Limpieza submarina
Una treintena de submarinistas limpian el fondo marino de Sant Feliu de Guíxols: "Aquí hay una alfombra de toallitas"
La acción pretende concienciar sobre el impacto ambiental de un residuo difícil de reciclar que sigue llegando al mar

Berta Artigas Fontàs / ACN
Berta Artigas Fontàs / ACN
Una treintena de submarinistas voluntarios han participado esta mañana en una jornada de limpieza de toallitas del fondo marino en la playa de Sant Feliu de Guíxols (Baix Empordà). La actividad, organizada por el centro de buceo Sublimits, forma parte de una campaña para sensibilizar sobre el impacto de este residuo, difícil de reciclar.
Han actuado en una zona especialmente afectada porque, aunque existen sistemas de filtrado, desemboca allí un arroyo y, además, las corrientes marinas hacen que los residuos se acumulen cerca de la costa. "Aquí hay una alfombra de toallitas", ha asegurado Lola Cervantes, directora del centro.
Equipados con botellas de aire, gafas, aletas y bolsas para recoger los residuos, la treintena de voluntarios se ha distribuido en grupos por distintos puntos del litoral cercano a la desembocadura de la riera de Sant Feliu. La actividad de este domingo se ha centrado en recoger toallitas húmedas acumuladas en el fondo marino, aunque también se han encargado de retirar del mar todos los residuos que encontraron, como restos de redes, latas de refresco e incluso trozos de plástico de gran tamaño.
Además, un equipo del centro de buceo Sublímits ha permanecido en la playa e ha instalado una carpa donde explicó a los curiosos que se acercaban en qué consistía la actividad.
De hecho, la jornada de este domingo pretende ir más allá de una limpieza puntual y forma parte de una campaña de sensibilización impulsada por el centro de buceo Sublímits para concienciar sobre el impacto de este residuo, difícil de eliminar. “Debemos reflexionar sobre el uso de las toallitas y sobre cómo debemos gestionarlas”, ha señalado Lola Cervantes, directora del centro. “Aunque en el paquete diga que se pueden tirar por el váter, no es cierto”, ha asegurado, y ha detallado que este tipo de productos genera graves problemas en la red de saneamiento y también acaba teniendo un impacto directo sobre el fondo marino.
La zona donde se ha desarrollado la actividad es una de las más afectadas de Sant Feliu de Guíxols por este tipo de residuos. Por un lado, porque es donde desemboca la riera del municipio y, aunque existen sistemas de filtrado, durante episodios de lluvias intensas se desborda y arrastra basura hacia el mar. Por otro lado, las corrientes marinas hacen que gran parte de los residuos acaben acumulándose cerca de la playa. “Aquí hay una alfombra de toallitas”, ha afirmado Cervantes, que también ha advertido de que esta acumulación dificulta la recuperación de los ecosistemas marinos.
La responsable del centro ha recordado que las toallitas pueden tardar “décadas” en degradarse y que, incluso cuando lo hacen, dejan fragmentos de plástico que se convierten en microplásticos. “El problema no es solo el tiempo que tardan en degradarse, sino que no desaparecen por completo”, remarcó. Estos fragmentos terminan entrando en la cadena alimentaria marina y afectan tanto a la fauna como a la calidad ambiental de la costa.
“Dista mucho” de la imagen idílica de la Costa Brava
Uno de los participantes de la jornada, Víctor Almohalla, ha explicado que durante la inmersión han comprobado la gran cantidad de residuos acumulados en este punto. “Lo que más encontramos son toallitas, pero también hay cuerdas, redes, zapatillas y todo tipo de desechos”, ha detallado. Almohalla considera que la situación es “preocupante” porque mucha gente desconoce el impacto real de estos productos y confía en que las campañas de sensibilización ayuden a modificar los hábitos de los ciudadanos.
Según el submarinista, esta realidad “dista mucho” de la imagen idílica que a menudo se tiene de la Costa Brava. Aunque existen puntos de inmersión “maravillosos y limpios”, Almohalla ha asegurado que “hay muchas zonas donde existe una acumulación brutal de suciedad”, especialmente en desembocaduras de rieras, entornos portuarios y otras áreas próximas a núcleos urbanos. Por ello, ha defendido la necesidad de reforzar la concienciación ciudadana y evitar que las toallitas y otros residuos acaben en la red de alcantarillado y, finalmente, en el mar.
Los organizadores han subrayado que la campaña tendrá continuidad más allá de la jornada de este domingo. El objetivo es combinar las acciones de limpieza con actividades divulgativas que ayuden a reducir la presencia de toallitas en el medio marino.
El año pasado, en una actividad similar que no se centraba únicamente en la recogida de este residuo, ya retiraron 300 kilos de toallitas húmedas. Este año, una vez realizado el recuento, esperan alcanzar una cifra similar.
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