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Ruptura en la Iglesia católica

El Vaticano confirma el cisma lefebvrista y amenaza con la excomunión a quien lo secunde

La novedad del caso, que retrata la mano dura de León XIV, es la advertencia a sacerdotes y fieles laicos

El español Alfonso de Galarreta, líder histórico del movimiento ultratradicionalista, es uno de los seis sacerdotes ya excomulgados

¿Quiénes son los lefebvristas o lefebvrianos? ¿Por qué la Fraternidad San Pío X ha provocado un cisma con el Vaticano?

Los obispos Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (EE.UU), Michel Poinsinet de Sivry (Francia), Marc Hanappier (Francia), de izquierda a derecha, durante su ordenación por la raternidad Sacerdotal San Pío X

Los obispos Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (EE.UU), Michel Poinsinet de Sivry (Francia), Marc Hanappier (Francia), de izquierda a derecha, durante su ordenación por la raternidad Sacerdotal San Pío X / Cyril Zingaro / EFE

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Irene Savio

Irene Savio

Ciudad del Vaticano
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Para los tiempos bíblicos que a menudo suele manejar la Iglesia católica, la reacción ha sido esta vez fulmínea. Menos de 24 horas después de la rebeldía de los ultratradicionalistas lefebvristasla ordenación de cuatro obispos sin autorización papal—, el Vaticano ha hecho público este jueves un decreto y una nota explicativa en los que confirma el cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Con un añadido bastante elocuente: no solo los seis sacerdotes directamente implicados en el gesto han quedado excomulgados, sino que la misma suerte correrá también cualquier fiel que se atreva a secundarlos.

El primer excomulgado es el obispo español Alfonso de Galarreta, principal celebrante de la ceremonia lefebvrista del miércoles en Suiza, junto a su ayudante, el obispo suizo Bernard Fellay. Ambos son los dos únicos supervivientes de los cuatro obispos consagrados por el fundador Marcel Lefebvre en 1988 —los otros dos ya murieron— y ya habían sido excomulgados por Juan Pablo II aquel año, para ser luego perdonados por Benedicto XVI en 2009. Treinta y ocho años después, han repetido la jugada y por eso el Vaticano considera que deben ser castigados sin matices.

Con ellos también han recibido la misma sanción los cuatro nuevos obispos proclamados por de Galarreta y Fellay, el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. El Vaticano también ha precisado nuevamente que la excomunión ha ocurrido 'latae sententiae', es decir, de manera automática, tal como prevé el canon 1364 del código de derecho canónico que se aplica en estos casos.

Laicos también

La novedad —y la que mejor retrata la mano dura que el Vaticano ha decidido emplear esta vez— es la advertencia a sacerdotes y fieles laicos cercanos al grupo: quien apoye el cisma correrá la misma suerte. "Se amonesta a los clérigos y a los fieles laicos a no adherirse al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, porque incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae", ha escrito la Santa Sede en la nota firmada por el prefecto argentino Víctor Fernández, titular del dicasterio para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio.

El Vaticano ha querido asimismo explicar, con palabras igual de perentorias, cómo se ha llegado hasta aquí. "Desde los tiempos de san Pablo VI hasta los últimos coloquios, celebrados recientemente en este dicasterio, los múltiples intentos de devolver a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica resultaron vanos", han señalado. "Esa situación se agravó aún más a causa de las recientes consagraciones episcopales, celebradas sin mandato pontificio, contra la voluntad del Santo Padre, en abierta violación del derecho canónico".

Por todo ello, la Congregación para la Doctrina de la Fe "considera necesario señalar que tal acto configuró el delito de cisma, con las consecuencias canónicas para los ministros sagrados y para los fieles laicos implicados". En la misma línea se advierte que, como consecuencia de esta situación, todos los sacramentos administrados deben considerarse celebrados ilícitamente, y que "el sacramento de la penitencia por ellos administrado y el matrimonio por ellos asistido son inválidos". Queda prohibida, por tanto, también la participación en las celebraciones y actividades promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Aceptar el Concilio Vaticano II

Los motivos de la decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de escalar nuevamente –desde el año pasado– las hostilidades con el Vaticano han sido interpretados en estos meses de distintas maneras por los observadores. No obstante, una de las hipótesis más acreditadas es que tanto Galarreta como Fellay ya son ancianos, por lo que pronto el grupo podría tener que hacer frente a perder a sus líderes históricos.

Sobre la cuestión ha intervenido en las últimas horas también el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, el número dos del Vaticano, con un tono que ha reflejado asimismo el momento dramático que la Iglesia siente que está viviendo. "Es un gran dolor. Un acto de este tipo hiere profundamente la unidad de la Iglesia. Y se lo ha dicho el Papa al responsable de la FSSPX. [...] Es un acto cismático y las sanciones son muy precisas, la excomunión", ha afirmado. "Mi esperanza es que, no obstante lo ocurrido, se pueda retomar el diálogo y se pueda llegar a una solución, aunque es fundamental que acepten el Concilio Vaticano II. No se puede pensar que la historia de la Iglesia se pierde en cierto punto, el Concilio tiene que ser aceptado e implementado", ha añadido.

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