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Descenso de la natalidad

España perderá 1,3 millones de alumnos potenciales: la caída demográfica abre la puerta a una educación más personalizada

En educación primaria, la caída superará el 10%; en la ESO será del 20,3% y en la secundaria posobligatoria alcanzará el 23,7%, pero en cambio aumentarán los niños en infantil

Un informe de BBVA e Ivie advierte de que tener menos niños en edad escolar no supondrá menos gasto y urge a planificar inversiones a medida

La OCDE señala la desigualdad socioeconómica como el gran desafío de la educación en Catalunya

Una profesora acompaña a unos niños de primaria, en un colegio de Barcelona.

Una profesora acompaña a unos niños de primaria, en un colegio de Barcelona. / Marc Asensio Clupes

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Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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Como consecuencia de la caída de la natalidad, la población en edad de estudiar (de 6 a 24 años) desciende en España. Y lo hará, todavía más, en el futuro. Entre 2026 y 2041, caerá un 13,7%, lo que equivale a 1,32 millones de personas menos en edades asociadas a la enseñanza obligatoria, posobligatoria y superior. El fenómeno es complejo y de nada sirven las lecturas fáciles, tipo “menos alumnos, menos gasto público”. En primer lugar porque la caída demográfica no será uniforme ni por territorios ni por etapas educativas.

Con estos datos, un informe de la Fundación BBVA y el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) reclama políticas educativas diseñadas a medida en función de la etapa educativa y el territorio. No basta con una planificación estatal o autonómica: hay que mirar también las diferencias dentro de cada comunidad, entre provincias, comarcas y zonas urbanas o rurales.

La Fundación BBVA y el Ivie alertan de un descenso del 13,7% de la población en edad escolar hasta 2041 y piden políticas educativas personalizadas para afrontar el reto

Publicado este miércoles, el informe advierte de que reasignar recursos presupuestarios y materiales, desde infraestructuras educativas hasta profesores, en función de las necesidades demográficas no resultará sencillo. De ahí la insistencia en que las administraciones educativas refuercen ahora su planificación futura. En ese sudoku, además, hay que tener en cuenta la ola de jubilaciones que se producirán entre el personal docente. Según los autores, esa circunstancia abre margen para reorientar plantillas: en lugar de sustituir automáticamente cada plaza en el mismo lugar y especialidad, las nuevas incorporaciones deberían planificarse según las necesidades previstas por edad, etapa y territorio.

El informe, de hecho, destaca el envejecimiento del profesorado como un factor relevante. En las universidades públicas, la edad media del profesorado es de 49,5 años (datos del curso 2023-24) y el 18,7% tiene 60 años o más. En secundaria, un 35% del profesorado supera los 50 años.

“Solo una adecuada programación a medida podrá dar respuesta apropiada a las necesidades educativas de la sociedad”, concluyen los autores. No es la primera vez que los expertos avisan del fenómeno. En 2023, EsadeEcPol ya advertía del cambio de escenario y pedía a Gobierno y comunidades que movieran ficha, en línea con lo que ahora reclaman la Fundación BBVA y el Ivie.

El informe concluye que el descenso demográfico puede ser una oportunidad para mejorar la calidad del sistema educativo: reducción de ratios, refuerzo de la atención temprana, lucha contra el abandono escolar, impulso de la FP y fortalecimiento de la formación a lo largo de la vida

En educación primaria, la caída del alumnado potencial superará el 10%. En la ESO será del 20,3% y en la secundaria posobligatoria alcanzará el 23,7%. En cambio, entre los jóvenes en edad de cursar estudios superiores, el descenso será más reducido: un 8,7%. Este matiz es relevante porque el gasto público por estudiante es mucho más alto en la universidad: 11.347 euros por alumno, frente a 5.806 euros en secundaria y FP y 4.720 euros en infantil y primaria. Es uno de los argumentos que llevan a los expertos a rechazar la lectura fácil de “menos alumnos, menos gasto educativo generalizado”.

Más menores de 6 años

Otro argumento para sostener la complejidad del asunto es que las tendencias demográficas señalan un crecimiento de la población menor de seis años: los niños de 0 a 2 años aumentarán un 18% y los de 3 a 5 años un 7,5%. Eso implicará, efectivamente, mayores necesidades de gasto en educación infantil.

Diferencias autonómicas

La política educativa que deberá ser diseñada no podrá ser café para todos dado que las diferencias territoriales son muy importantes. Todas las comunidades perderán población de 6 a 24 años, pero no al mismo ritmo. La caída será menor en la Comunitat Valenciana (5%) y en Baleares (8,6%). En cambio, será mucho más intensa en Cantabria (casi un 23%), Extremadura (23%) y especialmente en Ceuta y Melilla, con descensos superiores al 30%.

Catalunya no está entre los territorios que registrarán un mayor desplome demográfico educativo. La población de 6 a 24 años caerá un 11,8%, menos que la media española (13,7%). En la enseñanza obligatoria, el descenso previsto será muy parecido al del conjunto del país: 14,4% frente al 15,4%. La caída será más leve entre la población en edad de cursar estudios superiores: un 5,8%, frente al 8,7%. En cambio, crecerá con fuerza la población infantil: un 15,1% en el tramo de 0 a 5 años.

Medidas a tomar

Lejos de pintar un panorama catastrófico (a nadie le gusta la idea de cerrar colegios), el informe asegura que el descenso demográfico puede ser una oportunidad para mejorar la calidad del sistema educativo. Una de las medidas que proponen es la reducción de ratios donde sea posible, algo que estará reflejado en una ley que todavía se está tramitando en el Congreso de los Diputados. Otras iniciativas recomendadas en el estudio son reforzar la atención temprana, combatir el abandono educativo, impulsar la FP y fortalecer la formación continua a lo largo de la vida.

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