Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista

Ana Molina Hita, maestra: "Nuestra profesión puede ser desesperante, corremos el riesgo de convertirnos en autómatas para sobrevivir"

Hablamos con esta docente de música y plástica sobre 'Un diamante en la basura' (Escritos Contextarios), recopilatorio de escritos y dibujos de su alumnado del colegio Pío XII de La Ventilla (Madrid), sobre el que Nacho Vigalondo ha dicho que "recomendarlo es algo tan cristalino y desconcertante como recomendar el verano"

Josep Maria Castellà, lingüista: "No está demostrado que haya que estudiar gramática para redactar bien"

Ana Molina Hita, editora de 'Un diamante en la basura'.

Ana Molina Hita, editora de 'Un diamante en la basura'. / Daniela Molina

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Helena López

Helena López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

-¿Recuerda el primer día que repartió las libretas entre sus alumnos? ¿Cómo fue la acogida?

-El reparto se produjo paulatinamente. En clase leíamos poesía, hacíamos ejercicios de expresión y, además, invitaba a mis alumnos a discurrir situaciones y experiencias fuera de su contexto habitual. Hacía esto en la huella del trabajo de Miguel Noguera, que me resultaba, además de cómico, muy inspirador. Algunos alumnos, por iniciativa propia, comenzaron a traer de casa sus propios escritos. A ellos les di libretas para que las llenaran como quisieran, con poemas, dibujos, autoentrevistas, lo que se les ocurriera. Muchos convirtieron esas libretas en una especie de diario, lleno de inquietudes, chistes, y confesiones que disfrutaban compartiendo. Todas las intervenciones eran tomadas en serio, no había competitividad de ningún tipo, y de este modo empezaron a reconocerse como autores. Creo que eso fue determinante a la hora de que otros se animaran a comenzar a escribir y demandaran su propia libreta.

"Es entre el alumnado en riesgo de exclusión donde surge con más fuerza el deseo de transformar el orden establecido"

-En Catalunya, la escuela en la que trabajó entre 2003 y 2020, donde nació 'Un diamante en la basura', sería calificada como de 'máxima complejidad'. ¿Cree que el experimento hubiera sido muy distinto en otra escuela, con alumnos de otros contextos?

-En todas las infancias hay soledad y angustia, diversión e imaginación, pero niños como los de mi escuela tienen menos codificados sus relatos, y en sus respuestas es más probable que surjan imprevistos y 'diamantes'. Además, en los sectores más desfavorecidos, la escritura influye de manera evidente en la construcción de la identidad y ofrece a las personas la posibilidad de situarse en un lugar distinto al que su contexto social les asigna. Es precisamente entre el alumnado en riesgo de exclusión donde surge con más fuerza el deseo de transformar el orden establecido. Y esto juega un papel definitivo en el proceso educativo. Cuando un niño inicia su comprensión de los mecanismos del mundo, es importante evitar que su mirada sea moldeada por la ideología dominante y acabe creyendo en el mito de la meritocracia, o que los sueños se cumplen si uno los persigue con fuerza. Hay que armarlos de conciencia crítica para que se cuiden de toda esa corriente de pensamiento positivo que les hace responsables de que sus vidas no sean buenas porque no piensan 'en positivo', o porque no 'manifiestan' sus deseos lo suficiente. Urge enseñarles a manifestarse en las calles y a hacer visible su voz a través de la escritura y la lectura. Porque leyendo pueden verse identificados en las palabras de otros, y por eso la lectura es importante, pero no la lectura de cualquier cosa: necesitan literatura, leer versos, para familiarizarse con la riqueza del lenguaje, con el sentido exacto de las palabras.

"Tendemos a pedir a los alumnos que "produzcan" algo a partir de un texto (reconocer rimas, contar sílabas...), cuando ante un poema el principal fin debería ser el goce estético"

-¿Por qué cree que la escuela dedica tanto tiempo a enseñar gramática y tan poco a dejar que las criaturas escriban?

-En la escuela nos falta tiempo, los procesos son rápidos y estresantes, ha triunfado el lenguaje de mercado y todo acaba reducido a una didáctica utilitaria. Tendemos a pedir a los alumnos que “produzcan” algo a partir de un texto (reconocer rimas, contar sílabas...), cuando ante un poema el principal fin debería ser el goce estético. Si reducimos el empleo del lenguaje a su carácter funcional e instrumental, eliminamos la posibilidad que nos brinda de construir sentidos. Hay un instinto poético en todos los niños, y cuando simplemente escriben sobre su propia vida acaba apareciendo la poesía, porque tienen una percepción poética de lo que observan, y esa manera de observar es una forma de lenguaje. Cuanto más familiarizado esté el niño con el sentido exacto de ese lenguaje, menos posibilidades habrá de que sea manipulado. Gianni Rodari decía que el objetivo más democrático es permitirles el uso total de la palabra, pero no para que todos los niños sean poetas, sino para que ninguno se convierta en un esclavo.

-¿Cuándo vio claro que con todo aquel material tenía que hacer algo?

-Recuerdo un día que le pregunté a un niño que por qué lloraba y me dijo que porque no tenía sentimientos. Siempre he compartido con mis amigos lo que veía y escuchaba en el colegio.

"Gianni Rodari decía que el objetivo más democrático es permitir a los niños el uso total de la palabra, pero no para que todos los niños sean poetas, sino para que ninguno se convierta en un esclavo"

-¿Y el título del libro? Parece imposible imaginar otro más adecuado.

-Mi alumna Bianca Rusu, en uno de sus cuadernos, hizo el dibujo que aparece en la portada bajo el título “Un diamante a la basura” y me pareció perfecto cuando revisaba el material.

-Me encanta el dibujo de su biografía en la solapa. Entiendo que es de uno de los cuadernos. Transmite muy bien esa mirada de admiración de los niños hacia esa maestra que les escucha y se interesa por ellos, que les valora; un sentimiento que atraviesa toda la obra. Quizá la magia no la produjeran los cuadernos, sino su mirada sobre lo que escribían en ellos.

-Los niños tienden a idealizar a su profesora, y sin una mirada afectuosa sobre sus cuadernos seguramente nunca se hubieran producido tantos 'diamantes'. Este libro es el fruto de unos años en los que pude dedicarme a la música y la poesía, pero eso se acabó, y pasé por etapas de hastío y desgana. Porque no había nada en mi jornada más allá del cumplimiento de una ley educativa en la que no creo, porque no podía atenderles, porque no llegaba a todo ni a todos, y estaba cansada, enfurecida. Nuestra profesión puede ser desesperante, y corremos el riesgo de convertirnos en autómatas para poder sobrevivir. La situación a la que hemos llegado en las escuelas merece, como poco, la admirable huelga que se está produciendo en este momento en Catalunya y València.

"Rosalía escuchó nuestro primer disco y nos llamó para cantar con ella en un concierto que dio en Madrid; y volvió a contar con nosotras para grabar los coros de 'Pienso en tu mirá' de 'El mal querer'"

-¿Sabe si colegas suyos a los que, imagino, durante estos años, ha explicado su experiencia, están siguiendo sus pasos?

-Hace poco, la escritora Belén Gopegui me contó que una profesora de un instituto de Jaén le dijo que estaba replicando el libro en clase, y que consultaba y trabajaba con sus alumnas gitanas vocabulario en caló. Es lo más bonito que me han dicho sobre el libro.

-Además de animarles a escribir, les invitaba a cantar. El coro Milagros, con alumnas del Pío XII, grabó tres discos y hasta participó en ‘El mal querer’ de Rosalía. ¿Cómo fue la experiencia?

-Milagros se dio de forma paralela a la experiencia de la que surge 'Un diamante en la basura'. Ambos proyectos obedecen a un periodo de intensa creatividad. Recuerdo que, a raíz de que redujeran horas lectivas de Música, empezamos a quedarnos después de clase tocando, y la cosa continuó durante tantos años que acabamos grabando tres discos que pueden escucharse en nuestro Bandcamp. Rosalía escuchó nuestro primer disco y nos llamó para cantar con ella en un concierto que dio en Madrid. Más tarde volvió a contar con nosotras para grabar los coros de 'Pienso en tu mirá' de 'El mal querer'. Más allá de la música, Milagros fue una experiencia total de amistad y fuerza colectiva que, a día de hoy, no sé ni cómo ocurrió.

Suscríbete para seguir leyendo