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Envejecimiento

España suspende en osteoporosis: el 72% de mujeres de más 50 años no reciben tratamiento tras una fractura por fragilidad

El sistema sanitario registra casi mil lesiones al día derivadas de esta enfermedad, pero falla en la detección de la enfermedad y en la prevención tras la primera señal de alarma

Este tipo de fracturas generan un gasto de 4.200 millones anuales: casi el 4% del presupuesto sanitario total, más que los ictus y el EPOC

La sarcopenia, la enfermedad silenciosa de los mayores de 65 años: roba músculo, fuerza y autonomía pero más del 70% de casos no se diagnostican

Carmen Gómez Vaquero, investigadora del estudio OsteoSER y reumatóloga del hospital de Bellvitge. En la foto, posa junto a una máquina de densitometría.

Carmen Gómez Vaquero, investigadora del estudio OsteoSER y reumatóloga del hospital de Bellvitge. En la foto, posa junto a una máquina de densitometría. / Ferran Nadeu / EPC

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Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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La osteoporosis es una enfermedad silenciosa asociada a la vejez que debilita los huesos. No duele ni avisa hasta que provoca una fractura que interrumpe la vida de quien la sufre durante meses. Se calcula que afecta a una de cada cuatro mujeres mayores de 65 años –el grupo de edad con más incidencia–. Las fracturas por fragilidad, su principal consecuencia, son la cuarta enfermedad crónica de mayor impacto porque generan dependencia y mortalidad, además de bajas laborales y gasto sanitario. Pese a ello, la respuesta del sistema es deficiente, dado que apenas se promueve la prevención, la detección es tardía y falla la respuesta tras la primera señal de alarma.

De hecho, después de la primera fractura por fragilidad (no causada por un accidente), los pacientes son cinco veces más propensos a sufrir una nueva lesión en un plazo de dos años. Sin embargo, se calcula que el 72% de las mujeres de más de 50 años afectadas no reciben seguimiento ni tratamiento para fortalecer sus huesos después del primer aviso.

Esta laguna en el abordaje no es exclusiva de España, sino que se observa en toda Europa. "Eso refleja la poca importancia que, hasta ahora, se ha concedido a esta enfermedad y pone de manifiesto la urgencia de priorizar la asistencia postfractura en el proceso de envejecimiento, antes de que los costes se descontrolen", concluye el informe 'Huesos rotos. Vidas rotas', elaborado por la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF).

Cada año se producen unas 333.000 fracturas por fragilidad que provocan un gasto de unos 4,2 millones de euros en hospitalizaciones, tratamientos y estancias en residencias

Las cifras hablan por sí mismas: se calcula que anualmente se producen unas 333.000 fracturas por fragilidad –es decir, 912 al día– que provocan un gasto de cerca de 4.200 millones de euros en hospitalizaciones, tratamientos y estancias en residencias, lo que supone el 3,8% del presupuesto sanitario total. La carga para el sistema es similar a la que produce la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y supera a los ictus. Los estudios apuntan a que seguirá creciendo en el futuro debido al proceso de envejecimiento .

Fractura de cadera

Al mismo tiempo, las fracturas por fragilidad tienen una gran repercusión en el paciente y en la sociedad. Por ejemplo, la fractura de cadera, que, afortunadamente, no es la más frecuente, pero sí la más grave, provoca una gran dependencia: un año después, el 40% de los enfermos no puede caminar por sí solo y el 80% sufre limitaciones en su vida diaria, como conducir o ir a la compra.

La pérdida de independencia y movilidad, si se prolonga, genera problemas físicos, emocionales y financieros para los pacientes y sus familiares

Así, la pérdida de independencia y movilidad, si se prolonga, genera problemas físicos, emocionales y económicos para los pacientes y sus familiares, dado que puede ser necesario recurrir a residencias o a ayuda especializada, sobre todo en los grupos de edad más avanzada. Además, estudios en personas con osteoporosis indican que el dolor tras la fractura, el miedo a volver a caerse, la pérdida de autonomía y la reducción de la vida social, con el consiguiente impacto emocional, son los ámbitos más afectados.

Más allá de eso, la osteoporosis también tiene costes para el sistema productivo, dado que el 20% de las fracturas se producen en los años previos a la jubilación. Por ello, en 2017 provocaron un total de 355.306 días de baja. A ello hay que sumar las horas extra no remuneradas que suelen tener que realizar los familiares y cuidadores para ayudar a quienes sufren la fractura.

El problema del sistema sanitario no es la falta de herramientas y tratamientos, sino que apenas se promueve la prevención y falla el engranaje

Déficits sanitarios

En este contexto, el problema del sistema sanitario no es la falta de herramientas y tratamientos, sino que apenas se promueve la prevención –la principal herramienta es la prescripción de ejercicio físico– y falla el engranaje, dado que existen guías clínicas, pruebas diagnósticas y tratamientos eficaces, pero el circuito tiene grietas. "En osteoporosis hay infradiagnóstico, infratratamiento e infracumplimiento terapéutico", resume Carmen Gómez Vaquero, investigadora principal del estudio OsteoSER y reumatóloga del Hospital de Bellvitge.

Carmen Gómez Vaquero, investigadora del estudio OsteoSER y especialista en reumatología del hospital de Bellvitge. En la foto, posa junto a una máquina de densitometrías Barcelona, 1 de junio de 2026. Fotografía de Ferran Nadeu

Carmen Gómez Vaquero, investigadora del estudio OsteoSER y especialista en reumatología del hospital de Bellvitge. En la foto, posa junto a una máquina de densitometrías Barcelona, 1 de junio de 2026. Fotografía de Ferran Nadeu / Ferran Nadeu / EPC

El estudio OsteoSER, pionero en España, ha estimado que el 54% de los mayores de 50 años tienen osteopenia, disminución de la densidad mineral ósea, y un 11% sufre osteoporosis, aunque de forma mucho más frecuente en mujeres: un 18% frente a un 2,6%, porcentajes que aumentan con la edad. Asimismo, ha calculado la prevalencia de la fractura por fragilidad en la población de más de 40 años, que es del 6,7% y alcanza el 12,4% en mujeres mayores de 65 años.

Las guías clínicas recomiendan hacer una densitometría a todas las mujeres mayores de 65 años con el fin de detectar la enfermedad a tiempo, pero no se realiza de manera generalizada

Ante ello, las guías clínicas recomiendan hacer una densitometría (prueba que mide la densidad mineral ósea) a todas las mujeres mayores de 65 años con el fin de detectar la enfermedad a tiempo, pero no se realiza de manera generalizada porque la osteoporosis no alarma tanto como el cáncer y, por tanto, ninguna comunidad autónoma ha dado órdenes estrictas de que se cite a todas las afectadas. "O tienes un médico de cabecera muy interesado en el tema, que lo prescribe, o las densitometrías no se hacen porque no hay un protocolo", indica Gómez Vaquero.

Abandono de la medicación

En segundo lugar, enumera, falla la prevención secundaria porque solo se trata a poco más del 20% de los pacientes tras la primera fractura por fragilidad, la primera señal de alarma. Para aumentar este porcentaje, en algunos hospitales se están poniendo en marcha Unidades de Coordinación de Fracturas que buscan a pacientes que han sufrido una lesión no asociada a un accidente en los registros de urgencias o en las consultas de traumatología. Así, les citan, les evalúan y les pautan tratamiento, en función de la gravedad. Existen medicamentos eficaces que pueden conseguir que la densidad mineral ósea aumente un 23% en tres años.

En España se tratan muchas fracturas por fragilidad, pero se previenen pocas y cada rotura que no activa una respuesta del sistema sanitario, es una oportunidad perdida

Pero, en tercer lugar, existe un problema de baja adherencia al tratamiento, dado que la mitad de los pacientes, tras el primer año, abandona la medicación. "Como la osteoporosis es asintomática, el paciente no nota nada, no tiene dolor ni fiebre, y acaba abandonando el tratamiento porque piensa que es mejor tener cuidado e intentar no caerse que tomar una medicación a largo plazo", explica la especialista.

Por todo ello, la conclusión es evidente. En España se tratan muchas fracturas por fragilidad, pero se previenen pocas. Y cada fractura que no activa una respuesta del sistema sanitario es una oportunidad perdida para evitar dolores, inmovilizaciones, dependencia y gasto sanitario.

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