Videopódcast 'Sobre (vivir) a la crianza'
Carlota Pagés, neurocientífica: "La música es el gimnasio de las orejas: acelera el aprendizaje de idiomas y mejora tu oído"
Samanta Villar habla con la neurocientífica Carlota Pagés y el músico Miqui Puig sobre por qué la música no debería tratarse como una simple extraescolar, cómo ayuda al cerebro infantil y qué hacer en casa con el reggaetón, TikTok y la batalla del Spotify
Eva Perales, mánager musical y madre: “Con adolescentes no puedes usar el ‘porque lo digo yo’”

La música acompaña a nuestros hijos incluso antes de que nazcan. Les cantamos para calmarlos cuando son bebés, suena en los cumpleaños, se convierte en refugio durante la adolescencia y marca recuerdos que probablemente les acompañarán toda la vida. Sin embargo, mientras ocupa un lugar enorme en nuestra vida emocional, cultural y social, cada vez parece tener menos espacio dentro de la escuela.
En el último capítulo de la temporada de Sobrevivir a la crianza hablamos de educación musical y de una pregunta que muchas familias nos hacemos: ¿la música es solo una actividad extra para niños con talento o afición, o es una herramienta importante para el desarrollo, el aprendizaje, la creatividad y la gestión emocional?
Porque criar también es esto: decidir qué suena en casa, qué toleramos en el coche, qué hacemos con esas letras que nos incomodan y cómo acompañamos a nuestros hijos sin convertir la música en otra batalla más de la crianza.
Del efecto Mozart al cerebro infantil
Para hablar de todo ello nos acompañan Carlota Pagés, neurocientífica, especialista en el impacto de la música en el cerebro, divulgadora, docente, guitarrista y compositora, y Miqui Puig, cantante, productor, DJ, director del programa Pista de Fusta y autor del libro Yo no quería ser Miqui Puig (pero no tuve otra opción).
Uno de los primeros mitos que desmontamos es el del efecto Mozart, esa idea tan repetida de que poner música clásica a un bebé lo convertirá casi automáticamente en un prodigio. Pagés explica que aquel hallazgo científico de los años 90 se sobredimensionó y acabó convertido en una gran campaña de marketing para vender discos. La música tiene efectos sobre el cerebro, sí, pero no existe una fórmula mágica que convierta a un niño en ingeniero de la NASA por escuchar una sonata concreta.
Lo que sí ocurre, explica la neurocientífica, es que la música estimula las zonas auditivas del cerebro, puede activar regiones vinculadas a la emoción y ayuda a los niños a entender el mundo que les rodea. Incluso durante la gestación, los sonidos llegan al feto y pueden dejar huella en la memoria temprana. La música, como el lenguaje, también se aprende por exposición.
La música no debería ser una extraescolar menor
En el episodio también abordamos una de las grandes contradicciones del sistema educativo: mientras la música puede ayudar a desarrollar habilidades cognitivas, auditivas y emocionales, en muchos centros queda reducida a una presencia mínima. Pagés recuerda que el entrenamiento musical sostenido, especialmente si empieza hacia los seis o siete años, puede mejorar capacidades como la atención, el control ejecutivo, el habla o el aprendizaje de otros idiomas.
La neurocientífica lo resume con una imagen muy clara: aprender música es como entrenar el oído. Distinguir frecuencias, notas, timbres y ritmos refina la capacidad auditiva, algo que después puede transferirse a otros aprendizajes. También se habla del posible beneficio de escuchar música en personas con TDAH, porque en algunos casos puede canalizar la atención y ofrecer una estimulación sensorial útil.
Miqui Puig, por su parte, reivindica una relación menos competitiva con la música. No se trata de que un niño toque perfectamente, ni de convertir cada afición en una carrera hacia la excelencia. “Reivindico el papel amateur”, defiende. El placer de escuchar, cantar, bailar o tocar mal una pieza en casa también forma parte de una educación musical sana.
Reggaetón, letras machistas y adolescentes encerrados
Uno de los debates más reconocibles para muchas familias llega con el reggaetón y con las letras que nos ponen los pelos de punta. ¿Prohibimos? ¿Ridiculizamos? ¿Lo dejamos pasar? En el episodio se plantea que el problema no siempre se resuelve cambiando una canción por otra supuestamente más adecuada, porque los niños y adolescentes quieren escuchar lo que escucha su grupo de iguales.
La clave, apuntan los invitados, está en no normalizar mensajes sexistas, pero tampoco convertir cada canción en una imposición moral que haga todavía más atractivo lo prohibido. A veces, una reacción irónica, una conversación o una pregunta a tiempo pueden abrir más camino que una prohibición frontal. Como madres y padres, no siempre podremos controlar lo que escuchan, pero sí podemos ayudarles a desarrollar mirada crítica.
Y al llegar a la adolescencia, la música cambia de función. Ya no es solo entretenimiento: puede ser identidad, refugio y trinchera emocional. Pagés explica que escuchar una canción triste cuando uno está triste no tiene por qué hundir más; muchas veces ayuda a reconocer lo que se siente, a verse reflejado en quien la compuso y a sentirse menos solo. La música activa circuitos de placer, dopamina y regulación emocional en una etapa en la que el cerebro vive una auténtica montaña rusa.
La batalla del Spotify
El capítulo termina en uno de los grandes campos de batalla familiares: el coche y el mando de Spotify. Todos hemos intentado alguna vez colar una canción nuestra entre los hits de nuestros hijos. Y todos hemos sentido esa mezcla de orgullo, derrota y desconcierto cuando nos miran como si viniéramos de otro planeta.
La conclusión no pasa por imponer el gusto musical de los adultos. Puig es tajante: educar el gusto musical entendido como “esto sí es buena música y esto no” es un error. Para él solo hay dos tipos de música: la que te gusta y la que no te gusta. Pagés coincide en que lo importante es predicar con el ejemplo, poner música variada en casa, disfrutarla delante de nuestros hijos y abrirles puertas sin intentar vivir nuestra vida a través de ellos.

Sobre (vivir) a la crianza - La importancia de la educación musical
Quizá el equilibrio esté ahí: una canción suya y una nuestra, un hit de TikTok y un vinilo de los 80, una letra que discutimos y otra que bailamos sin vergüenza. Porque la música no va de aprobar un examen ni de decidir si es mejor el post-punk o el trap. Va de sentir, conectar, recordar, explorar y construir vínculos. Y si la escuela no le da todo el espacio que merece, nos tocará seguir llenando el coche, el salón y la crianza de canciones.
Dónde ver y escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza'
Podrás escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza' cada domingo en las principales plataformas de pódcast: Spotify, Ivoox, Apple Podcast, Podimo, Amazon music y Youtube.
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