y las instalaciones aduaneras.

El único tramo que quedará sin valla será una zona de unos 150 metros junto al bucle por donde tradicionalmente han cruzado los peatones. Ese espacio contará, según Gibraltar, con presencia policial permanente, refuerzo de agentes, vehículos 4x4 de la Policía Real de Gibraltar, Aduanas y la Agencia de Fronteras y Guardacostas, además de cámaras de vigilancia, reconocimiento facial, lectura automática de matrículas y mejora de la iluminación.

Vista de cómo quedará la reordenación de los accesos de entrada a Gibraltar.

Vista de cómo quedará la reordenación de los accesos de entrada a Gibraltar. / InfoGibraltar

¿La frontera quedará abierta sin seguridad?

No. El Gobierno de Gibraltar sostiene que la retirada de la antigua valla no supone una reducción de seguridad, sino una reorganización del perímetro.

La zona oriental se seguirá cerrando por la noche para operaciones aduaneras y comerciales. El extremo occidental permanecerá vallado por tratarse de un recinto militar. Y el tramo peatonal abierto contará con vigilancia policial y tecnológica.

Además, el tratado contempla una salvaguarda para volver a cerrar la zona en circunstancias extraordinarias. Según Gibraltar, esa posibilidad no plantea dificultades técnicas, ya que solo habría que cerrar de nuevo el tramo abierto de unos 150 metros.

¿Cómo será la nueva zona fronteriza?

El Gobierno de Gibraltar ha difundido recreaciones de la futura ordenación del tráfico y de los accesos peatonales, aún en proceso. En una primera fase, el flujo de vehículos cambiará poco y los coches seguirán cruzando en ambos sentidos de forma parecida a la actual. La transformación más visible llegará con la reordenación del entorno.

Los planes contemplan una nueva oficina de turismo cerca de la antigua frontera, un intercambiador de transporte en el espacio de los antiguos controles de la Guardia Civil y una gran marquesina para coordinar taxis gibraltareños y españoles, autobuses municipales y servicios privados.

Los vehículos de servicio -buses, taxis- no cruzarán la frontera, pero podrán intercambiar pasajeros en ese punto. El flujo principal de peatones se canalizará por la zona de las actuales instalaciones aduaneras, aunque los peatones podrán seguir recorriendo todo el bucle abierto.

Gibraltar prevé además zonas verdes, mejoras estéticas, pantallas digitales en el túnel y presencia visible de banderas e identidad gibraltareña para remarcar la entrada en territorio británico.

¿Qué pasa con las mercancías?

El acuerdo prevé la creación de una unión aduanera entre la Unión Europea y Gibraltar. Esto permitirá eliminar controles de mercancías en la frontera terrestre y facilitar una circulación más ágil entre ambos lados.

Las aduanas españolas serán las encargadas de despachar las mercancías que entren y salgan de Gibraltar. También se mantendrá una estrecha colaboración entre las autoridades aduaneras de ambas partes.

¿Qué cambia con el IVA y los impuestos?

Gibraltar aplicará un impuesto indirecto equivalente al IVA. Según el acuerdo, comenzará en un 15% desde la entrada en vigor del tratado y completará la convergencia en un plazo de tres años.

La finalidad es evitar distorsiones económicas entre Gibraltar y su entorno, especialmente en materia de precios, consumo e impuestos especiales.

¿Qué pasa con el tabaco?

El tratado incluye disposiciones específicas sobre el tabaco conforme a la normativa europea. Es uno de los asuntos más sensibles por su impacto fiscal, comercial y de seguridad en el Campo de Gibraltar. Las nuevas reglas buscan reducir diferencias que puedan generar competencia desleal o distorsiones económicas en la zona. La imagen de coches y camiones con dobles fondos forrados con cartones de tabaco para revenderlos fuera en distribuciones ilegales por todoa Andalucía (contrabando ya en desuso en los últimos años) será ya una cosa del pasado. Las matuteras ya era, prácticamente, una imagen residual, cuando en los 80 y 90 era un clásico de la frontera.

¿Qué no cambia con el acuerdo?

El acuerdo no convierte Gibraltar en territorio Schengen. Tampoco resuelve la cuestión de la soberanía ni altera las posiciones de fondo de España y Reino Unido sobre el Peñón. Lo que cambia es el funcionamiento práctico de la frontera.

¿Qué gana el Campo de Gibraltar?

El tratado abre una nueva etapa para los más de 300.000 andaluces del Campo de Gibraltar. Según el Gobierno, el objetivo es impulsar oportunidades económicas, estabilidad institucional, formación, empleo y cohesión territorial en una región estratégica para España y Europa.

El acuerdo incluye la creación de un mecanismo financiero para promover la cohesión y apoyar la formación y el empleo en la zona. También incorpora compromisos sobre igualdad de condiciones en ayudas estatales, fiscalidad, trabajo, comercio, desarrollo sostenible, lucha contra el blanqueo de capitales y transporte. Pero todo esto entra en el terreno de lo deseable, de los compromisos.

Aquí también tiene mucho que aportar la Junta de Andalucía, a la que se le ha dejado de lado en la negociación, aunque ha estado presente en las conversaciones del ministro de Exteriores con el resto de agentes locales.

¿Y el medio ambiente?

El texto prevé la adaptación de Gibraltar a la normativa medioambiental comunitaria e incluye la creación de un mecanismo conjunto de evaluación de impacto ambiental de modo que se refuerce la protección de un entorno natural compartido, especialmente sensible por su posición en el Estrecho.

El crecimiento de Gibraltar en la parte Este -Eastside- ganando terreno al mar a través de la construcción artificial de suelo sobre el mar es uno de los asuntos más controvertidos de la relación entre ambas administraciones. Las denuncias de los grupos ecologistas se acumulan, pero la ampliación del suelo del Peñón es imparable.

¿Qué papel tendrá España?

España desempeñará un papel central en la aplicación del acuerdo. Según la información trasladada por Moncloa, tendrá capacidad para impulsar la suspensión de su aplicación, activar salvaguardas o incluso promover su rescisión si fuera necesario.

Además, será responsable de aplicar los controles Schengen en las entradas exteriores de Gibraltar y de despachar las mercancías que entren y salgan del Peñón a través de las aduanas españolas.

¿Qué dudas quedan pendientes?

La principal duda está en la aplicación práctica. El acuerdo fija el marco, pero habrá que comprobar cómo funciona en el día a día: si el paso por la Verja es realmente fluido, cómo se organizan los controles en puerto y aeropuerto, cómo se gestionan los permisos de residencia, qué impacto tendrá la unión aduanera, cómo se aplicará la convergencia fiscal y qué efectos reales tendrá para La Línea y el resto del Campo de Gibraltar.

También quedan por concretar algunos elementos físicos de la nueva zona fronteriza. Gibraltar ha adelantado parte de la ordenación prevista, como la nueva sede de las fuerzas de seguridad, el acceso peatonal y la rotonda, pero la distribución definitiva de los carriles hacia España aún está pendiente.

El fin de la Verja elimina una frontera física y administrativa que marcó durante décadas la vida diaria entre La Línea y Gibraltar. Pero abre otra etapa llena de preguntas prácticas. El alcalde de La Línea, Juan Franco, se congratula por el acuerdo pero critica, en entrevista con este medio, que el Gobierno de España no está pensando qué pasará el día después de que caiga la Verja.

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Fuente: El Correo de Andalucía