Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estudio de la Fundació Equitat.org

La escuela catalana no remonta: el anuario 2026 de la educación en Catalunya confirma un rendimiento global "mediocre" y una caída de graduados de la ESO

La tasa de graduación en la ESO ha caído del 93% al 87% entre los cursos 2019-2020 y 2023-2024 y el abandono escolar prematuro, que se había reducido significativamente, se ha estancado en un 13,5%

Entre 2015 y 2022, las pruebas internacionales PISA reflejan una caída de entre 30 y 40 puntos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, lo que equivale a la pérdida de casi un curso escolar

Miquel Àngel Alegre, sociólogo: "No puede ser que los recursos que reciben las escuelas por su complejidad dependan de ayudas volátiles"

Alumnado en un instituto catalán.

Alumnado en un instituto catalán. / ANNA MAS TALENS

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Helena López

Helena López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Una semana después de finalizar el curso 2025-2026, marcado por el profundo malestar docente ante una situación que el profesorado considera "totalmente insostenible", la Fundació Equitat.org -antes Fundació Bofill- ha presentado este lunes el Anuario de la Educación en Catalunya 2026. El informe, dirigido por Miquel Àngel Alegre y Francesc Pedró y elaborado por una cincuentena de profesionales, ofrece una radiografía del sistema educativo catalán que confirma, con numerosos datos, el diagnóstico alarmante que los docentes llevan meses denunciando en las calles. Las cifras apuntan a una cronificación de las desigualdades y de los malos resultados académicos, hasta situar al país en un "punto crítico". Ante este escenario, la fundación sostiene que es necesario "un replanteamiento profundo" de las políticas educativas para garantizar el derecho de todo el alumnado a las oportunidades vitales. El anuario constata, además, que la evolución positiva de algunos indicadores de trayectoria formativa -como los aprobados de la ESO y el abandono escolar prematuro- se ha estancado o incluso ha empezado a retroceder.

El anuario ordena y analiza datos ya conocidos, como que entre 2015 y 2022, las pruebas internacionales PISA [que evalúan a niños y niñas de 15 años] reflejan una caída de entre 30 y 40 puntos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, lo que equivale a la pérdida de casi un curso escolar. O que el porcentaje de alumnos con niveles bajos de competencia ha aumentado en más de 10 puntos.

Porcentaje de alumnos con nivel bajo o muy bajo
Gráfico que muestra el porcentaje de alumnos con nivel bajo o muy bajo en el sistema educativo.

Esta degradación también se observa en las etapas iniciales: en las pruebas PIRLS y TIMSS de cuarto de primaria, la comprensión lectora pasó de 522 a 507 puntos entre 2016 y 2021. Los indicadores del llamado "progreso juvenil" siguen esta estela negativa: la tasa de graduación en la ESO ha caído del 93% al 87% entre los cursos 2019-2020 y 2023-2024. Asimismo, el abandono escolar prematuro (AEP), que se había reducido significativamente, se ha estancado en torno al 13,5% en 2025.

Tasas de graduación
Gráfica que muestra las tasas de graduación en diferentes niveles educativos.

Más allá de los malos resultados globales, los autores del informe -datos en mano- tienen claro que el origen social continúa siendo el principal determinante del éxito educativo en Catalunya. "El peso del origen familiar, quién eres y de dónde vienes, es mucho mayor en Catalunya que en otros países", subraya Mònica Nadal, directora de investigación de Equitat.org. Los datos hablan por sí solos: la brecha entre los alumnos de familias con mayor y menor renta es equivalente a tres cursos de desnivel en los resultados de PISA, una magnitud superior a la media de la OCDE. En cuanto al abandono escolar temprano, mientras que entre los jóvenes más ricos es casi residual (3,8%), entre el cuartil de menor renta se dispara hasta el 25,3%. Uno de cada cuatro.

El origen social continúa siendo el principal determinante del éxito educativo en Catalunya

Si un mensaje han querido dejar claro los autores del informe es que la vulnerabilidad educativa se ha vuelto "sistémica". Y lo ha hecho, detallan, debido a tres factores clave. El primero, el incremento de la vulnerabilidad detectada: el alumnado con necesidades educativas por razones socioeconómicas (NESE B) se ha duplicado en tres años, pasando de 155.726 a 304.736 estudiantes, lo que representa el 32,1% del total en las etapas obligatorias.

En segundo lugar, por las brechas en el tiempo no escolar. Existe una exclusión persistente de los sectores vulnerables en las actividades extraescolares (en 2024, los niños de clase alta dedicaban el doble de tiempo a estas actividades que los de clase baja). Y, por último, los autores del anuario apuntan a la segregación escolar persistente a pesar de los pactos vigentes.

Nadal insiste en la urgencia de una primaria "más robusta", para que ningún niño termine sexto de primaria sin las competencias instrumentales básicas para poder seguir sus estudios con éxito.

Aumento económico insuficiente

Ante esta situación, aunque el presupuesto del Departament creció un 33% entre 2020 y 2025, alcanzando los 7.926 millones de euros, la inversión sigue siendo insuficiente para cubrir la explosión de necesidades. Catalunya dedica el 3,8% de su PIB a educación (2024), una cifra lejana al 4,5% de la media española y al 6% que marca la propia Ley de Educación de Catalunya. "Nuestra cifra actual de inversión está aún está por debajo de dónde estábamos hace 15 años", recuerda Pedró.

El porcentaje de alumnos con niveles bajos de competencia ha aumentado en más de 10 puntos entre 2015 y 2022

A ojos del investigador, la desproporción es "evidente": mientras que el alumnado total disminuyó un 5,5% desde 2019, el volumen de alumnos con necesidades específicas creció un 130%. Esto se traduce en ratios que no mejoran sustancialmente: en la ESO, la ratio de alumnos por aula en 2024-25 es superior a la de hace 15 años (28,6 frente a 27,5).

Pedró pone ejemplos. En Catalunya hay 888 alumnos NESE B (con necesidades educativas especiales por motivos socioeconómicos) por educador social.

Políticas públicas bajo examen

El informe también analiza las respuestas políticas actuales, señalando luces y sombras. El Marco para la mejora de la lengua y las matemáticas (2025-2028), aunque apuesta por la equidad, solo dedica el 0,2% del presupuesto total del Departament a medidas específicas de este tipo. Por otro lado, herramientas como el PMOE-PROA+ sufren de inestabilidad financiera y excesiva carga administrativa.

La fundación insiste en la urgencia de una primaria "más robusta", para que ningún niño termine sexto de primaria sin las competencias instrumentales básicas para poder seguir sus estudios

Como contrapunto positivo, destacan el impulso de la Formación Profesional (FP), con un aumento de 12.400 plazas en el último curso, y el despliegue de las "mochilas económicas", que garantizan la gratuidad de materiales y salidas para 189.000 alumnos vulnerables.

17 propuestas para un cambio estructural

Para salir de este estancamiento, el Anuario propone "un giro hacia la equidad estructural" basado en varios ejes. El primero, un apoyo directo al aprendizaje: Ampliar la "mochila económica" para financiar dos o tres horas a la semana de acompañamiento educativo e incluir una "mochila extraescolar" de 300 euros anuales para actividades fuera del centro.

La brecha entre los alumnos de familias con mayor y menor renta es equivalente a tres cursos de desnivel en los resultados de PISA, una magnitud superior a la media de la OCDE

El segundo, implementar un modelo de financiación por fórmula que distribuya recursos según las necesidades reales de cada centro. También proponen convertir las "zonas educativas" en infraestructuras de gobernanza colaborativa con capacidad de asignar recursos territorialmente. Los autores del informe recomiendan también crear 8.000 nuevas plazas de FP básica para retener al alumnado que no gradúa en la ESO y diseñar una política propia de becas que cubra a todos los jóvenes en situación de pobreza, con importes de hasta 4.000 euros anuales.

Finalmente, el amplio documento presentado este lunes -la 20ª edición del anuario- subraya la necesidad de institucionalizar la evaluación de las políticas educativas, haciendo preceptiva la rendición de cuentas en todos los programas que superen los 500.000 euros de presupuesto.

Suscríbete para seguir leyendo