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28J: Día internacional del Orgullo

Los primeros activistas LGTBI ensayan la vejez del futuro: “A falta de hijos y nietos, nuestra red son los amigos”

Las personas del colectivo de edad avanzada reivindican la "vejez activa" y espacios donde poder vivir "la sexualidad en libertad y desde el respeto de la sociedad"

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Genís, de 69 años, usuario de la Fundació Enllaç.

Genís, de 69 años, usuario de la Fundació Enllaç. / MANU MITRU / EPC

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Juan Fernández

Juan Fernández

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La imagen comúnmente extendida de la senectud está asociada a la del abuelo o la abuela rodeados de nietos y en contacto frecuente con los hijos. Sin embargo, la vejez de las personas del colectivo LGTBI dista mucho de ese cliché. La mayoría no tuvieron hijos, o a menudo rompieron con la familia cuando salieron del armario, y en su día a día no suele haber visitas de nietos con regalos, ni sus domingos están marcados por las tradicionales comidas familiares. “Somos personas mayores y somos LGTBI, las dos cosas, pero no nos consideramos yayos porque no lo somos. No tenemos nietos ni red familiar al uso. Somos una tercera edad distinta, con situaciones propias y expectativas vitales diferentes, pero con muchas ganas de vivirlas desde el respeto de la sociedad”, explica Josep Maria Mesquida, presidente de la Fundació Enllaç de personas LGTBI de edad avanzada de Catalunya.

Esas situaciones y expectativas suelen estar condicionadas por la soledad, circunstancia vital más frecuente entre los séniors homosexuales, pero que en su caso convive con el carácter marcadamente social y activo de este colectivo, lo que a menudo les lleva a poner en práctica modelos de convivencia innovadores que en cierto modo anticipan cómo será la vejez en el futuro, caracterizada por un significativo grueso de la población sin hijos que pone en jaque el modelo familiar de dependencia y cuidados.

Familia elegida

“A falta de hijos y nietos, nuestra red afectiva la forman los amigos y, cuando se da el caso, las asociaciones y los colectivos donde hemos practicado el activismo todos estos años. Esa red de apoyo constituye nuestra familia elegida”, aclara Mesquida. Su asociación –en la que este viernes se encontraba el también activista y usuario Genís, de 69 años– tiene previsto ofrecer la próxima semana, coincidiendo con las fiestas del Orgullo, varios talleres y charlas sobre sexo en la tercera edad. “La sexualidad ha sido siempre un ámbito de socialización muy importante para nosotras y nosotros. Hablaremos de prácticas sexuales, del deseo, de la viagra, de la próstata… Queremos reivindicar una jubilación plena de sexo, porque el mayor LGTBI se distingue por ser muy activo en todos los ámbitos”, añade este activista.

Josep María Mesquida, presidente de la Fundació Enllaç

Josep María Mesquida, presidente de la Fundació Enllaç. / EPC

Somos una tercera edad distinta, con situaciones propias y expectativas vitales diferentes, pero con muchas ganas de vivirlas desde el respeto de la sociedad

Josep María Mesquida

— Presidente de la Fundació Enllaç

Sobre vejez activa sabe mucho Dídac, bisexual de 81 años residente en Barcelona, que relata así su día a día: “Me levanto a las seis, voy una hora y media al gimnasio, vuelvo a casa, desayuno y me voy a la asociación a hacer alguna actividad. Luego como, y por la tarde sigo ocupado en alguna tarea. Acabo rendido, me muevo más que cuando trabajaba”. Aunque ahora tiene pareja, ha vivido siempre solo y no le da miedo la soledad que suele asociarse a esta etapa de la vida. Sus reparos los reserva para quienes, en su opinión, permanecen “demasiado pendientes de las batallas del pasado”. “Hay que ir siempre hacia adelante y defender las nuevas luchas. Eso de que los mayores somos unos trastos es un cuento. Yo me siento más activo que nunca, siento que estoy atravesando la mejor etapa de mi vida”, asegura.

La salud con que se encaran estos años determina en gran medida la calidad de vida de la que se disfruta. El otro factor que condiciona la vejez es el económico. “En este colectivo, muchas y muchos llegan en condiciones muy precarias, porque o bien no pudieron cotizar en la etapa laboral y no tienen buenas pensiones, o bien sus salarios fueron bajos y no pueden acceder a residencias”, señala Juan José Argüello, presidente de la Fundación 26 de Diciembre de personas mayores LGTBI de Madrid.

Integración

Precisamente, esta entidad está pilotando un proyecto geriátrico, la Residencia Josete Massa, pensado para jubilados de este colectivo que no pueden acceder a otros centros. “Estará especializado en personas LGTBI, pero el objetivo es que sea inclusivo y esté orientado a la integración. Será un lugar donde cada persona pueda vivir su sexualidad y su vejez en libertad”, explica Argüello.

Juan José Argüello, presidente de la Fundación 26 de Diciembre

Juan José Argüello, presidente de la Fundación 26 de Diciembre / EPC

El objetivo debe ser que cada persona pueda vivir su sexualidad y su vejez en libertad

Juan José Argüello

— Presidente de la Fundación 26 de Diciembre

El centro tendrá 68 habitaciones y su inauguración está prevista para 2027. La Fundación está poniendo en marcha otro proyecto similar en Galicia y, según asegura su presidente, en los últimos meses han recibido llamadas del extranjero para emular en otros países esta fórmula, que remotamente recuerda a soluciones como el 'cohusing' o el 'coliving' de personas mayores que ya se están implantando para otros colectivos.

En Catalunya, la Funcació Enllaç promueve centros de día, cooperativas de amigos y casares, pero Mesquida no se declara partidario de las residencias específicas para el colectivo. “De cara a lograr la perseguida integración, es más útil formar al personal de las residencias normales para que aprendan a respetar la sexualidad de los internos LGTBI, algo que ahora mismo no se tiene en cuenta en la mayoría de los centros”, advierte. “Al final, se trata de reivindicar el derecho a ser cuidados como queremos. Y en esta etapa de la vida, también”, concluye Argüello.

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