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Incendios

Vecinos de Les Garrigues vuelven a casa después del incendio de Anoia: “Es un milagro, la casa se ha salvado”

Las franjas de seguridad de la urbanización fueron “clave”, aunque al menos una vivienda ha quedado calcinada

Una de las viviendas más afectadas por el incendio de Anoia

Una de las viviendas más afectadas por el incendio de Anoia / Nia Escolà / ACN / ACN

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Los vecinos de la urbanización de Les Garrigues, en La Pobla de Claramunt (Anoia), han pasado la primera noche en sus casas después del incendio. A la espera de una valoración global de los daños, ya se ha podido constatar que las franjas de seguridad fueron “clave” para proteger las viviendas. Como mínimo, hay una casa completamente calcinada. “Es un milagro, la casa se ha salvado”, asegura una de las afectadas, Sílvia Balada, que sí tiene daños en una parte del jardín. Adrián, otro vecino, también respiraba aliviado. Taló árboles y dejó mangueras de agua abiertas antes de salir corriendo con su familia: “Hemos salvado tres casas”. El fuego, que comenzó el lunes, continúa estabilizado con unas 500 hectáreas quemadas y las labores de extinción siguen en marcha.

Primeras limpiezas y emociones a flor de piel es lo que se ha vivido este miércoles en la urbanización de Les Garrigues. La gran mayoría ha podido comprobar que las llamas no llegaron a entrar en las viviendas. “Mis padres ya pensaban que lo perderían todo”, explica Sílvia Balada. El día del incendio estaban en la casa, una segunda residencia, cuando decidieron marcharse al ver las llamas en la zona. “Lo más importante es que no ha habido daños personales”, ha añadido, aunque admite que la peor parte se la han llevado quienes viven allí todo el año. Cree que, si hubiera ocurrido de noche, el balance habría sido mucho peor. En su caso, las llamas han quemado una parte del jardín.

Otra vecina, Josefa, recordaba este miércoles “los nervios y el miedo” que pasaron cuando tuvieron que salir corriendo de casa con su marido. Recibieron el aviso por el móvil, a través de un grupo de vecinos que alertó de que se veía humo en la zona. “Qué momentos tan malos aquellos. Tener que irte con lo puesto y no saber qué te encontrarías cuando pudieras volver es un susto muy grande”, ha explicado. En su caso, la casa ha quedado intacta y las llamas han arrasado una caravana que tenían y el jardín.

Tuvieron que pasar una noche fuera, en casa de sus hijos. “No dormimos en toda la noche”, ha afirmado. Hoy, en cambio, “han podido dormir del tirón”. Todos los temores que tenían se disiparon la pasada noche, al comprobar que la casa finalmente se había salvado de las llamas.

La solidaridad con los vecinos

Otro afectado, Adrián, también respiraba aliviado en estas primeras horas. Antes de marcharse con su mujer y sus hijos, decidió talar algunos árboles y dejó mangueras de agua de las fincas cercanas preparadas para evitar el avance del fuego. “La casa entera se ha salvado y solo se han quemado las ventanas”, ha afirmado. Las dos viviendas vecinas tampoco han quedado calcinadas gracias a las decisiones que tomó antes de marcharse. Ha explicado que pasaron “muchos nervios y miedo”. “Fuimos a la parte alta de la urbanización y desde allí veíamos el tejado de casa, pero la parte de abajo ya era todo fuego”, ha detallado.

Las franjas de seguridad, la clave

Esta urbanización contaba con franjas de seguridad y eso ha sido “clave” para evitar daños mayores, según ha explicado el director gerente de Boscat, Jordi Tarradas. El hecho de tener caminos limpios y zonas con franjas son “herramientas para evitar que un fuego se haga más grande”. Según Tarradas, “no podemos evitar los incendios, pero sí podemos conseguir que tengan un tamaño más contenido”. Y esta urbanización es un buen ejemplo.