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Conflicto educativo

Profesores de institutos de Vigo piden la presencia de un directivo en las tutorías por las tensiones con los padres: "Es para calmar los ánimos"

Denuncian insultos «vejatorios» sobre todo hacia profesoras jóvenes y están alerta ante posibles grabaciones de las conversaciones

Más de la mitad de los profesores sufren agresiones y faltas de respeto en clase

Estudiantes a la salida de un instituto público de Vigo.

Estudiantes a la salida de un instituto público de Vigo. / Marta G. Brea

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Carlos Ponce

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Las últimas tutorías del curso se convierten en uno de los momentos más temidos por los profesores. La tensión por las notas finales provoca que se vean sometidos a todo tipo de presiones por parte de las familias derivando en situaciones muy desagradables. «Las que se llevan la peor parte son las profesoras jóvenes, que ven cómo los padres son figuras autoritarias que intentan presionarlas al no considerarlas una interlocutora válida llegando a proferir insultos completamente vejatorios», explica Arturo Ibáñez, profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES de Beade.

La situación ha llegado hasta tal punto que en varios institutos de la ciudad los propios docentes solicitan en esas tutorías la presencia de un miembro del equipo directivo, ya sea para «apaciguar los ánimos» como para que sea testigo en caso de surgir algún problema, especialmente de cara a una posible cita con Inspección. La mayoría de familias no suelen estar de acuerdo con las notas con las que los profesores califican a sus hijos y provocan situaciones de elevada tensión en esas tutorías de revisión. En caso de no llegar a un acuerdo, el caso se eleva al departamento correspondiente y el último paso es llegar a Inspección de la Consellería de Educación.

Las tutorías para analizar las notas de los alumnos son las que cuentan con mayor grado de tensión. También aquellas en las que se afrontan problemas de conducta, acoso escolar o consumo de drogas, «Escuchas a los padres y parece que están hablando de personas completamente diferentes a las que vemos nosotros. Es como si no conociesen a sus hijos», apunta Ibáñez.

La situación ha llegado a tal punto que, tal y como informó FARO hace unos meses, hay profesores que han empezado a recoger en acta todo lo que se habla con los padres. «Yo acostumbro a tomar notas de todo, apuntar la información más relevante proporcionada a la familia, la que ellos me dan a mí y los acuerdos tomados. Y al acabar, la firma de las dos partes, que permite corroborar todo lo que se ha acordado y por tanto no hay posibilidad a malinterpretaciones», explica una docente del IES Alexandre Bóveda, en Coia.

Esta práctica empieza a ser ya común en distintos centros educativos de Vigo precisamente «para curarse en salud, porque siempre hay padres que pueden tergiversar lo que se comenta en la tutoría». En los casos que llegan a Inspección gracias al acta se determina por ejemplo si los profesores actuaron de forma correcta en la evaluación de un alumno concreto después de que sus padres elevasen una queja. Es ahí donde se enfrentan ambas versiones, y por eso los docentes ven necesario recoger en acta todo lo que se acuerde en las tutorías, para que no haya posibilidad de manipulación alguna.

Según apuntan fuentes de distintos centros educativos de Vigo, en los últimos tiempos hay institutos que han impartido formación a los profesores para afrontar situaciones desagradables en las tutorías. Especialmente, cómo manejar encuentros en los que los padres quieren grabar las sesiones. El propio presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, informaba el pasado mes de abril que en la nueva ley de educación digital de Galicia, «salvo autorización expresa», queda prohibida la grabación en audio o vídeo de las sesiones de clase, tutorías o cualquier otra actividad docente, tanto si son presenciales como si se desarrollan por medios virtuales.

Este veto opera para alumnos, familias y terceras personas ajenas al personal docente. Está prohibida también su reproducción o difusión mediante redes sociales, servicios de mensajería instantánea o cualquier otro medio digital. Se especifica, además, que tales conductas podrán ser objeto de medidas correctoras o sanciones cuando se considere que vulneran la privacidad, la imagen u otros derechos de miembros de la comunidad escolar. No obstante, sí se podrían grabar clases y actividades con finalidad didáctica únicamente o de seguimiento académico, garantizando en todo caso el respeto a los derechos fundamentales de las personas participantes. El presidente indicó que esto está pensado para casos «muy concretos» como, por ejemplo, un alumno ciego que no puede seguir la clase y pide grabarla para después seguirla en casa, o clases de instrumentos en los conservatorios.

Las tutorías forman parte de la actividad cotidiana de los centros educativos y desempeñan un papel clave durante todo el curso escolar. El profesorado insiste en que estas reuniones no son un mero trámite, sino una herramienta fundamental para favorecer tanto el aprendizaje como el desarrollo personal de los estudiantes. Por ello, anima a los padres a mantener una comunicación activa con el centro y a solicitar entrevistas cuando lo consideren oportuno, sin esperar a que sea el colegio o el instituto quien dé el primer paso.

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Fuente: Faro de Vigo