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Más control en el área metropolitana

Aumentan las bandas juveniles violentas en Barcelona: la policía estima que operan hasta 10 grupos

Se trata de un fenómeno en alza, apunta la policía catalana, que impulsará una "estrategia global" para combatir estos grupos

Caen 'Los 300', banda juvenil que actuaba con "violencia extrema" en Barcelona y reclutaba a menores como "soldados"

Arma encontrada en el domicilio de uno de los arrestados

Arma encontrada en el domicilio de uno de los arrestados / Mossos

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Germán González

Germán González

´Barcelona
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Hace más de dos décadas, las bandas latinas irrumpieron con fuerza en Barcelona y provocaron un fenómeno que se consiguió erradicar con trabajo policial, social y educativo. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un repunte de este tipo de grupos, que ahora presentan una composición muy diferente. Si en las primeras bandas casi todos sus integrantes eran de origen latinoamericano, ahora están compuestas por jóvenes de diversas nacionalidades, tanto procedentes de países latinos como del este de Europa y del norte de África. Entre sus miembros también hay españoles. De ahí que se denominen "organizaciones juveniles violentas". La finalidad, sin embargo, es la misma: unirse para delinquir.

Los Mossos d'Esquadra apuntan a que actualmente operan entre cinco y diez bandas juveniles en Barcelona y su área metropolitana. Una de ellas, Los 300, fue "plenamente" desarticulada a finales de mayo, según la policía. Quedan otras como Barrio 18 o los Trinitarios, que presuntamente estarían detrás de la muerte del menor de 15 años asesinado a tiros la semana pasada en el parque de la Pegaso, en Barcelona. La policía también ha llevado a cabo operaciones contra los Latin Kings. El grupo, que ya no pugna por el espacio territorial ni es tan violento como hace dos décadas, se centra en el narcotráfico y las ciberestafas.

El inspector de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos, José Ángel Merino, considera que "el fenómeno de las bandas juveniles" muestra "una tendencia al alza”, dado el incremento de casos relacionados con estos grupos en los últimos años. Su presencia, apuntan, se puede notar cada vez más en plazas y parques de distritos barceloneses como Sant Andreu, Sant Martí o Nou Barris, además de en algunas otras ciudades como L'Hospitalet de Llobregat o Badalona.

La policía catalana también tiene en cuenta los flujos migratorios procedentes de algunos países americanos para detectar si el fenómeno sigue creciendo. En este sentido, avanza la policía, se impulsará una "estrategia global" para combatir su presencia. Lo que está claro es que operaciones como la desarrollada contra el grupo Los 300 permiten conseguir información sobre cómo operan estos grupos y saber su evolución, lo que ayudará a combatirlos con “total contundencia”.

Perfil vulnerable

El intendente de la Guardia Urbana Juan Guzmán explica que estas bandas suelen captar menores de familias vulnerables por ser más influenciables. "Les facilitan una plataforma que sustituye a la familia", explica el intendente. Según el agente, los menores suelen llevar armas blancas o transportar droga porque, en caso de ser detenidos, se enfrentan a penas inferiores a las de los adultos. Por este motivo, las bandas suelen reclutar menores tanto en redes sociales, donde difunden contenidos atractivos, como en centros educativos o lugares públicos.

Estas agrupaciones juveniles empiezan cometiendo acciones incívicas y van escalando hacia otras más agresivas. Suelen apoderarse de espacios de ocio o deportivos y enfrentarse a otros grupos o personas con los que pugnan por lugares como canchas de baloncesto. Los agentes remarcan la importancia de la "violencia", tanto en las pruebas iniciáticas que permiten acceder a la banda, que a veces requieren de un sacrificio físico, como en las amenazas e intimidaciones con armas blancas a otros grupos antagónicos o incluso en los robos.

Machetes

Los agentes subrayan que intervienen cuando esta violencia deja de ser esporádica y pasa a ser habitual: llegan a usar machetes de los llamados 'matazombies' por la serie 'The Walking Dead' para reforzar la disciplina interna o para atacar a otros grupos rivales, en las llamadas 'caídas'. Estas organizaciones también se dedican al narcotráfico para financiarse y conseguir más armas blancas con las que atacar a otras bandas por el control territorial.

Además, también usan una estética propia y una simbología particular. A diferencia de las bandas de hace 20 años no dejan su rastro en parques o paredes con grafitis, sino que tienen las redes sociales para comunicarse entre ellos y dejar constancia de su "actividad delictiva".

Para la policía las plataformas digitales son un "elemento clave" de estas bandas juveniles "para reforzar la identidad del grupo, el sentimiento de pertenencia, su cohesión interna y su capacidad de intimidación". Por eso, suelen crear y difundir contenido propio, ya sea imágenes intimidatorias como contenido más lúdico como música o canciones para de esta forma reforzar "la idea de un colectivo estable, cohesionado y con voluntad de proyectar identidad y presencia". De esta forma, las bandas suelen ser vistas como organizaciones atractivas para los menores que quieren imitar su estética y formar parte de ellas.

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