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Altas temperaturas

Los 'Raiers' de La Pobla de Segur desafían al Noguera Pallaresa en una 48ª edición marcada por el calor

Una treintena de tripulantes navegan 6 kilómetros río abajo desde la presa de Llania en cuatro rais de tres tramos

El río Segre, con buen caudal, facilita la 37ª bajada de los raiers de Coll de Nargó

Un rai durante el descenso en la Noguera Pallaresa

Un rai durante el descenso en la Noguera Pallaresa / ACN

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El descenso de rais por el río Noguera Pallaresa ha centrado todas las miradas este domingo en el marco de la 48.ª Diada de Raiers de La Pobla de Segur (Pallars Jussà). Las altas temperaturas no han impedido que un numeroso público se reuniera en la zona del puente de Claverol para recibir a los protagonistas de la jornada: una treintena de raiers que han navegado unos 6 kilómetros desde la presa de Llania a bordo de cuatro rais. Todo ello, como homenaje al antiguo oficio del transporte fluvial de madera. El descenso de raiers, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, pone el broche final a tres días de fiesta con actividades culturales, conciertos y mercados en este municipio del Pallars Jussà.

Después de un buen desayuno para coger fuerzas, a las once y media de la mañana, un grupo de una treintena de raiers terminó de equiparse con fajas y chalecos. En la orilla del río, en la zona de la presa de Llania, y con los rais listos para zarpar, familiares, amigos y visitantes presenciaron los últimos preparativos antes de comenzar el descenso fluvial.

Cuatro rais de tres tramos descendieron a lo largo de seis kilómetros en un espectáculo visual en el que los raiers demostraron su destreza para manejar los remos y dirigir las embarcaciones, evitando chocar contra las rocas y esquivando las corrientes de agua para no encallar. Durante el recorrido, estuvieron acompañados por los gritos de ánimo de las personas que los observaban desde los miradores habilitados.

El espacio que concentró la mayor afluencia de público fue la zona del puente de Claverol, punto final del recorrido. Una multitud, algunos protegidos con sombreros, gorras y paraguas, esperó bajo un sol intenso para recibir entre aplausos a los raiers.

Este año, las cuatro embarcaciones llegaron "sin complicaciones", según explicó Roger, uno de los raiers que participó en el descenso, quien añadió que "se nota que hay experiencia sobre el rai". En la misma línea se expresó Àlex, quien destacó que "había bastante agua".