Seguridad viaria en España
El carnet por puntos cumple 20 años: de más de 4.000 muertos al año en las carreteras al reto de bajar de 1.800
En estas dos décadas, la mortalidad ha caído un 60% pero desde el mínimo histórico de 1.680 fallecidos de 2013, las cifras se han estancado
El 'padre' del modelo, el director de la DGT, Pere Navarro confía en los sistemas de asistencia a la conducción, los vehículos autónomos y la reducción de vehículos pesados para mejorar la siniestralidad
Pere Navarro, director de la DGT: "La baliza V16 fue un acierto total, son todo ventajas y vienen del extranjero a copiarla"

El carnet de conducir / DGT

Hubo un tiempo en España en el que la muerte de 5.000, 6.000 o 9.000 personas al año en las carreteras era asumido como algo normal. No hace tanto de eso. 1989 fue el año más letal, con 9.344 fallecidos. Algo había que hacer. Lo que se hizo fue el carnet por puntos. Una iniciativa que ya funcionaba en otros países europeos como Francia o Alemania y que este 1 de julio cumple 20 años. En estas dos décadas los conductores españoles han perdido 72,1 millones de puntos en más de 20 millones de sanciones pero se ha logrado reducir un 60% la mortalidad en las carreteras españolas. En 2005, la tasa de siniestralidad vial en España fue de 101 personas fallecidas por millón de habitantes; en 2024 la cifra fue de 37.
La serie histórica de muertes en carretera refleja ese descenso progresivo y significativo: de los 4.101 fallecidos en 2006, año de entrada en vigor del carnet por puntos se pasó a los 3.823 en 2007; 3.100 en 2008; 2.714 en 2009; 2.478 en 2010; 2.060 en 2011; 1.903 en 2012, hasta tocar el mínimo histórico de 1.680 en 2013.
En estos 20 años los conductores han perdido 72,1 millones de puntos en 20 millones de sanciones pero la mortalidad viaria ha caído un 60%
Sin embargo, desde entonces, no hay avance palpable y ese es el reto que hay sobre la mesa. La cifra se ha movido en una banda relativamente estrecha: 1.688 en 2014; 1.689 en 2015; 1.810 en 2016; 1.830 en 2017; 1.806 en 2018; 1.755 en 2019; 1.806 en 2023 y 1.785 en 2024, último año del que hay datos consolidades.
El futuro
Reducir la mortalidad en las carreteras es la gran asignatura pendiente. El objetivo fijado por la Unión Europea y por España para 2030 es reducir esa cifra a la mitad respecto al nivel de 2019. Pero, de momento, las cifras se mantienen prácticamente en el mismo punto de partida.
Los sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción), los vehículos autónomos y la reducción de vehículos pesados en los grandes ejes viarios son las claves para reducir la siniestralidad que apuntan las tres personas que resultaron decisivas en la implantación revolucionaria del carnet por puntos: Pere Navarro (director de la DGT), Ramón Ledesma (entonces subdirector general de Normativa y Recursos de la DGT) y Jordi Jané (diputado de CiU que presidió la Comisión no permanente sobre Seguridad Vial y Prevención de Accidentes de Tráfico del Congreso).
En 2005, la tasa de siniestralidad vial en España fue de 101 personas fallecidas por millón de habitantes; en 2024 la cifra fue de 37
Navarro no ve en estos momentos posibles líneas de mejora en el sistema del carnet por puntos. "Si lo viéramos obsoleto, no haríamos una fiesta de celebración, habríamos hecho una reforma", puntualiza. Lo que sí considera que habría que hacer algún día sería una revisión o una relectura del Reglamento de Circulación "para ver si alguna obligación es posible que haya quedado obsoleta".
El encargo
El 29 de junio de 2005, el pleno del Congreso aprobó, por 310 votos a favor y 7 en contra (los del PNV), la Ley 17/2005, de 19 de julio, por la que se regulaba el permiso y la licencia de conducción por puntos y se modificaba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. La norma entró plenamente en vigor el 1 de julio de 2006 tras una campaña de divulgación de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Para llegar hasta ahí hay que remontarse al encargo que recibió Pere Navarro. "Cuando entré como director de la DGT me pidieron dos cosas para empezar: una era bajar el número de fallecidos en carretera", explica a EL PERIÓDICO. El año anterior, 2005, se habían registrado 4.442 muertes en carretera.
"Suposo un punto de inflexión en materia de seguridad vial. España pasó del furgón de cola en materia de seguridad vial en la Unión Europea a ser uno de los países referentes"
Una de las personas a las que recurrió para ejecutar la misión fue Ramón Ledesma (Gijón, 1974). Abogado de formación, creció en una casa de funcionarios de Tráfico: "Mi padre era el jefe de Tráfico en León y mi madre era jefa de vehículos. Es lo que había visto siempre en mi casa. Salir de casa con mi padre, a las tres o las cuatro de la madrugada, para ir a ver muertos en la carretera".
Él fue uno de los integrantes del equipo que redactó un permiso que Navarro reconoce como "de inspiración francesa". "Otros países ya lo tenían, pero Francia fue el que nosotros copiamos. Copiar no es malo si sirve para un bien común", argumenta Ledesma.
Toque latino
Una de las cosas que tuvo claras el equipo redactor fue que "no respetar las normas tenía que restar puntos". En el sistema alemán, por ejemplo, las infracciones te iban sumando puntos. Pero aquí somos latinos y, para que funcione bien, tenemos que tener la sensación de estar perdiendo algo".
La medida no vino sola. Se incorporaron radares, controles de alcoholemia, un centro de multas y la posibilidad de reducir al 50% el coste de la sanción por pronto pago. Una medida clave.
"Poco después de su implantación, pasé por un mercadillo y una vendedora decía '¡Las bragas, como las multas, al 50%'. Ahí me di cuenta de que la medida había calado"
"Antes, una multa tardaba más de 200 días en llegar. Tras la reforma, 21 días. En aquellos tiempos se llevaba mucho aquellos despachos quitamultas, que recurrían y recurrían. Tras implantar la medida del 50% de descuento, el porcentaje de alegaciones contra las multas cayó del 50% en 2001 al 4% en 2011. Cuando tiempo después presentamos los resultados en Bruselas y explicamos la utilidad de esa medida, los ingleses y alemanes dijeron 'no entendemos nada'. Los portugueses dijeron 'pásame esa ley'", recuerda Ledesma.
Concluye el abogado con una anécdota: "Poco después de su implantación, pasé por el mercadillo de Guijuelo (Salamanca). Y una vendedora de ropa interior estaba pegando gritos diciendo: '¡Las bragas, como las multas, al 50%'. Ahí me di cuenta de que la medida había calado en toda la sociedad".
Reto político
Pero antes de eso, tenía que pasar por el filtro más complicado: el político. Una medida a priori impopular, con el objetivo de poner de acuerdo a los partidos. CiU presidía la Comisión no permanente de Seguridad Vial. Su diputado Jordi Jané fue el encargado de sentarse con todas las formaciones.
"Era fundamental hacer entender que estábamos a la cola de Europa en materia de seguridad. Mi misión fue la de decirles que enterrasen cualquier otra confrontación que tuvieran, porque eso era un tema de estado", declara ahora.
Jané señala que encontró una buena predisposición en las conversaciones y subraya que la prueba de que la medida funcionó, "aparte de la reducción drástica de accidentes, que eso son datos, es el hecho de que ninguno de los gobiernos sucesivos la ha revertido. Suele suceder en muchos ámbitos, que el partido que manda elimina lo que ya había. El carnet por puntos se ha mantenido con todos los gobiernos".
Jané recuerda que hubo un momento en todo el proceso en el que su cabeza hizo clic: "No sólo hablé con políticos. También con asociaciones. La entonces presidenta de Stop Accidentes me contó la historia de su hijo, que murió atropellado en Barcelona. Se llamaba Jordi, como yo, y teníamos casi la misma edad. Lo sentí como si estuviera hablando de mí y me removió", confiesa.
La pérdida de puntos
Actualmente, la mayoría de conductores (la DGT no detalla el porcentaje) conserva más de 12 puntos en su carnet de conducir. En estas décadas de funcionamiento del modelo la pérdida de puntos se ha debido principalmente al exceso de velocidad (24.410.448), por conducir bajo los efectos del alcohol (9.286.306), saltarse un semáforo en rojo (8.486.956), por el uso del teléfono móvil (7.282.425) y por no llevar el cinturón de seguridad o el sistema de retención infantil de forma adecuada (6.920.223). También han perdido puntos por consumo de drogas (2.565.702), por no respetar la señal de STOP o ceda el paso o la prioridad de paso (2.192.784), por conducción temeraria (1.120.200) y por no usar el casco (884.389), según datos de DGT.
Hasta el momento, se han impartido 141.994 cursos de sensibilización y reeducación vial. El 88,4% de quienes los han realizado y han aprobado el examen no volvió a ser sancionado en los seis meses posteriores y el 55,9% no recibió una sanción en los tres años siguientes.
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