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Mudarse a una urbanización de lujo para convivir con un ruido "insoportable" que ya le ha costado una multa de 20.000 euros a Telefónica

Los vecinos de una nueva urbanización del paseo María Agustín de Zaragoza reclaman a la compañía medidas para reducir un ruido que no deja dormir a algunos vecinos y que proviene de los sistemas de refrigeración

Fachada del paseo María Agustín 44-46, en Zaragoza.

Fachada del paseo María Agustín 44-46, en Zaragoza. / EL PERIÓDICO

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Iván Trigo

Zaragoza
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Estrenar vivienda es, o debería ser, un momento dulce en la vida de cualquier persona y más con el esfuerzo económico que supone. Eso es lo que pensaban los vecinos de la nueva urbanización del paseo María Agustín 44-46, junto a la plaza de toros de Zaragoza, que compraron unos pisos que prometían ser "de lujo", con precios que partían de los 400.000 euros. Pero cuál fue su sorpresa cuando se toparon con un "desagradable" vecino que no esperaban: un ruido constante que emiten las máquinas de refrigeración del edificio contiguo de Telefónica, un sonido que es molesto por el día pero que por las noches se convierte en causa de insomnio para muchos de los nuevos residentes de este bloque.

El asunto ha llegado hasta el consejo de Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, un organismo que incoó un expediente sancionador a Telefónica después de que la Policía Local comprobara, hasta en dos ocasiones, como el ruido proveniente de las máquinas de refrigeración del edificio de Telefónica del paseo María Agustín superaba los decibelios permitidos desde dentro de las habitaciones de los vecinos y con las ventanas cerradas. "Es insoportable", lamentan.

Fachada del paseo María Agustín 44-46, en Zaragoza.

Fachada del paseo María Agustín 44-46, en Zaragoza. / EL PERIÓDICO

No obstante, desde la comunidad de propietarios del paseo María Agustín 44-46 piden que, más allá de la sanción impuesta a Telefónica y que la compañía llegó a rebatir, siendo rechazado su recurso, se tomen medidas para evitar que el ruido siga llegando hasta sus habitaciones. De día, el sonido que emiten los sistemas de refrigeración consiste en un zumbido constante que de noche gana mucho más protagonismo cuando el resto de ruidos de la ciudad, como el tráfico, desaparecen. "Para muchos vecinos se ha convertido en un infierno. Es muy molesto. Las ventanas son buenas y aíslan y ni así. Y de día no podemos disfrutar de la terraza casi", lamentan.

Todo se descubrió hace un año, cuando se entregaron los primeros pisos. Hasta entonces, el edificio de Telefónica estaba en una manzana que compartía con otro edificio que no estaba pegado. En medio quedaba un solar que hacía que el ruido se disipase. Pero ahora, con la construcción de este nuevo bloque se ha creado un patio interior que hace que el sonido de las turbinas todavía sea más evidente y no se disipe. Nadie les avisó de esto a la hora de comprar el piso y advierten desde la comunidad que la promotora no les ha respondido a si hicieron las oportunas mediciones de ruido antes de vender los pisos.

Mediciones de la Policía Local

Aquellas molestias por el ruido se convirtieron en un hecho sancionable con la primera visita de la Policía Local al edificio. Fue el 8 de septiembre de 2025 y entonces los agentes, sonómetro en mano, comprobaron como en horario nocturno las máquinas emitían un ruido que superaba en 7,5 decibelios el límite máximo permitido a las 22.55 horas que eran. A los pocos días la Policía tuvo que volver por otra llamada y entonces la medición sobrepasaba en 6.3 decibelios el nivel permitido por la noche. Eran las 23.50 horas.

Con las mediciones en la mano, Urbanismo impuso una sanción de 20.000 euros a Telefónica por "infracción administrativa grave" y la compañía recurrió. Pero el consejo de Gerencia desestimó las alegaciones de la empresa recordando además que, junto con la multa, el ayuntamiento había requerido a Telefónica para adoptar una serie de medidas provisionales para mitigar esta problemática.

Máquinas de las que procede el ruido.

Máquinas de las que procede el ruido. / EL PERIÓDICO

En su argumentación para desestimar el recurso, firmada el pasado 2 de marzo, el ayuntamiento incidía en que Telefónica todavía no había "adoptado la medida provisional prevista" y le recordaba a la empresa que, precisamente para evitar los perjuicios que supondría clausurar la actividad, no decretó el cierre del edificio ni el apagado de los sistemas de ventilación y refrigeración que causan el ruido. Y es que según denuncian desde la comunidad de propietarios, Telefónica se comprometió a limitar el uso de la maquinaria en horario nocturno pero la policía constató en diciembre que no era así. En febrero de este año los agentes volvieron y comprobaron como había máquinas funcionando a las 5.35 horas de la madrugada.

Asimismo, cuestionan la supuesta buena fe que alegaba la empresa puesto la situación actual se debe a "la no ejecución de las medidas correctoras del proyecto visado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales fechado el 8 de julio de 2004". Es decir, que hace ya más de 20 años que estaba previsto que se instalaran sistemas que impidieran la propagación del ruido de los sistemas de ventilación y, hasta la fecha, no se ha hecho nada.

Desde la comunidad de propietarios insisten, por tanto, en la necesidad de que se tomen medidas, como la instalación de pantallas contra el ruido u otras dirigidas a insonorizar el patio interior. En un primer momento, los vecinos intentaron mantener un diálogo con la empresa y en septiembre del año pasado les llegaron a comunicar que se estaba ejecutando un proyecto de reestructuración que iba a reducir "casi totalmente" el ruido en medio año. Jamás se cumplió. Hoy el sonido sigue siendo constante.

Calidades "chapuceras"

Este conflicto se suma además a otra batalla que mantienen abierta los vecinos de esta nueva urbanización situada en el paseo María Agustín y es que los pisos "de lujo" que compraron a precio de oro presentan unas calidades "chapuceras que no son acordes" con lo esperado. A algunos vecinos les han aparecido ya pequeñas grietas, en la piscina las baldosas presentan manchas y los metales óxido y en el garaje las paredes y los techos no están embellecidas.

En total, son decenas y decenas de incidencias y quejas las que llevan acumuladas, muchas de las cuales, lamentan, todavía no se han solucionado, motivo por el cual van a realizar un peritaje del estado del edificio para iniciar un proceso de reclamación.

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Fuente: El Periódico de Aragón