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Nueva normativa

La cueva de Altamira deja de ser un monumento: más valor patrimonial

El Ministerio de Cultura ha decidido ampliar la protección de este recinto

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Las cuevas de Altamira dejan de ser un monumento

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Oriol García Dot

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Altamira dejará de estar protegida únicamente como monumento para pasar a contar como una figura más amplia que reconoce su verdadero valor patrimonial.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y otras autoridades, durante una visita al Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria).

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y otras autoridades, durante una visita al Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria). / Europa Press / Nacho Cubero

El Gobierno ha aprobado un nuevo decreto que actualiza su estatus legal y adapta la protección a la realidad de un enclave mucho más complejo que la propia cueva, pasando a ser zona arqueológica.

El Ministerio de Cultura subraya que Altamira forma parte de un conjunto que integra yacimientos, edificios históricos, espacios de investigación y un entorno natural esencial para la conservación de las pinturas rupestres.

Por ello, la nueva normativa amplía la protección a todo el recinto y refuerza el control sobre cualquier actividad que pueda afectar a sus condiciones ambientales.

Yacimiento de arte rupestre paleolítico

La cueva de Altamira es uno de los yacimientos y santuarios de arte rupestre paleolítico más importantes del mundo. Se encuentra ubicada en Santillana del Mar, en Cantabria, y destaca por la excepcional calidad y naturalismo de sus pinturas y grabados, realizados por el Homo sapiens hace entre 36.000 y 13.000 años.

Réplica de una de las pinturas de la cueva, en el Museo y Centro de Interpretación de Altamira en Santillana del Mar.

Réplica de una de las pinturas de la cueva, en el Museo y Centro de Interpretación de Altamira en Santillana del Mar. / Efe / Maru García Robles

La cueva de Altamira fue descubierta de manera totalmente casual por Modesto Cubillas en 1868. Tras el conocimiento de la existencia de la cueva, Marcelino Sanz de Sautuola, un científico importante, realizó dos visitas a Altamira. La primera en 1875 y la segunda en 1879, esta última acompañado por su hija María, quien descubrió las célebres pinturas.

De monumento a zona arqueológica

La principal novedad por la que se ha publicado en el BOE el Real Decreto 531/2026, de 24 de junio, es modificar su categoría, de monumento a zona arqueológica, y definir la delimitación de la cueva de Altamira, declarada Bien de Interés Cultural.

De esta manera, esta cueva deja de ser un monumento para ser una zona arqueológica más protegida.

Recreación artística de cómo se hicieron las pinturas de Altamira, inspirada en la teoría de que pudieron ser obra de mujeres.

Recreación artística de cómo se hicieron las pinturas de Altamira, inspirada en la teoría de que pudieron ser obra de mujeres. / El Periódico

Otra de las principales novedades del decreto consiste en que la protección deja de centrarse únicamente en la cueva. Ahora, la protección también incluye, obviamente, la propia cueva de Altamira, la casa de 1924, que fue construida como primer museo de la cueva de Altamira y vivienda del guarda, y un espacio pensado para acoger a los miles de visitantes que acudían a la cueva de Altamira, construido entre 1970 y 1973.

Delimitación de la zona arqueológica

También forma parte de esta zona arqueológica el edificio principal, que se inauguró en el año 2001, la cueva de las estalactitas, el yacimiento arqueológico 'Alrededores de Altamira' y el entorno geológico y natural, ya que el control y protección de la superficie exterior permite evitar acciones que puedan provocar desplomes y vibraciones indeseadas que amenacen la supervivencia de la cueva y sus pinturas.

Un grupo de participantes en una visita experimental a la cueva de Altamira, ideada para medir cómo afectan los cambios de temperatura por la presencia humana a las pinturas.

Un grupo de participantes en una visita experimental a la cueva de Altamira, ideada para medir cómo afectan los cambios de temperatura por la presencia humana a las pinturas. / Efe / Esteban Cobo

Esto implica que la nueva zona arqueológica es un entorno condicionado por la afectación derivada de la circulación del aire y del agua, la transmisión de vibraciones y por la realización de actividades forestales, industriales, urbanísticas o turísticas.

Valoración de Pedro Casares

Según ha conocido Europa Press, el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, ha valorado el cambio de categoría de la cueva de Altamira y ha destacado que "garantizará una mayor protección" de este patrimonio.

También ha añadido que "desde el Gobierno de España seguimos impulsando su conservación y mantenimiento como ese espacio de las primeras muestras de la creatividad humana y que proyectan Cantabria al mundo, símbolo de la excelencia, de la calidad turística y de nuestra historia compartida".