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Política lingüística en Catalunya

El Govern promoverá el uso habitual del catalán en las prisiones entre internos y funcionarios para fomentar la inserción laboral

La campaña ‘El catalán abre puertas’ pretende aumentar un 20% las interacciones en la lengua propia hasta 2030

Prisión Mas d'Enric del Catllar (Tarragona)

Prisión Mas d'Enric del Catllar (Tarragona) / GENCAT - Archivo

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Barcelona
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Las consellerias de Justicia y de Política Lingüística quieren que se incremente el uso habitual del catalán en las prisiones, tanto entre presos como entre funcionarios y presos. Con un plan de acción hasta 2030, este 2026 se ha iniciado la campaña ‘El catalán abre puertas’ para incrementar un 20% el uso del catalán en el entorno penitenciario, fuera de las clases estrictas de lengua catalana. El plan incluye un diagnóstico, la creación de referentes lingüísticos, parejas lingüísticas, vocabularios específicos, más actos en catalán y el fomento de la lengua en ámbitos como el deporte, los talleres profesionales, los actos culturales y las actividades de ocio. El objetivo es hacer ver a los internos que el aprendizaje puede abrirles muchas puertas laborales, además de culturales y sociales.

Un acuerdo de Govern de este martes dará el pistoletazo de salida al plan y a la campaña, que no tendrá ningún coste extra para los dos departamentos. El plan va dirigido a los internos, incluidos los jóvenes, a los funcionarios y a las entidades que colaboran en la reinserción de los presos. La campaña se basa en tres ámbitos de uso del catalán: el deporte, el trabajo y las relaciones sociales. Pretende convencer a los internos de que aprender y usar el catalán les puede abrir puertas laborales, relacionales, culturales y sociales, así como facilitar el acceso a los servicios públicos.

Situación actual

Catalunya tiene 13 prisiones, de las cuales cuatro son centros abiertos, y cada año pasan por ellas una media de más de 13.500 reclusos, con una estancia media de 2 años y 8 meses. El 55% de la población penitenciaria adulta es extranjera y el 22% está en régimen abierto, tercer grado o libertad condicional. El 74% de los profesionales usa el catalán con sus compañeros, pero el uso baja al 17% cuando se dirigen a los internos.

En 2025, más de 6.000 jóvenes y adolescentes fueron atendidos en alguno de los siete centros de justicia juvenil, 481 de los cuales cumplieron medidas de internamiento. La estancia media es de 5 meses y medio y la edad media, de 16,2 años. El 41% de los jóvenes internados son extranjeros. El uso del catalán entre los profesionales es del 88%, pero baja al 28% cuando se dirigen a los jóvenes.

Los centros están atendidos por más de 5.000 profesionales, 4.800 en los de adultos y 356 en los juveniles. El 9,5% de los profesionales no tiene acreditación de catalán, cifra que sube al 48,4% en el CIRE, la empresa de la Generalitat que da trabajo a reclusos. El 63% de los internos tiene algún conocimiento de catalán, el 62% ha hecho algún curso, pero el 33% no lo entiende. El porcentaje de internos que habla catalán ha bajado del 16% al 13,7% entre 2022 y 2025.

Medidas para incrementar el uso

Para mejorar estas últimas cifras, se quiere reforzar el prestigio social del catalán, lo que implica sensibilizar a los mandos y al resto de profesionales, implicar a las entidades colaboradoras y vincular el catalán con la formación, la convivencia y el trabajo.

Para facilitar el conocimiento del catalán se harán más cursos, recursos de autoaprendizaje, un vocabulario multilingüe de lenguaje penitenciario, vocabularios de oficios, grupos de conversación, parejas lingüísticas y materiales de difusión. También se incrementará el uso del catalán en actividades grupales y en los talleres formativos y productivos. Se harán más actividades culturales, educativas y de ocio en catalán, y se creará un premio literario en catalán y otro musical en catalán.

Se crearán referentes lingüísticos entre los internos y entre los profesionales para acompañar, dinamizar actuaciones, detectar necesidades, dar apoyo, impulsar buenas prácticas, coordinarse con los órganos de seguimiento y ayudar a desplegar objetivos anuales y evaluables.

La primera fase se implantará en la prisión de Jóvenes, en la Roca del Vallès; en el centro abierto de Barcelona; en Wad-Ras; y en la prisión de Mas d’Enric, en el Catllar (Tarragonès). El objetivo es que el 100% de los centros tengan un referente lingüístico antes de 2028. A partir de 2027 se incluirán contenidos lingüísticos en las oposiciones y en 2028 todos los centros deberán tener un plan lingüístico con objetivos claros. Uno de los puntos débiles que se ha detectado es el CIRE, y por eso se hará un plan específico de formación para su personal.

El plan se quiere evaluar, y para ello habrá indicadores como el número de grupos de conversación, talleres de sensibilización, porcentaje de profesionales formados, protocolos elaborados, vocabularios elaborados, evolución del uso del catalán entre profesionales, actuaciones realizadas en lengua catalana y mejora de las competencias lingüísticas de los internos.

Por otro lado, el CEJFE, el CIRE y la UAB realizarán entre ahora y 2027 una investigación sobre el impacto del conocimiento del catalán en variables relacionadas con la inserción laboral de exreclusos, como el acceso al empleo, la permanencia y estabilidad laboral o las diferencias salariales, entre otras.