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Mecanismos biológicos universales

Los humanos tenemos el mismo "reloj del envejecimiento" que ratas y macacos: el hallazgo abre nuevas puertas a alargar la vida

Un estudio liderado por Harvard desvela la existencia de "relojes moleculares" que predicen tanto la edad molecular como la esperanza de vida en diversas especies de mamíferos y tipos de tejido

Los expertos afirman que este hallazgo podría contribuir al desarrollo de "intervenciones específicas" para mejorar la longevidad

En busca del fármaco que ralentice la vejez: "No se trata de ser inmortal, sino de actuar antes de que aparezca la enfermedad"

Un macaco japonés acicala a otro.

Un macaco japonés acicala a otro. / Unsplash

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Valentina Raffio

Valentina Raffio

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El envejecimiento no solo se refleja en las arrugas, las canas en el pelo o la sabiduría. Científicamente sabemos que este proceso se caracteriza por la acumulación de daño celular. ¿Pero cómo ocurren estos cambios a escala molecular? ¿De qué forma su acumulación nos hace más viejos? Y sobre todo, ¿podemos hacer algo para evitarlo? La revista 'Nature' se hace eco de una investigación de la Universidad de Harvard que, por primera vez, desvela la existencia de "relojes moleculares" comunes en todos los mamíferos que predicen tanto la edad molecular como la esperanza de vida en diversas especies de animales, incluidos los humanos. Este hallazgo, afirman los expertos, podría contribuir al desarrollo de "intervenciones específicas" para mejorar la longevidad de nuestra especie y, en definitiva, hacernos vivir más o mejor.

Durante décadas, la comunidad científica ha tratado de encontrar biomarcadores fiables capaces de medir cómo envejece realmente un organismo. Si algo demuestra la experiencia es que dos personas nacidas en el mismo año pueden envejecer de forma muy distinta dependiendo de factores como la genética, el estilo de vida, la alimentación o la exposición ambiental. Hasta ahora, muchos estudios se habían centrado en los llamados relojes epigenéticos, que analizan cambios químicos en el ADN asociados al paso del tiempo. Pero el equipo liderado por Vadim Gladyshev quiso ir un paso más allá y estudiar directamente qué genes están activos o inactivos en las células durante el envejecimiento. Para ello analizaron el transcriptoma, una especie de "fotografía en tiempo real" de la actividad genética del organismo que permite entender de forma más dinámica cómo envejecen los tejidos y las células del cuerpo.

Los expertos afirman que este trabajo podría contribuir al desarrollo de "intervenciones específicas" para mejorar la longevidad de nuestra especie y, en definitiva, hacernos vivir más y mejor

Análisis moleculares

Su estudio se ha basado en el análisis de más de 11.000 transcriptomas procedentes de más de 25 tejidos diferentes de ratones, ratas, macacos y humanos. Según explican los científicos, contra todo pronóstico, la investigación desveló que los patrones moleculares asociados al envejecimiento se repetían entre especies muy distintas de mamíferos. En otras palabras, afirman los expertos, "gracias a este estudio se ha desvelado la existencia de mecanismos biológicos universales que regulan el deterioro celular en todos los mamíferos". Gladyshev ha definido este mecanismo como "relojes moleculares del envejecimiento" que, al menos por lo que se ha observado hasta ahora, estarían presentes en los humanos y en todos nuestros parientes animales.

El análisis ha demostrado que el envejecimiento se caracteriza por el aumento de la actividad de genes vinculados con la inflamación y la muerte celular programada, así como con la disminución de los genes relacionados con la reparación de tejidos

El análisis de estos "relojes moleculares del envejecimiento" ha demostrado que a escala celular el envejecimiento de los mamíferos se caracteriza por el aumento de la actividad de genes vinculados con la inflamación, la senescencia celular, es decir, el proceso por el cual las células dejan de dividirse, así como la apoptosis o muerte celular programada. Otro de las características más destacadas de este proceso es la disminución de la expresión de genes relacionados con la reparación de tejidos, la cicatrización, la diferenciación celular y la producción de matriz extracelular, un mecanismo fundamental para mantener la estructura y elasticidad de órganos y tejidos. Estos procesos, ya descritos en humanos, parecen ser universales en todos los mamíferos.

Terapias contra el envejecimiento

A partir de los patrones genéticos detectados en el estudio, los investigadores desarrollaron nuevos sistemas capaces de medir cómo envejece un organismo a nivel molecular. Según explican los responsables de este trabajo, estos "relojes transcriptómicos" no solo calculan la edad biológica de los tejidos sino que también permiten estimar la esperanza de vida y el riesgo de mortalidad con una precisión similar a la de los mejores relojes epigenéticos actuales. La gran diferencia es que este método analiza la actividad real de los genes en tiempo casi real, por lo que podría convertirse en una herramienta especialmente útil para comprobar rápidamente si tratamientos antienvejecimiento, medicamentos, dietas o cambios en el estilo de vida están logrando frenar el deterioro celular incluso antes de que los efectos sean visibles en la salud de una persona.

Los expertos creen que estos hallazgos podría contribuir al desarrollo de tratamientos dirigidos específicamente a frenar estos procesos celulares relacionados con el envejecimiento

Los expertos creen que el hallazgo abre nuevas vías para la medicina de la longevidad. Comprender qué genes se alteran de forma sistemática con la edad podría facilitar el desarrollo de tratamientos dirigidos específicamente a esos procesos celulares con el objetivo final de "vivir más años" y, sobre todo, "conservando durante más tiempo la funcionalidad del organismo". Las futuras aplicaciones de esta tecnología son esperanzadoras pero, por el momento, los investigadores piden prudencia. Un análisis liderado por el científico João Pedro de Magalhães, de la Universidad de Birmingham, afirma que "todavía no está claro si estos biomarcadores son una causa directa del envejecimiento o simplemente una consecuencia del proceso". Por este motivo, la prioridad será seguir ahondando en esta cuestión para convertir estos descubrimientos en futuras terapias eficaces para vivir más y mejor.

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