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Redada contra el tráfico de 'alfa' o 'flakka'

Las Fuerzas de Seguridad ponen el foco en las drogas altamente tóxicas del 'chemsex'

Sustancias como como la 'flakka', tan potentes como el fentanilo, se consumen en este tipo de fiestas sexuales

Todos los camellos detenidos de la red valenciana de flakka son, además, consumidores

Todos los camellos detenidos de la red valenciana de flakka son, además, consumidores / IGAT

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Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid
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La Guardia Civil empieza a ver la sombra de la 'flakka' detrás de al menos tres muertes ocurridas en Valencia el último año. En una de ellas hubo 'shock' tóxico; en otra, un joven se arrojó por un balcón desde un piso 14 sin aparentes antecedentes o razones para el suicidio.

Los agentes que han interceptado en la Comunidad Valenciana el mayor alijo conocido hasta ahora de la catinona llamada 'flakka' –o alfa–, una unidad de guardias con más de 20 años de servicio, todavía se asombran por los efectos de esta droga que van conociendo. Denuncias de vecinos en pisos céntricos de barrios nada recónditos, que llaman a la Policía Municipal porque en una vivienda hay mucha gente y mucho ruido, y los agentes, al llegar, se encuentran chicos que parecen muñecos exánimes en la acera, en el portal o en el rellano, fuera de combate por unas micras de alfa consumida en una fiesta 'chemsex', encuentros sexuales que pueden durar días y en las que suelen consumir drogas estimulantes.

A uno de los agentes consultados por este diario le recuerda a la droga Caníbal, o MDPV, que procedía de EEUU, y que “hacía perder los papeles a quien la consumía”. Potente y peligrosa, como el fentanilo, la 'flakka' dispara la sensibilidad del organismo. “Me acaricias en un brazo y el escalofrío me llega hasta los pies”, les ha contado uno de los camellos, que a la vez es adicto a esta catinona.

Anfitriones

Los paquetes que entran por envíos postales en Valencia contienen 20, 30 gramos, alguna excepción de cuarto de kilo… para no llamar la atención por su peso. El destinatario suele ser un organizador de fiestas. Convoca a un grupo selecto de amigos a su casa, para una larga sesión de sexo con drogas.

El 'chemsex', al menos desde 2023, se ha abierto paso con fuerza y está de moda oda entre invitados, más bien clientes, que pagan por la diversión que se les suministra en fiestas y locales gais y en algunos servicios de prostitución. En el mismo envío ha recibido el anfritrion bolsitas de 4MMC, hex-en y otras drogas sintéticas, que pondrá a disposición de los concurrentes.

Las Fuerzas de Seguridad siguen el fenómeno del 'chemsex' de hombres como el ámbito principal de consumo de 'flakka', después del síntoma de gran consumo que ha emergido en Valencia. Hasta ahora es el punto de llegada más conocido de lo que técnicamente llaman “organizaciones difusas”, en las que es difícil determinar la jerarquía del grupo criminal.

Narcos bromistas

Hay un aire de márketing fiestero e irónico en este tráfico, relatan fuentes de la Guardia Civil. Se radica en webs que, con dominio en Bahamas, organizan envíos desde Europa del Este o desde Países Bajos. En los paquetes interceptados por la Guardia Civil venía para los festivaleros un regalo del vendedor: tarjetas de plástico decoradas con motivos narco, para separar la droga con retratos de Pablo Escobar, o del químico cabreado de Breaking Bread, o del mafioso Scarface

La 'flakka' se extiende en los rincones privados del 'chemsex' porque no puede ser una droga callejera. Los consumidores necesitan una báscula para contar en miligramos, 15 por dosis, y pipas para tomarla. Demasiado complicado como para que el consumo no busque la intimidad doméstica.

'Tina' y fiestas sexuales

Hace tres años, sin estigmatizar el consumo, CESIDA, la Coordinadora Estatal contra el Sida, recordó a la comunidad gay en una campaña el riesgo de una extendida catinona, la “tina” o metanfetamina, presente en fiestas de 'chemsex'. La 'flakka' es más potente y tiene mayor riesgo letal.

“No es coca, no es éxtasis, no es una droga de playa y verano… pero seguro que los polacos la están vendiendo ahora por toda Europa”, sospecha uno de los guardias que han intervenido en Valencia 54 envíos procedentes de Polonia. La clandestina extensión del consumo de flakka en quedadas de sexo y química es para este agente “una auténtica amenaza de seguridad pública”.

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