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Gestión de los bosques

El plan forestal de Les Gavarres, en la Costa Brava, se convierte en modelo para frenar megaincendios en Catalunya

Una colaboración público-privada entre la Fundació Catalunya-La Pedrera, el Consorci de les Gavarres, propietarios privados y la Diputació de Girona ha permitido actuar en puntos concretos del macizo para romper la continuidad del bosque y evitar un fuego de grandes dimensiones y alta capacidad destructiva

La estrategia podría inspirar las acciones de prevención en otros puntos clave como Collserola o Els Ports

La política de 'extinción total' de incendios ha facilitado que los fuegos sean más intensos, advierten los expertos

Trabajos de gestión forestal en Les Gavarres.

Trabajos de gestión forestal en Les Gavarres. / Fundació Catalunya-La Pedrera

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Pese a que aún queda trabajo por hacer, a día de hoy, Les Gavarres ya no son las mismas que tres años atrás. Este macizo forestal situado en plena Costa Brava, entre Girona y el Baix Empordà, y de 30.000 hectáreas de extensión es un ejemplo de cómo, a través de la planificación y la inversión, se pueden acometer actuaciones concretas que no evitarán un incendio pero que sí pueden frenar un hipotético megaincendio capaz de arrasar el macizo entero en pocas horas.

Fuentes del Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació consultadas por El PERIÓDICO admiten que este modelo es una buena opción para muchas de las áreas arboladas de Catalunya y consideran que puede encajar a la perfección con el plan de prevención que creará, con el mismo objetivo final, grandes ejes de confinamiento (zonas en las que se rompe la continuidad del bosque).

Mapas de ubicación

La intervención en Les Gavarres, impulsada a través de una colaboración público-privada entre la Fundació Catalunya-La Pedrera, el Consorci de les Gavarres, propietarios privados y la Diputació de Girona, se ha concentrado en dos puntos críticos, que se han priorizado dada la extensión del macizo. Así lo explica Miquel Rafa, biólogo y responsable de sostenibilidad de la Fundació Catalunya-La Pedrera, que asegura que es clave "priorizar": "Ante la imposibilidad de actuar sobre decenas de miles de hectáreas, se deben escoger aquellos espacios en los que una gestión adecuada pueda ofrecer una oportunidad real a los bomberos".

La estrategia se ha concentrado en el Coll de la Ganga y el sector Vinyoles–els Àngels, donde se han creado franjas que los bomberos pueden aprovechar para frenar un gran incendio

En Les Gavarres, el paisaje es muy forestal y mediterráneo, con bosques densos y jóvenes, en muchos casos de alcornoques, que sufrieron los estragos de la última sequía. "La pérdida de rentabilidad del corcho y el abandono de la gestión de muchas fincas favoreció una vegetación muy densificada", detalla Rafa. Además, en algunas zonas, hay presencia de una especie de pino exótica que se plantó en los añños 70, el pino insigne ('Pinus insignis').

"El resultado es un paisaje con una elevada continuidad de combustible", resume el experto. Este factor es un ingrediente que aporta mucho riesgo si se declara un fuego: "En caso de que las llamas entraran desde el norte empujado por la tramontana, el escenario podría ser catastrófico".

Por esta razón, en 2021, el consorcio encargó una priorización. Quim Gubau, el director de la entidad, afirma que la urgencia consistía en identificar actuaciones urgentes, al ver que era imposible aplicar al completo el plan de prevención redactado en 2006. "De las 30.000 hectáreas del macizo, se contemplaba actuar en 1.000, pero este era un reto difícil de alcanzar", reconoce Gubau.

Actuaciones quirúrgicas

En este momento, apareció la Fundació Catalunya-La Pedrera, que gestiona una cantidad de hectáreas de bosque muy relevante, y que permitió acelerar los trabajos. "Fue interesante que viniera una fundación privada, pero pedimos a la Diputació que también se implicara", recuerda Gubau.

A partir de este punto, se decidió actuar de forma estratégica en dos ámbitos: el Coll de la Ganga y el sector Vinyoles–els Àngels. "No se trata de limpiar indiscriminadamente el bosque, sino de crear franjas de menor carga de combustible en dos lugares que los bomberos pueden aprovechar para frenar un gran incendio", expone Rafa.

"Estas zonas se han convertido en oportunidades para crear cortafuegos, una línea de defensa o cualquier acción de los servicios de extinción"

Miquel Rafa

— Biólogo y responsable de sostenibilidad de la Fundació Catalunya-La Pedrera

Según el punto de vista de Gubau, por ahora, se ha actuado en menos hectáreas (unas 15) de las que convendría. Pero aun así, celebra que se haya avanzado. Los trabajos realizados incluyen zonas de apertura manual, desbroce selectivo, aclarado del arbolado, poda de ramas bajas, reducción del combustible de escala y tratamiento de restos forestales.

"Estas zonas, ahora, se han convertido en oportunidades para crear cortafuegos, una línea de defensa o cualquier acción de los servicios de extinción", opina Rafa. "Esto no significa que no vaya a haber fuegos, pero sí más opciones de detenerlos y evitar que se conviertan en megaincendios", añade.

"Si lo dejamos solo en manos de las administraciones, todo va muy lento por los trámites, la falta de recursos y la complejidad de actuar en fincas privadas sin acuerdos de custodia"

Miquel Rafa

Para él, el caso de Les Gavarres demuestra que con actuaciones precisas, se pueden lograr grandes progresos. Este camino, que pueden seguir macizos como Collserola, els Ports u otras zonas mediterráneas, se debe adaptar en cada lugar al objetivo prioritario. En Les Gavarres, poco habitadas, el gran reto es evitar un fuego destructivo de grandes dimensiones. En Collserola, en cambio, lo prioritario es proteger las áreas densamente habitadas.

Un incendio declarado en 2022 en el macizo de Les Gavarres.

Un incendio declarado en 2022 en el macizo de Les Gavarres. / Bombers de la Generalitat

Gubau sostiene que la colaboración público-privada es interesante y la agradece, pero defiende que la Generalitat se debería implicar más para garantizar que las tareas se mantienen en el tiempo. Rafa, sin embargo, subraya la importancia de la participación privada: "Si lo dejamos solo en manos de las administraciones, todo va muy lento por los trámites, la falta de recursos y la complejidad de actuar en fincas privadas sin acuerdos de custodia".

"No eliminar el fuego"

La filosofía del proyecto no pasa por erradicar el fuego. Al contrario, los responsables defienden que el fuego forma parte de los ecosistemas mediterráneos y que el problema no es su existencia, sino su intensidad y capacidad destructiva. "No queremos eliminar el fuego porque no es deseable, sino los grandes incendios destructivos", insiste Rafa. "Durante décadas, añade, se ha intentado apagar cualquier conato, por pequeño que fuera, pero eso ha contribuido a acumular combustible", resume.

El biólogo recuerda que en el incendio de Òdena de 2015, que quemó más de mil hectáreas, el fuego se detuvo en una zona donde previamente se había planificado la gestión forestal. Está por ver si algo similar sucederá en Les Gavarres, pero de momento, el macizo ya se ha convertido en un laboratorio sobre cómo adaptarse al nuevo escenario de riesgo. El siguiente paso, coinciden tanto Rafa como Gubau, es extenderlo a otras zonas mediterráneas.

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