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Abandono escolar temprano

Jhonny Mancilla, profesor: "Estamos ante una generación de jóvenes para quienes la escuela clásica ya no da respuesta"

El director de la Escola Municipal de Segones Oportunitats de Barcelona (EM2O) apuesta por un modelo educativo flexible que permita a jóvenes 'perdidos' retomar su formación y elegir "con calma" su futuro profesional

La vida tras el abandono escolar: "Tras un mes repartiendo paquetes 14 horas al día, vi que prefería estudiar"

Jhonny Mancilla, director de la Escola Municipal de Segones Oportunitats de Barcelona.

Jhonny Mancilla, director de la Escola Municipal de Segones Oportunitats de Barcelona. / Zowy Voeten

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Helena López

Helena López

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El Anuario de la Educació en Catalunya 2026, de la Fundació Equitat.org, alertaba hace pocas semanas de una caída preocupante en el número de graduados en ESO, que han pasado del 93% al 87% en cinco años. Al mismo tiempo, el abandono escolar prematuro sigue estancado en torno al 13,5% y continúa muy marcado por la desigualdad social [abandona el 25,3% del alumnado de rentas bajas, frente al 3,8% del de rentas altas]. Con estos datos en la cabeza, visitamos la Escola Municipal de Segones Oportunitats de Barcelona (EM2O), centro que trabaja para que jóvenes que han salido del sistema educativo antes de tiempo puedan regresar a él. Lo hacemos junto a Jordi Grau, gestor de proyectos de la Dirección de Educación del Ayuntamiento de Barcelona y uno de los 'padres' de la escuela, convencido que uno de los grandes retos es mejorar las vías de retorno al sistema: los alumnos de las escuelas de segundas oportunidades parten hoy con menos puntuación, con lo que quedan al final de la lista y son quienes más sufren la falta de plazas de la FP pública. Hablamos de todo ello con Jhonny Mancilla, director de la EM2O.

–¿Qué esperan de la nueva normativa en la que trabaja el departament para reconocer escuelas como esta?

– Lo importante es que este tipo de centros entren dentro del sistema y no sean un lugar solo para aquellos que están rompiendo con las aulas, sino para cualquier alumno que necesite más tiempo. Poder escoger con tiempo es un derecho. Hay jóvenes que necesitan poder decidir con calma. Cuando salen de la ESO directamente al mundo formativo de la postobligatoria y no saben qué decidir, entran en descontrol. Porque realmente no saben. Las escuelas de segundas oportunidades son un tiempo real, educativo y estructurado que les permite elegir con más calma.

–¿La idea sería que fuera como una opción más?

– Si uno no tiene claro qué quiere hacer, está perdido y desorientado. Una opción sería este tipo de escuelas donde acompañan y la orientación es más individualizada. Un lugar donde poder equivocarte. Yo creo que en el fondo, a nivel educativo, pedagógico, es eso. Un lugar donde te puedas equivocar y donde no penalice el hecho de haberte inscrito en un PFI o en un grado medio. Da igual. Empiezas y, como no has estado bien orientado, has decidido una cosa y no ha habido ningún acompañamiento para poder escoger bien.

Mancilla junto a Jordi Grau, gestor de proyectos de la Dirección de Educación del Ayuntamiento de Barcelona.

Mancilla junto a Jordi Grau, gestor de proyectos de la Dirección de Educación del Ayuntamiento de Barcelona. / Zowy Voeten

–¿Una suerte de centros puente para los niños que terminan 4º de la ESO y están perdidos?

– Pienso en un sistema parecido al de Dinamarca o Francia, donde sus escuelas de segundas oportunidades están dentro del sistema y son un espacio para probar, para conocer otras cosas antes de decidir.

–¿Por qué cree que la organización escolar actual expulsa a tantos jóvenes del sistema?

– Cuando hay desafección educativa, no solo tiene que ver con los contenidos que posiblemente, por nivel, no pueden alcanzar, que también. Hay un tema con la estructura. Estamos ante una generación de jóvenes para quienes todo lo estructural, como puede ser la escuela, ya no da respuesta. Seguimos con un sistema clásico de clases, tutoría y demás, que en su cabeza no encaja, y aquí hay un punto de ruptura con desafección. Pero si esto se junta con que les dejan continuar igualmente, como si no pasara nada, esta desafección se vuelve más crítica. En cambio, si hay profesionales que acompañan esta desafección que están sufriendo por todo lo que se mueve como juventud, puede llegar a buen puerto. Si hubiera equipos de profesionales que acompañaran esta singularidad, que se preguntaran por qué está sufriendo esto este joven, quizás no estaríamos en estas cifras de abandono.

"Las escuelas de segundas oportunidades son un tiempo real, educativo, estructurado, que les permite elegir con más calma"

–¿Cómo seleccionan a los estudiantes que acogen en la EM2O?

–Cuando llega el joven, se dirige a nosotros porque no sabe qué hacer, ha abandonado, y eso está por delante de todo lo demás. Después sí que nos encontramos con que este joven está en una situación de vulnerabilidad económica, social, de relaciones... Pero no perfilamos eso, no tenemos en cuenta datos económicos o si está vinculado a servicios sociales. Ponemos por delante que este joven ha abandonado, que no ha elegido formación, que quiere estudiar y que tenemos que ver cómo podemos ayudarle o cómo podemos acompañarle.

–¿Cómo llegan aquí?

–La mayoría lo hace por el boca a oreja. 'He oído hablar de esta escuela', 'mi vecino', 'mi familiar me ha hablado de esta escuela, le ha ido bien'...

–¿Tienen lista de espera?

–Sí. Nuestro principal criterio es si tiene o no competencias para poder volver al sistema. Hay alumnos que llaman a la puerta y son jóvenes recién llegados, que todavía no dominan el idioma, que están en un punto muy inicial. Este alumno, de momento, debe circular por otros servicios posiblemente, para poder trabajar toda la parte lingüística antes de entrar en nuestro recurso y poder trabajar después la orientación.

Si en los institutos hubiera equipos de profesionales que acompañaran más de cerca a los jóvenes, quizá no tendríamos estas cifras de abandono

–¿Priorizan las ganas o las opciones?

–A aquellos jóvenes que, por ejemplo, dejaron los estudios en primero de la ESO y están pensando en llegar a grados superiores o a la universidad, hay que situarles. Este es el trabajo que hacemos, situar al joven. ¿Quieres llegar a estudios universitarios? Primero tenemos que ponernos con las competencias básicas, que es lo que no has podido alcanzar porque has estado fuera del sistema educativo. Hay todo un trabajo en una fase cero, donde se monitoriza este aprendizaje de competencias para ver si después puede pasar a una fase uno, que es la nuestra, en la que ya hacemos orientación y adquisición de competencias, y después ya salen hacia la formación. Nos aseguramos de que nuestro circuito esté pensado para que el joven no vaya vendido al siguiente nivel, eso sería volver a repetir la historia.

"Hemos tenido jóvenes que querían seguir estudiando un grado superior, pero tienen que trabajar para ayudar en casa"

–Una vez retornan al sistema, ¿cuál es su experiencia?

–Las mochilas de estos jóvenes cuando entran en la escuela son unas, y muchas veces no mejoran. Lo que mejora es el joven, porque tiene ganas, tiene competencias y quiere estudiar, pero eso está flanqueado por toda la situación familiar, económica, de cambio de domicilio... Hay muchas mochilas ligadas a la pobreza. Hemos tenido jóvenes que querían continuar estudiando un grado superior, pero tienen que trabajar para ayudar en casa.

–¿Eso se podría solucionar con mejores becas en la postobligatoria?

–No va de pagar la matrícula o las mensualidades, o incluso la ropa de taller en caso de que necesiten material para la formación; va de sobrevivir. No se trata de no poder pagar los estudios, sino del dinero que se deja de ganar cuando estás estudiando, necesario para pagar el alquilar o llenar la nevera.

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