Longevidad
Los hematólogos advierten que las técnicas para renovar el plasma no han demostrado efectos antienvejecimiento
Los especialistas piden a la población desconfiar de mensajes comerciales pseudocientíficos de influencers o de clínicas de longevidad que prometen beneficios no demostrados
Una terapia española que busca rejuvenecer tejidos y detener el envejecimiento se ensayará en dos años en humanos

Bryan Johnson, con el plasma de su hijo.

Bryan Johnson es uno de los famosos e influencer que ha decidido inyectarse plasma de su hijo -además de tomar más de 100 pastillas al día- con el fin de rejuvenecer. Se ha extendido la creencia de que el recambio plasmático tiene efectos antienvejecimiento y es usado por biochakers y celebridades locos por la longevidad, así como en clínicas privadas de medicina regenerativa. Sin embargo, los hematólogos han advertido este jueves de que "no existe evidencia científica suficiente" que justifique el uso estas técnicas con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar y, además, no está claro que sean seguras en personas sanas.
Según explica Silvia Monsalvo, secretaria del Grupo Español de Aféresis y hematóloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid), “muchas de las informaciones difundidas recientemente confunden conceptos médicos diferentes y generan expectativas alejadas de la realidad clínica. Por ejemplo, el término correcto para referirse a este tratamiento no es plasmaféresis, que se asocia a la donación de plasma, sino recambio plasmático”, una técnica que consiste en separar el plasma de la sangre del paciente y sustituirlo por otros fluidos, como plasma sano, con el objetivo de eliminar sustancias perjudiciales presentes en la circulación sanguínea, como determinados anticuerpos.
Se trata de una técnica que se utiliza frente a enfermedades autoinmunes o neurológicas donde existen anticuerpos que causan daño al organismo, como la miastenia gravis, el síndrome de Guillain-Barré y la púrpura trombocitopénica trombótica (PTT), además de algunos casos relacionados con el rechazo en trasplantes de órganos.
La eliminación de sustancias
La especialista explica que algunos tratamientos difundidos por celebridades internacionales no corresponden exactamente a un recambio plasmático convencional. “Lo que se ha descrito en algunos casos mediáticos no es plasmaféresis, sino aféresis mediante columnas”, apunta. En este procedimiento, el plasma se hace pasar por filtros o columnas capaces de retener determinadas sustancias antes de devolverlo nuevamente al paciente.

Silvia Monsalvo, hematóloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. / El Periódico
Estas técnicas sí se utilizan en hospitales para pacientes graves, especialmente en determinadas enfermedades autoinmunes o en situaciones de rechazo de trasplantes. Sin embargo, Monsalvo insiste en que “la evidencia científica disponible corresponde a pacientes que realmente necesitan estos procedimientos, no a personas sanas”. Además, subraya que no existe demostración científica de que estos sistemas eliminen de forma eficaz sustancias como los microplásticos, ni sobre qué cantidad podría llegar a retirarse realmente. “Tampoco sabemos con qué frecuencia habría que realizar estos procedimientos, porque la exposición a estas sustancias continúa existiendo”, añade.
Procedimiento complejo
El Grupo Español de Aféresis, de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), también recuerda que el recambio plasmático es un "procedimiento médico complejo", dado que requiere de un tratamiento de anticoagulación y de una supervisión especializada. “El anticoagulante utilizado puede producir alteraciones del calcio y el magnesio, provocando calambres o sensación de frío”, añade Monsalvo. Aunque la mayoría de las complicaciones suelen ser leves, también pueden aparecer hematomas y otras incidencias relacionadas con la técnica.
Por todo ello, los hematólogos hacen un llamamiento a la población a que desconfíe de mensajes comerciales pseudocientíficos que prometen beneficios no demostrados. “El mensaje es claro: son técnicas médicas útiles y eficaces cuando están correctamente indicadas, pero actualmente no existe evidencia científica suficiente para justificar su utilización con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas”, concluye Monsalvo.
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