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Empresa medioambiental

Patricia Aymà, empresaria: "Pasé de odiar las bacterias a entrenarlas para convertir basura orgánica en bioplástico"

La cofundadora de Benviro y premio Princesa de Girona en el ámbito CreaEmpresa, ha creado un producto industrial que no genera microplásticos

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Patricia Aymà, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, muestra ejemplos de bioplástico.

Patricia Aymà, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, muestra ejemplos de bioplástico. / MANU MITRU / EPC

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Patricia Aymà (Òdena, 1993), que recibe este martes el premio Princesa de Girona en el ámbito CreaEmpresa, lidera en Benviro a un equipo de 30 personas que produce a escala industrial, en una planta de Murcia, un bioplástico compostable que ya se está aplicando en sectores como la cosmética, el 'packaging' y la alimentación.

¿Por qué dice que empezó mal su relación con las bacterias?

Porque nací con los bronquios inmaduros y estaba expuesta a infecciones bacterianas. Generaba mucha mucosidad y estuve a punto de morir en dos ocasiones. Fue una relación de odio, básicamente. Mi dinámica habitual era tener neumonías bacterianas. Pero, en bachillerato, mi perspectiva cambió.

¿Cómo?

Un exalumno que vino a contar su historia me explicó que las bacterias podían ser buenas. En aquel caso, se utilizaban para fabricar proteínas y convertirlas en un complemento nutricional destinado a países en vías de desarrollo. Descubrí que las bacterias son pequeños motores de la naturaleza.

"Odiaba las bacterias porque nací con los bronquios inmaduros y dos veces estuve a punto de morir por infecciones. Sin embargo, en bachillerato descubrí que también podían ser buenas y que son pequeños motores de la naturaleza"

Y a partir de esto, ¿se enamoró?

Totalmente. Tanto, que me convertí en entrenadora de bacterias.

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC

¿Qué significa ser entrenadora de bacterias?

Conseguir que una bacteria haga un trabajo que ya puede realizar de manera natural.

¿Y cómo se logra?

Necesitas saber qué bacteria debes elegir y qué procesos puede llevar a cabo de forma natural. Quienes entrenamos bacterias nos dedicamos a proporcionarles ese entorno para que el partido se juegue de la mejor manera posible, aprovechando aquello que la bacteria ya hace de forma natural.

"Soy entrenadora de bacterias para conseguir que hagan un trabajo que ya pueden realizar de manera natural"

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC

Un proceso complejo.

A través del medio de cultivo, que vendría a ser su dieta, y controlando tres variables del entorno, puedes hacer que una bacteria se encuentre en unas condiciones muy favorables para producir aquello que buscas.

¿Y qué se puede buscar?

Todo tipo de cosas: ácido láctico, una proteína concreta, insulina. Incluso pueden servir para limpiar el agua, en una depuradora. Para mí, una depuradora es un palacio de bacterias.

"A través de su 'dieta', puedes hacer que una bacteria pueda producir lo que buscas, como ácido láctico o insulina; incluso pueden servir para limpiar el agua en una depuradora.; para mí, una depuradora es un palacio de bacterias"

¿Una depuradora?

Sí. A menudo, la filtración no es suficiente y se requieren bacterias para eliminar materia orgánica y dejar el agua más limpia.

¿Este tipo de procesos medioambientales son los que más le interesan?

Sin duda. Por esta razón, tras estudiar Biotecnología y aprender los procesos en los que participan las bacterias, hice un máster en Ingeniería Ambiental.

¿Allí empezó a entrenar a las bacterias para crear bioplásticos?

Más o menos. Simulábamos residuos orgánicos y, en ocasiones, incluso teníamos acceso a residuos reales para alimentar a las bacterias. Me gustó tanto que propuse crear una empresa en las universidades, pero me dijeron que no estaban interesadas.

"El plástico que producimos con las bacterias no procede del petróleo, sino de residuos orgánicos y, además, es biodegradable"

Entonces, ¿qué hizo?

Decidí intentarlo por mi cuenta. Me formé para entender cómo se creaba una empresa.

¿Cómo fue este proceso?

Tuvo dos partes. La primera fue conocer a mis socios. Sin ellos, quizá habría hecho un doctorado en medio ambiente y no habría fundado Benviro.

¿Y la segunda?

La segunda parte, que ha sido muy importante, ha sido la inconsciencia de probar constantemente nuestra tecnología en equipos semiindustriales. Siempre hemos defendido que, si una tecnología tiene que funcionar a gran escala, debemos experimentarla desde el primer momento a una escala considerable.

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC

Retratos de la biotecnóloga Patricia Aymà Maldonado, ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026, realizados en el Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 13 de julio de 2026. Sociedad. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC

¿Qué hacen exactamente en la planta que tienen en Murcia?

Recibimos un residuo orgánico, lo rompemos en partículas pequeñas y después lo fermentamos para convertirlo en ácidos solubles. A continuación, filtramos el material y nos quedamos únicamente con la parte líquida. Con ese líquido alimentamos a las bacterias, hacemos que engorden, extraemos el plástico que han acumulado en su interior y obtenemos una especie de arena blanca.

¿A partir de esto sale el bioplástico?

Sí. Es un plástico que no procede del petróleo sino de los residuos orgánicos y que, además, es biodegradable. Lo llamamos polihidroxialcanoato.

"Garantizamos que, en 180 días, el 90% de ese plástico habrá desaparecido porque habrá servido de alimento para los microorganismos: sin dejar metales pesados y aportando nutrientes al medio"

¿Y puede sustituir a todo tipo de plásticos como los que usamos normalmente?

Sí. Nos dimos cuenta de que, si fabricábamos un único material, nos costaría mucho llegar al mercado y se nos cerrarían muchas puertas. Por tanto, optamos por convertirnos en expertos en adaptar al mercado cualquier bioplástico biodegradable. Si no, la parte biotecnológica se habría quedado solo en una historia muy bonita, pero sin una aplicación real. Mira, he traído un ejemplo [muestra unas tarjetas y una botella de bioplástico].

Parece plástico como el de toda la vida.

Si hacemos un análisis por infrarrojos y comparamos un polipropileno con este material, veremos que la huella que dejan es diferente.

¿No deja microplásticos?

Dejará pequeñas partículas o trozos, si no se recicla. Pero no puede dejar microplásticos persistentes. Estos fragmentos se adaptan al medio natural, como se descompone un tronco, porque existen microorganismos capaces de procesarlos. Para ellos, es alimento. En cambio, con el plástico que procede del petróleo, no existe energía suficiente para romper sus enlaces. Y se acumula.

"Las leyes están delimitando demasiado las aplicaciones de los materiales biodegradables; legislar teniendo en cuenta el ritmo de la innovación es un gran reto, porque la innovación avanza mucho más rápido"

Este material está certificado como biodegradable pero también como compostable. ¿Qué significa?

Compostable significa que ofrece aún más garantías. Garantizamos que, en 180 días, el 90% de ese plástico habrá desaparecido porque habrá servido de alimento para los microorganismos. Y sin dejar metales pesados y aportando nutrientes al medio.

¿Debería tirarse en el contenedor de los residuos orgánicos, este polihidroxialcanoato?

Esta es nuestra idea. En caso de que llegue a un circuito de reciclaje de plásticos, estamos trabajando para que las plantas de reciclaje puedan identificar su huella y separarlo.

¿Qué problemas se han encontrado?

Las leyes están delimitando demasiado las aplicaciones de los materiales biodegradables. Existen determinados productos que no van a poder reciclarse y, sin embargo, tampoco se les está permitiendo utilizar una alternativa biodegradable. Legislar teniendo en cuenta el ritmo de la innovación es un gran reto, porque la innovación avanza mucho más rápido.

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