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Acceso a la Universidad

Martín Casanova, la mejor nota de la PAU de 2025 en Galicia: "Menos estrés y más equilibrio"

Tras un año de Derecho intenso en Santiago, que cierra con un 9,6 de media y el Conservatorio de piano rematado, advierte a quienes reciben ahora sus resultados: "La temporada de exámenes es lo peor de la universidad"

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Martín Casanova Alonso, ayer en Santiago.

Martín Casanova Alonso, ayer en Santiago. / Xoán Álvarez

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Elena Ocampo

Vigo
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Hace un año, Martín Casanova Alonso estaba de viaje con sus amigos cuando el móvil convirtió unas vacaciones en Salou en noticia: 9,96 en la fase obligatoria de la PAU, la mejor calificación de Galicia, y entrada directa al grado de Derecho en Santiago.

Hoy el teléfono vuelve a pillarlo en movimiento, entre prácticas del carné de conducir. Ya no habla desde la euforia de quien acaba de ver una nota imposible en pantalla, sino desde el otro lado: un primer curso universitario superado y una receta para quienes refrescan compulsivamente sus calificaciones: «Menos estrés y más equilibrio».

El lucense se matriculó finalmente en Derecho en la Universidade de Santiago de Compostela, como quería. «Era lo que tenía claro», resume. La expectativa se cumplió, aunque no sin vértigo. El salto del instituto a la universidad fue, admite, «un curso algo agitado»: adaptación a la facultad, residencia nueva, amistades por hacer, el último año del conservatorio profesional de piano, las clases del carné y... un club de debate.

«Muchas cosas a la vez», concede. Aun así, el balance es claro: «Me siento muy satisfecho con lo que he hecho a lo largo del año».

La parte menos amable llegó con los exámenes. Martín, que hace un año defendía llevar Bachillerato al día como el mejor blindaje contra la Selectividad, ha conocido ahora la versión universitaria del maratón: semanas concentradas, mucha materia y poco margen para bajar la guardia. «La temporada de exámenes es lo peor de la universidad», reconoce. La última nota le llegó esta semana. Resultado: todo aprobado. Y descanso. A regañadientes por pudor, reconoce que la media fue de 9,6.

En paralelo, también ha terminado sexto de Profesional de piano. Solo le queda un recital de fin de grado, ya sin nota, para cerrar una etapa compaginada con códigos, manuales y apuntes. La residencia le ayudó a que el aterrizaje fuese menos brusco y la vida universitaria le ensanchó el mapa: llegó con pocos conocidos de Lugo, pero pronto hizo grupo en la carrera, en la residencia y en la ciudad. Su círculo es, dice, «un mezcladillo»: Lugo, Sarria, A Coruña, Santiago, Ourense y hasta otras comunidades.

Club de Debate

En Derecho, la vocación sigue intacta, aunque el destino profesional continúa abierto. Hace un año decía que quería opositar y trabajar en Galicia; hoy mantiene el rumbo, pero sin cerrar ninguna salida concreta. «No tengo claro a qué quiero opositar», admite. Entre las asignaturas más duras cita Fundamentos Históricos del Derecho, por la cantidad de materia. Entre las que más le gustaron, Derechos Reales: propiedad, hipotecas, derechos sobre las cosas.

A esa formación le ha añadido el Club de Debate Compostela, con el que participa en Parlamento Xove. Estos días prepara los cuartos de final contra un equipo de A Coruña. Si pasan, la competición seguirá en el Parlamento de Galicia. Otra prueba, pero de las que no se estudian solo con apuntes: se entrenan escuchando, argumentando y respondiendo bajo presión.

Por eso, cuando mira a los alumnos que ahora viven su propio día previo de notas, Martín no receta encierros heroicos ni horarios imposibles. Su consejo es menos espectacular y quizá por eso más útil: aprovechar el curso, no dejarlo todo para el final, descansar sin culpa y recordar que una nota no debería devorar la vida entera.

El número uno de la PAU gallega lo dice ahora con un curso de universidad a la espalda: la excelencia no consiste en estudiar siempre, sino en llegar preparado sin romperse por el camino.

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Fuente: Faro de Vigo