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Drogas

El ‘chemsex’ gana terreno entre los jóvenes y preocupa a los especialistas

El uso de drogas para intensificar y prolongar las relaciones sexuales gana presencia en colectivos urbanos

Psicólogos y expertos gallegos advierten del aumento de casos asociados a ansiedad, adicciones, trastornos mentales y conductas de riesgo

Una jeringuilla con sustancias

Una jeringuilla con sustancias / PEXELS

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Belén Bertonasco

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Hace un tiempo se viene viendo un incremento entre los jóvenes de una nueva manera de tener sexo: el chemsex, (acrónimo en inglés de chemicals y sex), que se define como el uso intencionado de drogas psicoactivas, depresoras y disociativas para facilitar, intensificar o prolongar y desinhibir las relaciones sexuales y el placer, habitualmente durante sesiones largas que pueden durar horas o días. Esta práctica puede darse entre dos personas, en tríos o sexo grupal, así como en solitario. En España se conoce también con otros términos como chill, sesión, colocón, fiesta, vicio, guarrichill, chuches o chillouts.

Desde la propia voz de la comunidad en España, el manifiesto de la Comisión ChemSex Support de la organización comunitaria Stop Sida afirma que "las personas que practicamos chemsex somos hombres gays, bisexuales, crossdresser, personas trans y personas no binarias que formamos parte de la comunidad LGTB+". Además explican que "hay un consenso internacional rotundo estableciendo que no todo uso de drogas vinculadas al sexo es chemsex".

El caso clínico y el después

Según Gerardo Sabio, psicólogo clínico y miembro del grupo de trabajo de adicciones del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia (COPG), en consulta se ven diferentes casos de los pacientes que se involucran en este tipo de prácticas. "En los centros de adicciones se ve adicción y conductas compulsivas, trastornos afectivos agudos incluyendo ideación suicida, alteraciones de la conducta sexual, cuadros de abstinencia y en casos graves, psicosis inducidas. En el caso de los servicios de urgencias, se aprecian cuadros de agitación y conductas suicidas. Y en consultas de medicina interna enfermedades de transmisión sexual y riesgo de transmisión de VIH", comenta el especialista.

"En los centros de adicciones se ve adicción y conductas compulsivas, trastornos afectivos agudos incluyendo ideación suicida, alteraciones de la conducta sexual, cuadros de abstinencia y en casos graves, psicosis inducidas"

Practicar chemsex conlleva sus riesgos, más que nada ligados a la intoxicación con sustancias. "Los riesgos de la intoxicación dependen de las diferentes drogas consumidas y de su combinación de efectos. Hay riesgos graves por sobredosificación, riesgos por cuadros somáticos asociados al consumo y riesgos asociados a la alteración de la conciencia, la toma de decisiones y el consentimiento", señala Sabio.

El gran problema del chemsex no es lo que le genera a la persona en el momento, como deshidratación, sobrecarga cardiovascular, pérdida del riesgo y de la conciencia. Sino en el después: insomnio, irritabilidad, ansiedad, bajón anímico y necesidad de repetir.

"En diferentes estudios cualitativos realizados en Europa, los participantes describieron síntomas psiquiátricos en contexto de consumo agudo tales como irritabilidad, ansiedad, agresividad, algunos de los cuales precisaron de intervención médica por crisis de ansiedad y síntomas psicóticos", explica Sabio.

Los efectos también se dan a largo plazo, más que nada relacionados con el consumo de sustancias "alteraciones de memoria, cambios en la personalidad, dependencia a sustancias y necesidad de tratamiento por servicios de salud mental", comenta el especialista.

"En diferentes estudios cualitativos realizados en Europa, los participantes describieron síntomas psiquiátricos en contexto de consumo agudo tales como irritabilidad, ansiedad, agresividad, algunos de los cuales precisaron de intervención médica por crisis de ansiedad y síntomas psicóticos"

Pero, ¿por qué los jóvenes están decidiendo tener sexo bajo el efecto de sustancias? Cuando el cerebro aprende que el placer es igual a sexo más drogas, empieza a asociar esto a esa fórmula, entonces, el sexo sin sustancias puede sentirse poco, apagado o insuficiente, y no porque alguien se encuentre en un estado anímico bajo, sino porque el cerebro aprende en base a la repetición. Por eso hablar de esto no es moralismo, es salud sexual, mental y neurobiología.

En España

Según Gerardo Sabio el fenómeno del chemsex en España ha dejado de ser una práctica marginal para consolidarse como un desafío de salud pública que requiere una respuesta clínica especializada. "La alta concentración de casos en núcleos urbanos específicos sugiere la necesidad imperativa de implementar unidades de psiquiatría especializada en ciudades como Madrid y Barcelona", señala el psicólogo del COPG.

A nivel nacional hay varias iniciativas y programas de prevención y de reducción de daños en la población practicante de chemsex como el caso del proyecto Chem-Safe de ADB o también el Proyecto de Energy Control (ABD), que ofrece información, asesoramiento y análisis de chems, para una atención desde la gestión de placeres y riesgos.

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