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El fenómeno de los pirovándalos

Cerco al piroturismo: la policía vigila a alemanes y neerlandeses que hacen detonar explosivos ilegales en fiestas con pólvora

Valencia es punto de destino de viajeros que eligen a España para hacer explotar pirotecnia prohibida en sus países

Las autoridades han extremado el control de un fenómeno que empezó hace cuatro años

Dos agentes de la Guardia Civil, en una tienda de Petardos CM.

Dos agentes de la Guardia Civil, en una tienda de Petardos CM. / Guardia Civil

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David López Frías

David López Frías

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El pasado mes de marzo, en plenas Fallas, un artefacto de gran potencia estalló dentro de una de las habitaciones del Hotel Rey D. Jaime de Valencia. Tres ciudadanos alemanes, de 21, 22 y 24 años, fueron detenidos como responsables de la explosión.

No fue un caso aislado, sino un fenómeno que se ha registrado en los últimos cuatro años en Valencia. Son los llamados ‘piroturistas’ o ‘pirovándalos’. Extranjeros que llegan a España solamente para hacer estallar artefactos explosivos, algunos de ellos artesanales (y, por tanto, ilegales), durante celebraciones en nuestro país cuya protagonista es la pólvora.

“Los problemas vienen de gente que procede de lugares donde existe prohibición pirotécnica”, cuenta a EL PERIÓDICO Nicolás Magán, gerente de la Asociación Española de Pirotecnia (AEPIRO). Y señala a dos países en concreto: Alemania y Países Bajos.

Restricciones

En estos dos países, la legislación ha puesto coto a los explosivos de uso lúdico: en Países Bajos, el Senado aprobó en abril prohibir la venta de fuegos artificiales a particulares. Una medida que entrará en vigor la próxima Nochevieja. La iniciativa ha surgido de una larga campaña conjunta de médicos, servicios de emergencia y organizaciones sociales del país. Antes de esta ley nacional, ya existían prohibiciones locales en 19 ciudades neerlandesas. La prohibición será total (venta y uso) en todo el territorio.

En Alemania, los únicos productos pirotécnicos de venta libre son los F1, de baja peligrosidad. Los petardos y cohetes de categoría F2 (los más potentes de uso doméstico) solo pueden adquirirlos particulares mayores de edad entre el 29 y el 31 de diciembre. Y solo pueden ser detonados entre la tarde del 31 de diciembre y la madrugada del 1 de enero. Está prohibido lanzarlos el resto del año, salvo que se consiga un permiso especial del ayuntamiento correspondiente, que suele otorgarse de forma excepcional para bodas u otras celebraciones puntuales.

Imagen tomada durante la guerra de petardos junto al Palau de les Arts durante la Nit del Foc 2026.

Imagen tomada durante la guerra de petardos junto al Palau de les Arts durante la Nit del Foc 2026. / Levante-EMV

“Como en sus países tienen políticas pirotécnicas tan restrictivas, se vienen a España, buscando las fiestas donde más petardos se explotan. Pero cada vez están más controlados y hay menos incidentes”, prosigue Magán.

España controla

¿En qué situación se encuentra en España? ¿Hay que esperar la presencia de pirovándalos durante la verbena de Sant Joan en Barcelona? No, según el sector y las fuerzas de seguridad. El fenómeno del piroturismo, según coinciden AEPIRO y las fuentes policiales consultadas, afecta en exclusiva a Valencia.

“El motivo es que las Fallas duran una semana. Sant Joan o Nochevieja es solamente un día, por lo que no hay constancia de que este tipo de turistas emprendan un viaje solamente para una fiesta de una noche”, resume Magán y corroboran fuentes de Mossos y la Guardia Civil consultadas por este diario.

“En España somos una referencia mundial en materia de venta y prevención. Policías de muchos países nos ponen como ejemplo de lugar con gran cultura pirotécnica y pocos problemas. España son las Fallas en Valencia, pero también Sant Joan y la Patum en Catalunya o los voladores en Andalucía

Nicolás Magán

— Gerente de la Asociación Española de Pirotecnia (AEPIRO)

“Es un fenómeno que tenemos bastante controlado. Empezó hace unos cuatro años. Desde entonces, trabajamos codo con codo con las autoridades locales valencianas para detectar a estos perfiles”, relata Magán, que recuerda que “el caso de la explosión dentro del hotel acabó con cinco órdenes de expulsión y la prohibición de entrada a España”.

Referente mundial

“En España somos una referencia mundial en materia de venta y prevención. Policías de muchos países nos ponen como ejemplo de lugar con gran cultura pirotécnica y pocos problemas. En España no solo existen las Fallas, también está la verbena de San Juan y la Patum en Catalunya o los voladores en Andalucía”, asegura Magán.

El problema, paradójicamente, se encuentra “en los lugares en los que se aplican medidas restrictivas y prohibiciones. Allá donde se imponen restricciones aparecen grandes problemas. Como el mercado negro, con productos sin ningún tipo de control. En Alemania ha habido muertos por la explosión de productos ilegales”.

Aquí en España, la venta “es casi prescriptiva", afirma. "El sector está hiperregulado y absolutamente controlado –añade–. Somos algo más de un centenar de empresas que nos dedicamos a la pirotecnia y tenemos que cumplir con una enorme carga burocrática y una exigencia de seguridad enorme. El petardo solo se compra en ventanilla. Y si se hace por internet, la recogida también ha de ser en persona”.

Medidas especiales

Así, la presencia de piroturistas en España se ha ido reduciendo en los últimos años. En Valencia se han registrado incidentes sin heridos, pero las autoridades han ido estrechando el cerco a los jóvenes alemanes y neerlandeses que lo protagonizan y han tomado medidas contundentes.

Ni autoridades ni fuentes del sector creen que haya que temer por su presencia en la ‘revetlla’. La Guardia Civil ha desplegado en Catalunya un dispositivo especial de vigilancia e inspección con motivo de la campaña pirotécnica de Sant Joan. El dispositivo contará con la participación de dos centenares de agentes especializados con 40 Intervenciones de Armas y Explosivos (IAE) que llevarán a cabo más de un millar de actuaciones.

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