Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista con un exalumno que sufrió abuso sexual

Albert Ubach, víctima de tres maristas del colegio de Rubí: "Me convirtieron en su juguete sexual"

Violado por tres profesores entre los 8 y los 14 años, en 2024 presentó una denuncia contra dos de ellos y, tras dos años de terapia, ha ampliado esa denuncia contra otro profesor, Felip Gallifa, director del colegio

Las víctimas de abusos en la Iglesia denuncian impunidad en el estreno de 'La fugida: veritats ocultes': “Nos rompieron la infancia y no hubo justicia”

El testimonio de Albert Ubach, víctima d4e abusos de los maristas

El testimonio de Albert Ubach, víctima de abusos de los maristas / Jordi Otix y Patricio Ortiz

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Albert Ubach (Barcelona, 1974) es poeta. Ha ganado los premios Octavio Paz, Vila de Lloseta y Jacint Verdaguer, entre otros. También es exalumno del colegio dels Germans Maristes en Rubí. Antes de contar por primera vez a cara descubierta su historia, elige uno de sus versos. Dice que es un canto a la vida que, en su caso, no ha sido fácil: “'Que cada onada sia tan profunda per a la mar com ho és la mar mateixa'”. Albert fue abusado y violado por tres profesores distintos entre los 8 y los 14 años. En 2024 presentó una denuncia contra dos de ellos. Tras dos años de terapia, ha ampliado esa primera denuncia contra otro profesor, Felip Gallifa, director del colegio que le destruyó. La investigación periodística del caso Maristas de este diario ya suma 24 denuncias policiales contra docentes de esta orden en Catalunya.

-Esta es la segunda vez que acepta una entrevista con EL PERIÓDICO, pero es la primera que lo hace para aparecer a cara descubierta, ¿por qué?

-Hasta ahora no había afrontado todos los abusos ni me sentía fuerte para dar este paso.

-En la primera denuncia policial usted acusó a dos profesores, los maristas Dídac Ibarz y Teófilo Arbeo. Ahora también acusa Felip Gallifa, miembro de la misma orden. ¿Por qué a él no había querido denunciarlo hasta ahora?

-Hasta ahora a Felip, que llegó a ser director, lo disculpaba.

"En aquel colegio, desde muy pequeño, vi escenas de mucha violencia contra los alumnos: era un ambiente de castigos, de insultos, de humillación. Nunca he visto nada igual"

-¿Y ahora?

-Ahora no. Ahora tengo muy claro que también es responsable. Felip era muy cariñoso conmigo, se portaba muy bien conmigo. Por eso me hizo tanto daño que abusara de mí. Le tenía un aprecio personal. No solo a él, a Teófilo también. Teófilo fue mi tutor y me ayudaba mucho con los estudios, pero cuando quería me usaba para satisfacerse. Me desorientaba mucho que adultos que me trataban tan bien después me hicieran eso.

-Quiere dar la cara y aparecer con nombres y apellidos, ¿quién es usted?

-Me llamo Albert Ubach, soy poeta. En los 80 estudié EGB en el colegio de los maristas de Rubí. Entre los 8 y los 14 años fui abusado por tres profesores. Eran religiosos. Los hermanos Teófilo Arbeo, Dídac Ibarz y Felip Gallifa.

-¿Cómo era el colegio?

-En aquel colegio, desde muy pequeño, vi escenas de mucha violencia contra los alumnos. Me impactó que fueran tan agresivos. Era un ambiente de castigos, de insultos, de humillación. Nunca he visto nada igual.

"No solo había mucha violencia física, los abusos sexuales estaban normalizados y eran cotidianos"

-¿Tenía miedo?

-Terror. No solo había mucha violencia física. En aquella escuela, los abusos sexuales estaban normalizados, eran cotidianos. Conmigo comenzaron cuando tenía 8 años y duraron hasta que me fui, con 14 años.

-¿Cómo comenzaron?

-Al principio eran simples caricias. Y si me resistía me decían cosas como: “¿no te gusta que te hagan mimos?”. Era una estrategia para confundirme. E ir incrementando gradualmente los abusos: tocamientos por la espalda, la barriga, por dentro de los calzoncillos. Eran tus profesores y te tocaban dentro de la clase. Hasta este punto estaba normalizado.

-¿El resto de alumnos lo veía?

-Yo siempre me sentaba al final. Los profesores Dídac, o Teófilo, o Felip, se colocaban detrás de mí y comenzaban a tocarme. No tenía herramientas para detener aquello. Y ellos no paraban. La situación se desbordó. En un mismo día podía tener un profesor que me magreaba por la mañana y otro profesor que hacía lo mismo por la tarde. Me acostaba pensando: ¿Qué pasará mañana?

"Entré en esa escuela siendo un niño normal, pero salí destruido"

-¿Le convirtieron en su juguete sexual?

-Eran tres depredadores sexuales. Y yo me convertí en su juguete. Creo que entre ellos hablaban de qué alumnos éramos más fáciles. En mi caso se percataron de que era muy introvertido, muy callado, muy reservado, y también de que tenía una situación complicada en casa. Vieron que podían manipularme y los abusos se cronificaron. Yo entré en esa escuela siendo un niño normal, pero salí destruido.

-¿Cuál fue el abuso más grave?

-El hermano Dídac me pidió varias veces que subiera a su habitación [los miembros maristas residían en el mismo centro]. Usaba cualquier excusa para que subiera: deberes, notas… pero lo que quería era abusar de mí. Dídac siempre dejaba la puerta abierta pero un día la cerró y me dijo que tocara un piano que tenía en su habitación. Se acercó. Dídac era un profesor muy desagradable, que iba en silla de ruedas. Colocó una de mis piernas entre sus reposapiés, para dejarla trabada. Yo ya tenía los calzoncillos bajados, me introdujo con violencia un dedo y me hizo mucho daño. Me quedé en blanco, quería gritar y ni podía, quería llorar y no podía. Me paralicé, no podía reaccionar. Él mientras tanto se masturbaba e incluso me cogió la mano para que se lo hiciera. Cuando se terminó todo, mi corazón iba a mil por hora. Me dijo que me fuera. Como si no hubiera pasado nada. Como si no hubiera hecho nada mal. Me descolocó mucho. Salí de su habitación, cerré la puerta. Estaba en un pasillo. Me subí los calzoncillos, me abroché los pantalones y me oriné encima.

Albert Ubach, víctima de abusos de sexuales en la Escuela Maristas de Rubí, tras denunciarlo a través de El Periódico mostrando su identidad por primera vez.

Albert Ubach, víctima de abusos de sexuales en la Escuela Maristas de Rubí, tras denunciarlo a través de El Periódico mostrando su identidad por primera vez. / JORDI OTIX

-¿Nadie le vio?

-No. Yo recuerdo que por dentro pedí que alguien me ayudara porque no podía más. Me sentí muy solo en aquel momento.

"A veces miraba la ventana del aula y pensaba que era una salida, ese era el nivel de colapso"

-¿Volvió a clase así?

-Yo me orinaba muy a menudo en aquel colegio. Llegaba a casa hecho una piltrafa. Y al día siguiente tenía que volver: no tenía escapatoria. Cada día tenía que volver a clase. A veces miraba la ventana del aula y pensaba: es una salida. Ese era el nivel de colapso.

-Este episodio no lo contó en nuestra anterior entrevista.

-No, he necesitado mucha terapia para asumir que había vivido tanta mierda. Estoy convencido de que hay más alumnos que pasaron por lo mismo, que también subían a las habitaciones. Insisto: en aquella escuela los abusos sexuales en los años 80 estaban normalizados, era estructural. Y me gustaría decir algo al respecto: han pasado cuatro décadas y no ha habido nadie de los Maristas, nadie, que haya levantado la alfombra [en Rubí] y haya dicho basta. No juzgo a los maristas de ahora, que seguro que es una escuela muy correcta, y no quiero mezclarlo todo y que paguen justos por pecadores, pero han pasado 40 años, y esto tiene que saberse, aquí nadie ha dicho: ¿qué hicimos? ¿en qué nos convertimos?

* Los Maristas, a través de una portavoz, piden que se recuerde que existe este correo (crr.catalunya@maristes.cat) para víctimas que deseen ser reparadas.

EL PERIÓDICO empezó a investigar los abusos sexuales perpetrados en colegios religiosos en febrero de 2016 con el Caso Maristas. Desde entonces, este diario ha hecho aflorar ya 55 denuncias policiales de exalumnos de escuelas maristas contra 24 de sus docentes (16 hermanos religiosos, 6 profesores seglares y 1 monitor de comedor). Las denuncias señalan a profesores de los colegios de Sants-Les Corts, la Inmaculada y Anna Ravell (Barcelona), Champagnat (Badalona), Valldemia (Mataró), Montserrat (Lleida) y Rubí por hechos acaecidos entre 1962 y 2018.

EL PERIÓDICO empezó la investigación periodística sobre los abusos sexuales perpetrados en colegios religiosos en febrero de 2016 con el Caso Maristas. Desde entonces, este diario ha hecho aflorar ya 55 denuncias policiales de exalumnos de escuelas maristas contra 24 de sus docentes (16 hermanos religiosos, 6 profesores seglares y 1 monitor de comedor). Las denuncias señalan a profesores de los colegios de Sants-Les Corts, la Inmaculada y Anna Ravell (Barcelona), Champagnat (Badalona), Valldemia (Mataró), Montserrat (Lleida) y Rubí por hechos acaecidos entre 1962 y 2018.

Suscríbete para seguir leyendo