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'Smartphones'

Los expertos coinciden: los adolescentes no deberían tener teléfono móvil con internet antes de esta edad

Un exceso de exposición a las pantallas se ha relacionado con problemas de salud, tanto físicos como psicológicos

Carlos González, pediatra, sobre la edad a la que un niño debe tener móvil: "La sociedad debe llegar a un acuerdo"

Sánchez recicla como novedad prohibir las redes sociales a menores de 16 años que lleva año y medio tramitándose

Una adolescente mirando el móvil en el sofá de su casa.

Una adolescente mirando el móvil en el sofá de su casa. / JOSE LUIS ROCA / EPC

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

Barcelona
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Una de las dudas más frecuentes que surgen entre los padres que tienen hijos aún a edades tempranas es cuál es la edad ideal para que tengan un teléfono móvil propio.

Un estudio de Educo, publicado el año pasado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, indica que a los 10 años más del 60% de los niños ya disponen de su propio 'smartphone', una cifra que asciende hasta el 93% a los 13 años. 

Educo asegura que en 2021 un 31,6% de los y las adolescentes de 11 a 18 años dijo pasar más de cinco horas diarias conectado a Internet entre semana. Este porcentaje aumenta hasta el 49,6% durante el fin de semana.

Estos datos generan una clara preocupación entre los expertos, que aseguran que el uso de un móvil a edades demasiado tempranas puede tener graves consecuencias. 

Los peligros por un exceso de exposición a pantallas

El Institut Català de la Retina (ICR) alerta de los posibles peligros que conlleva que un niño se exponga demasiadas horas a estos aparatos. "Un exceso de exposición a pantallas y contenido de mala calidad se ha relacionado con problemas de salud como obesidad, descanso insuficientes, retraso en el desarrollos de habilidades sociales, déficits en el uso del lenguaje, violencia, problemas de atención y bajo rendimiento escolar". 

Estas consecuencias se deben a que los más jóvenes son un colectivo vulnerable que aún están en su plena etapa de desarrollo. Aparte de los ya mencionados, el ICR asegura que el niño también puede desarrollar problemas visuales:

  • Miopía: durante las últimas décadas el número de personas que sufren miopía ha aumentado considerablemente y, en parte, tiene que ver con las actividades a corta distancia como el uso de pantallas. "Pasar más tiempo al aire libre, especialmente en edades más jóvenes, puede retrasar la aparición y la progresión de la miopía", asegura el instituto
  • Fatiga visual: hace referencia a los síntomas que se experimenta tras pasar mucho tiempo utilizando la visión próxima. Algunos de los más comunes son el picor en los ojos, la visión borrosa y el dolor de cabeza. Para ello es recomendable hacer pausas frecuentes y evitar pasar más de 20 minutos mirando la pantalla sin levantar la vista.
  • Ojo seco: mirar una pantalla disminuye la frecuencia del parpadeo. Así como los adultos tienen soluciones alternativas, como el uso de lágrimas artificiales, la recomendación para los niños es clara: pasar menos tiempo haciendo uso de pantallas. 

"Es necesario retrasar la edad de uso de nuevas tecnologías"

La Asociación Española de Pediatría (AEP), por su parte, realizó un estudio en 2025 donde llegó a la conclusión que "es necesario retrasar la edad de inicio de uso de las nuevas tecnologías". 

La AEP explica que durante la infancia, el uso excesivo de la tecnología introduce alteraciones en el sueño, en la alimentación, cambios en el volumen cerebral, dolor cervical y lumbar, cefalea (dolor de cabeza) y alteraciones visuales. Además también altera las conductas del niño, como puede ser el sedentarismo, es decir, la falta de actividad física regular y largos periodos de inactividad (sentado o reclinado) con bajo gasto energético, lo que puede llegar a derivar en problemas de salud como la obesidad infantil.

Un niño mirando el móvil en su cama.

Un niño mirando el móvil en su cama. / quay

En la etapa de la adolescencia es donde se producen cambios cerebrales importantes. El uso de la tecnología puede interferir en el proceso madurativo, de forma que reduce la capacidad de atención o la memoria y aumentan las reacciones impulsivas o distracciones. "Todo esto puede conducir a dificultades como peor rendimiento y menor capacidad intelectual", asegura la asociación.

El problema del sedentarismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la falta de actividad física provoca más de cinco millones de muertes en todo el mundo cada año en todos los grupos de edad. Según la organización "actualmente más del 23% de los adultos y 80% de los adolescentes no realizan suficiente actividad física".

Tanto la AEP como la OMS coinciden en las recomendaciones sobre el uso de pantallas en la infancia: los niños menores de 6 años no deberían usar ningún tipo de tecnología. De los 7 a los 12 años el tiempo máximo recomendable es de una hora diaria con restricciones parentales para acceder a Internet. 

Es importante regular el acceso que tienen los niños a esta red ya que "no tienen desarrollado el sentido crítico ni la fuerza de voluntad para limitar su uso", afirma el ICR. Si se hace un uso de Internet, es importante que sea siempre con la supervisión de un adulto. 

De los 13 a los 16 años la asociación recomienda un uso máximo de pantallas de dos horas diarias y con herramientas de control para acceder a Internet. 

Paquete de medidas para regular el uso de móviles

Así como afirma la AEP "es importante que los niños tengan referentes saludables respecto al uso de los dispositivos, lo cual redundará en mejores dinámicas familiares y mayor desarrollo personal". 

De hecho, expertos como el pediatra Carlos González, aseguran que los hijos no deberían poseer un dispositivo móvil propio hasta, por lo menos, los 16 años. Además, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, impulsó en febrero un paquete de medidas legislativas y regulatorias para fortalecer el control de las plataformas digitales. El presidente quiere prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años y obliga a que las plataformas digitales implementen sistemas efectivos de verificación de edad.

Grupo de jóvenes mirando su teléfono móvil.

Grupo de jóvenes mirando su teléfono móvil. / Ferran Nadeu / EPC

Fuentes