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Aviso a la Fraternidad San Pío

El Papa pide in extremis a los lefebvristas que se detengan antes de consumar este miércoles un cisma con Roma

"Desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo" es "un pecado de extrema gravedad", ha advertido León XIV a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que este miércoles prevé consagrar a cuatro obispos sin mandato papal

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias (España). Esta histórica eucaristía al aire libre, desarrollada en la explanada del puerto de la capital tinerfeña, r

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias (España). Esta histórica eucaristía al aire libre, desarrollada en la explanada del puerto de la capital tinerfeña, r / Germán L. Maymo/ACFI - Europa Press

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Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Último intento de León XIV para detener el enésimo acto rebelde de los lefebvristas. En una misiva hecha pública este martes por el Vaticano y enviada in extremis, el Papa ha pedido al díscolo grupo ultratradicionalista que dé marcha atrás en su decisión de consagrar el miércoles a cuatro nuevos obispos sin mandato papal. La consecuencia si no lo harán: que se produzca un verdadero cisma, pues ese gesto los separará de facto de la Iglesia católica, como establecen las leyes eclesiásticas.

"Os ruego y os pido con todo el corazón: ¡volved sobre vuestros pasos!", les ha escrito el pontífice peruano-estadounidense. "Desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo" es "un pecado de extrema gravedad". 

Por ello, ha continuado, "os exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles". "El acto cismático que cometeríais los privaría de la recepción lícita —y en algunos casos incluso válida— de los Sacramentos que aman y buscan para su propia santificación". "Con ánimo dolorido, pero todavía lleno de esperanza, siento el deber de pediros que desistáis de vuestra intención", ha insistido. 

Latae sententiae 

Una de zanahoria y otra de palo, la maniobra del Papa supone el enésimo intento tras meses de negociaciones con este grupo, y cuando la situación ya parece irreversible. De hecho, la decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) se hizo pública ya en el invierno pasado, cuando el grupo, hoy liderado por el italiano Davide Pagliarani, anunció su intención de consagrar a los nuevos obispos, lo que supone una excomunión automática latae sententiae de los cuatro interesados —dos franceses, un suizo y un estadounidense— y de quienes los ordenen.

Hasta ahora, nada ha funcionado para frenar los planes de minoritario pero muy mediático y ruidoso grupo que, según sus propios datos, cuenta con dos obispos, 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 250 monjas, y cerca de medio millón de fieles en todo el mundo.

Por el contrario: para el miércoles, el grupo rebelde ha organizado su acto cismático en un gran evento montado en pompa magna en una pradera de Écône, en la Suiza francófona, sede de la FSSPX, con un espectáculo incluido y hasta venta de souvenirs. "Llévese un recuerdo de este evento histórico", se puede incluso leer en la página web dedicada a la consagración episcopal, donde se ofrece un Estuche Cuvée Écône 2026, con cuatro botellas de vino en edición limitada, decoradas con etiquetas especiales, a 75 francos suizos, y se aconseja asimismo dónde alojarse o comer.

Woodstock

Parece una suerte de "Woodstock de los tradicionalistas, la gran fiesta del cisma", ha sido la conclusión sarcástica en un reciente artículo del vaticanista de La Repubblica Iacopo Scaramuzzi. En Écône, "el aire que se respira es de júbilo y revanchismo" y no de "temor reverencial ni de espiritú penitencial", ha afirmado. 

La incógnita es también qué repercusión tendrá después de que se consumen los hechos, sobre todo porque no es la primera vez que los lefebvristas rompen con Roma. De hecho, el grupo se hizo conocido precisamente por la ruptura provocada por el arzobispo fundador Marcel Lefebvre en 1988, por su rechazo a las aperturas a la modernidad del Concilio Vaticano II y su reforma litúrgica, y por seguir utilizando la misa preconciliar en latín, de espaldas al pueblo. Tras ello, con mucho esfuerzo y solo después de tres décadas, Benedicto XVI logró un reacercamiento y en 2009 les levantó la excomunión.

Seguir adelante

La situación volvió a escalar en febrero pasado, cuando Pagliarani, el nuevo superior, decidió poner a prueba a León, algo que observadores adjudican no sólo a las turbulencias que suelen darse durante los cambios de Papas, sino también por el temor de este grupo a perder todo tipo de influencia por el envejecimiento de sus actuales líderes. Con todo, León optó inicialmente por el diálogo, e incluso encargó iniciar una negociación con Pagliarani al cardenal argentino Víctor Manuel "Tucho" Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Pero la iniciativa no triunfó. "La necesidad de las consagraciones es una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica", explicó entonces don Pagliarani.

Por ello, en mayo, Fernández volvió a advertir que si seguían adelante la consecuencia sería la excomunión. También el Papa se mantuvo firme: "Ciertamente la división entre los cristianos es siempre un punto doloroso. Pero ellos se niegan a aceptar ciertos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por diversos puntos del Concilio Vaticano II. Si toman esa decisión, lo siento, pero nosotros debemos seguir adelante", dijo recientemente León.

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