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"Sin riesgo significativo"

Un estudio de la URV alerta de contaminantes químicos en platos preparados de pescado y marisco

La investigación analiza una treintena de sustancias y concluye que no representan “un riesgo significativo” para la salud

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Platos preparados en los lineales de un supermercado, en una imagen de archivo.

Platos preparados en los lineales de un supermercado, en una imagen de archivo. / Manu Mitru / EPC

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Tarragona
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Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha analizado por primera vez la presencia de sustancias químicas de alto volumen de producción en platos preparados a base de pescado y marisco vendidos en establecimientos de Tarragona. Aunque la investigación concluye que los niveles detectados no representan “un riesgo significativo” para la salud, se detectaron 29 compuestos pertenecientes a varias familias químicas —ftalatos, organofosfatos, benzotiazoles y fragancias sintéticas— en al menos una de las muestras analizadas. Estos contaminantes químicos están presentes en el medio ambiente o llegan a los productos durante el procesamiento y el envasado.

Los resultados indican que los niveles encontrados en los platos preparados son, en general, ligeramente superiores a los descritos en estudios previos sobre pescado y marisco crudo de la misma zona. Los ftalatos fueron los contaminantes predominantes en la mayor parte de los platos, especialmente en dos muestras elaboradas con merluza, mientras que en los mejillones la presencia más elevada fue de organofosfatos.

La investigación, publicada en la revista Analytical and Bioanalytical Chemistry, ha estudiado dieciocho productos comerciales precocinados, frescos, refrigerados o congelados, elaborados con algunas de las especies más consumidas en Catalunya, como calamar, salmón, mejillón, gamba, sardina, merluza y bacalao.

La investigación también analizó si el contenido en grasa de las especies influía en la presencia de estos compuestos. Los organofosfatos, los almizcles sintéticos y las bencenosulfonamidas se encontraron en concentraciones más elevadas en especies con mayor contenido lipídico, un dato coherente con la tendencia a acumularse en tejidos grasos. En cambio, los ftalatos fueron más abundantes en especies con menos grasa, especialmente en platos de merluza, lo que refuerza la hipótesis de que pueden intervenir fuentes externas, como el contacto con materiales plásticos o procesos de elaboración y conservación.