Salud
Cuatro de cada diez enfermeras se plantean dejar la profesión en una década
Un estudio alerta de que la falta de estabilidad, la presión asistencial y la percepción de riesgo para el paciente empujan el malestar del colectivo

Una protesta reciente de infermeras en el hospital Santa Caterina para reclamar mejoras laborales. / Marina López (ACN)
Cuatro de cada diez profesionales de enfermería se plantean abandonar la profesión en los próximos diez años. Lo revela el mayor estudio realizado hasta ahora en España sobre la intención de dejar la enfermería, publicado en la revista científica Journal of Nursing Management y liderado por el Ministeri de Sanitat y el Institut de Salut Carlos III. La investigación, realizada a partir de las respuestas de más de 20.000 enfermeras de todos los ámbitos asistenciales y comunidades autónomas, alerta de un problema con impacto potencial sobre la sostenibilidad del sistema sanitario.
Según el estudio, el 39,6% de las profesionales encuestadas manifiesta la intención de abandonar la profesión en los próximos diez años, mientras que un 17% prevé hacerlo en un plazo inferior a dos años. Los principales factores asociados a esta voluntad son la falta de estabilidad laboral, la percepción negativa sobre la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados prestados. Las enfermeras que consideran mala la seguridad del paciente presentan un 81% más de probabilidad de querer dejar la profesión, mientras que las que perciben una baja calidad asistencial tienen un 71% más de riesgo.
La presidenta del Col·legi d’Infermeres de Girona, Lluïsa Garcia, subraya que la sobrecarga asistencial es un elemento que pesa, aunque el informe no la sitúa entre los principales motivos de abandono. Según Gràcia, el factor más determinante aparece cuando las profesionales perciben que no pueden garantizar la seguridad del paciente. «Cuando peligra la seguridad que le puedes ofrecer al paciente, este es uno de los factores que hace que una enfermera se plantee abandonar la profesión», señala.
Por otra parte, este diagnóstico estatal conecta con el malestar que, según Comissions Obreres, también se detecta en centros gerundenses como el hospital Josep Trueta. Maria Àngels Rodríguez, enfermera del Trueta y delegada sindical de CCOO en el centro, asegura que una de las preocupaciones principales es la falta de estabilidad de parte de la plantilla. «La gente quiere estabilidad permanente, pero todavía hay interinidades», explica. Según Rodríguez, la falta de presupuestos mantenía en el aire la creación de vacantes y dificulta que profesionales que llevan tiempo trabajando en el sistema puedan obtener una plaza en propiedad.
«Una de las principales preocupaciones es la falta de estabilidad»
Desde el Col·legi d’Infermeres, Garcia considera que el debate debe ir más allá del diagnóstico y traducirse en medidas concretas. «Deberíamos exigir estabilidad contractual y reconocimiento», defiende. La presidenta del colegio recuerda que hace tiempo que el colectivo reclama contratos estables, reconocimiento de las especialidades y entornos laborales seguros.
El informe sitúa la temporalidad como uno de los elementos que más pesan en la intención de abandonar. La contratación temporal incrementa un 33% la probabilidad de querer dejar la profesión, mientras que la falta de estabilidad laboral es señalada por el 56,5% de las personas que se plantean marcharse como motivo principal. También aparecen el bajo reconocimiento profesional, con un 31,5%, y el salario insuficiente, con un 5,3%.
Rodríguez apunta que el problema no es solo contractual, sino también organizativo. Según la delegada sindical, la falta de profesionales hace que cueste cubrir determinados puestos, especialmente en áreas especializadas como los quirófanos. «Se busca gente nueva, pero si viene de otras áreas no siempre tiene la experiencia necesaria y, además, si no se estabiliza, cuesta retenerla», expone. Esta situación, añade, acaba repercutiendo en las profesionales que continúan en los servicios, porque asumen más carga de trabajo.
Falta de seguridad del paciente
El estudio también señala que la omisión de cuidados de enfermería por falta de tiempo es una situación referida por el 60% de las profesionales encuestadas. Este punto es especialmente relevante porque conecta directamente con la seguridad del paciente, uno de los factores que más influyen en la voluntad de dejar la profesión. En el Trueta, según Rodríguez, esta preocupación también está presente: «Cuando faltan compañeras y no se pueden hacer los trabajos en condiciones, aparece el miedo por la seguridad de los pacientes».
Garcia también avisa de que esta situación puede convertirse en un círculo difícil de romper para el sistema sanitario. Si cada vez hay menos enfermeras disponibles y las condiciones laborales no mejoran, los cuidados pueden verse afectados y esto, a su vez, puede incrementar todavía más la voluntad de marcharse. «Es un bucle para el sistema sanitario», resume.
La representante sindical explica que empieza a detectar un cambio de estado de ánimo entre algunas compañeras. «Me estoy encontrando enfermeras que piden apoyo al sindicato porque quieren dejarlo y preguntan cómo deben hacerlo», asegura. También apunta que hay reducciones de jornada que no siempre se cubren, lo que incrementa la presión sobre el resto de la plantilla. «Si no se cubren, el trabajo recae sobre las demás», resume.
El trabajo publicado en Journal of Nursing Management también pone de manifiesto una brecha entre el nivel formativo de la profesión y las condiciones reales de ejercicio. Solo el 34,5% de las enfermeras especialistas trabaja actualmente en su área de especialidad, mientras que muchas profesionales son contratadas en puestos generalistas. En atención primaria, no ejercer como especialista incrementa un 56% el riesgo de querer abandonar, y el turno de tarde supone un riesgo un 48% superior respecto al turno de mañana.
Para Garcia, esta infrautilización del perfil profesional es especialmente preocupante. «Estamos infrautilizando el perfil profesional de personas que se han formado para ejercer en una especialidad», advierte. Según la presidenta del Col·legi d’Infermeres de Girona, esta situación también tiene un coste social: «En el fondo, engañamos a la sociedad, porque está costando dinero formar enfermeras que después no ejercen en el ámbito para el que se han preparado».
Preocupación por el futuro Campus
La presidenta del colegio también pone el foco en el futuro Campus de Salut de Girona, que debe incluir el nou Trueta. Considera que puede ser una oportunidad para atraer profesionales, pero alerta de que no bastará con formar a más enfermeras si no hay políticas de retención y fidelización. «Si esto no se planifica con tiempo, difícilmente se podrán cubrir todas las plazas que necesitará», afirma.
Garcia añade que la planificación también debería tener en cuenta factores externos al sistema sanitario, como el acceso a la vivienda, un aspecto por el que muestra preocupación. «La dificultad para encontrar un lugar donde vivir en Girona también pesa. Si no tenemos planificadas estas estructuras, es muy complicado», concluye.
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