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Videopódcast 'Sobre (vivir) a la crianza'

Eva Perales, mánager musical y madre: “Con adolescentes no puedes usar el ‘porque lo digo yo’”

En el nuevo episodio abordamos con Eva Perales y Alfonso Navarro cómo negociar con hijos adolescentes sin perder la autoridad, el vínculo ni la paciencia en casa

Cómo acompañar a un hijo frente al odio en redes: "Lo primero es validar que le hace daño"

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Samanta Villar

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Se acercan las vacaciones de verano y, con ellas, una de las pruebas de resistencia más delicadas de la crianza: negociar con nuestros hijos. La hora de llegada, el uso del móvil, la Play, la habitación sin recoger o los planes con amigos se convierten en pequeños tratados de paz doméstica. Y en medio de todo aparece una pregunta incómoda: ¿hasta dónde hay que ceder para no vivir en una guerra permanente?

En este nuevo episodio de 'Sobre (vivir) a la crianza' nos sentamos a hablar del arte de negociar con adolescentes. Porque la adolescencia llega con una mezcla explosiva de necesidad de libertad, desafío, vulnerabilidad y una capacidad asombrosa para detectar nuestras grietas como madres y padres.

Cuando el “porque lo digo yo” ya no funciona

La frase “aquí se hace lo que yo digo porque soy tu madre” parece haber quedado fuera de juego. Eva Perales, periodista, mánager musical, cazatalentos y madre de tres adolescentes, lo resume con claridad: con adolescentes no sirve el mando único. Igual que en su trabajo debe adaptar la estrategia a cada artista, en casa también hay que “customizarse” según el hijo que se tiene delante.

También participa Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes y fundador del centro Ananke de Psicología. Su mirada ayuda a poner orden en el caos: negociar no significa entregar la autoridad, sino aprender a poner normas sin convertir la casa en una dictadura ni caer en una horizontalidad falsa en la que todo se discute hasta el agotamiento.

Uno de los dilemas que planteamos es el de un padre cuya hija de 14 años quiere salir hasta las tres de la mañana porque, según ella, “a sus amigas sí las dejan”. La respuesta es más práctica que heroica: antes de ceder o prohibir, conviene contrastar la información. Hablar con otros padres, saber dónde van, con quién estarán y pactar entre adultos. El famoso toque de queda no se negocia solo con quien tiene todo el interés en llegar más tarde.

La trampa emocional de criar adolescentes

La dificultad no está solo en ellos. Está también en nosotros. Queremos que exploren, pero que no sufran; que salgan, pero que no les pase nada; que sean autónomos, pero que sigan siendo nuestros niños. Alfonso Navarro advierte de que el apego nos coloca ante deseos contradictorios y que, si no sabemos manejar nuestra ansiedad, acabamos poniendo límites desde el miedo.

La pareja también se pone a prueba en esta etapa. La adolescencia de los hijos puede sacar a la superficie desacuerdos, reproches antiguos y estilos educativos opuestos. Para Alfonso, en las cuestiones importantes conviene mostrar unidad, pero en los asuntos menores hay que aceptar que no siempre decidiremos igual. “Si estás con alguien a quien le confiarías la crianza de tus hijos, no pasa nada porque esa decisión no te encante”, defiende.

Eva Perales aporta una experiencia personal muy reconocible: la crianza no siempre se sostiene mejor dentro de una relación de pareja. Separada del padre de sus hijos, explica que pudieron desvincular la ruptura sentimental de la responsabilidad compartida como padres. La clave, dice, es entender que se puede dejar de ser pareja sin dejar de ser equipo educativo.

Pantallas, Play y pactos que se rompen

Otro punto caliente del episodio es la tecnología. Una madre cuenta que su hijo firma pactos sobre las horas de juego a la Play, pero cuando llega el momento de apagarla se vuelve agresivo, insulta y no cumple. Alfonso Navarro propone no entrar en una pelea infinita ni convertir cada límite en una clase magistral: si se pacta terminar sobre las siete, puede haber un pequeño margen; si se supera, ese tiempo se devuelve o hay una consecuencia clara.

La idea es que la estructura no dependa de que el adolescente quiera cumplirla perfectamente. “No hay pelea. Pero tampoco te pido que lo entiendas”, resume el psicólogo. La consecuencia debe ser concreta, proporcionada y sin sermón añadido. Porque a veces los padres no solo quitamos la Play: además queremos que comprendan, agradezcan y validen nuestra decisión en pleno enfado. Y eso, sencillamente, no va a ocurrir.

Eva Perales advierte de otra contradicción: no podemos hablar de pantallas como si fueran solo un problema de los hijos. Los adultos también miramos el móvil en cenas, respondemos WhatsApps antes de entrar al cine o interrumpimos momentos familiares por una llamada “importante”. Pedirles que regulen algo que nosotros tampoco controlamos exige, como mínimo, algo de honestidad.

Lo que no se negocia

No todo se pacta. Alfonso Navarro defiende que hay terrenos no negociables, especialmente cuando hablamos de sustancias. El alcohol, por ejemplo, no puede tratarse como una anécdota inevitable de la adolescencia. El límite no pasa por fingir que podemos controlar todo lo que ocurre fuera de casa, sino por dejar claro que llegar bajo los efectos de una sustancia tendrá consecuencias.

Eso no significa castigos desproporcionados ni dramatizar cada error como si fuera el fin del vínculo. Significa estructura. Los adolescentes, recuerda Navarro, necesitan adultos que sepan ocupar su lugar. Comprenderles no implica permitir todos los grises ni dejarles solos ante decisiones para las que todavía necesitan una guía.

Eva Perales reivindica el sentido común y la empatía, pero también la importancia de no convertirse en una repetidora automática de advertencias. Decirlo una vez, mirando a los ojos y convencida, puede tener más fuerza que repetirlo veinte veces desde el miedo. Aunque parezca que no escuchan, escuchan. Y muchas veces recuerdan más de lo que admiten.

La parte luminosa de la adolescencia

El episodio también deja espacio para mirar la adolescencia sin convertirla solo en amenaza. Eva Perales asegura que lo bonito de esta etapa es que los hijos siempre sorprenden. Su mirada del mundo, todavía infantil y ya casi adulta, puede ser incómoda, directa e incluso cruel, pero también nos obliga a revisar quiénes somos y qué miedos estamos proyectando.

Sobre(vivir) a la crianza - Cómo negociar con adolescentes

Sobre(vivir) a la crianza - Cómo negociar con adolescentes

Alfonso Navarro añade que los adolescentes nos recuerdan algo que muchos adultos hemos perdido: que las decisiones también tienen una carga emocional, que se toman por ilusión, rebeldía, deseo o necesidad de pertenencia. Criar en esta etapa no consiste en ganar cada pulso, sino en seguir disponibles incluso cuando parece que nos rechazan.

Dónde ver y escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza'

Podrás escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza' cada domingo en las principales plataformas de pódcast: Spotify, Ivoox, Apple Podcast, Podimo, Amazon music y Youtube.

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