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Presión estética masculina

Martillazos en la mandíbula, lengua pegada al paladar y 'ojos de cazador': el ideal extremo de belleza que obsesiona a los chicos

En gimnasios, foros y redes sociales se extiende la moda del 'looksmaxing', que lleva a muchos jóvenes a seguir prácticas (algunas peligrosas) para potenciar su atractivo físico

‘Looksmaxxing’, 'mogging', 'hunter eyes'… El diccionario de la nueva obsesión por "maximizar" el atractivo masculino

Héctor, Juan y Miguel se entrenan en el gimnasio ONAir de Madrid, al que sulen acudir a diario

Héctor, Juan y Miguel se entrenan en el gimnasio ONAir de Madrid, al que sulen acudir a diario / José Luis Roca

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Juan Fernández

Juan Fernández

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Héctor, Juan y Miguel, tres adolescentes residentes en el centro de Madrid, comparten la preocupación por los estudios –dos hacen Bachillerato y uno cursa un módulo de FP–, el interés por las salidas nocturnas de los viernes y sábados con otros chicos y chicas de su edad –16 y 17 años– y la afición al gimnasio, el lugar donde se conocieron y se hicieron grandes amigos. Pero si hay un asunto que últimamente les estimula y les hace sentirse en perfecta sintonía es el cuidado de la imagen personal. A diario se intercambian vídeos y documentos con técnicas y trucos para mejorar su aspecto, se afanan a conciencia en el gimnasio para lucir más musculados y viven la cuestión estética como una de sus prioridades. “Tener una presencia más potente y atractiva nos hace sentir mejor”, confiesan.

El interés por la estética en la adolescencia y primera juventud dejó de ser patrimonio femenino hace tiempo. La novedad, ahora, es la obsesión que muchos chicos han empezado a manifestar hacia la imagen que proyectan. Quieren verse más varoniles y para lograrlo están dispuestos a seguir cualquier técnica que les acerque al canon estético masculino que encuentran en las redes: mandíbula marcada, rostro cuadrado, cejas subrayadas, ojos afinados, clavículas destacadas y una musculatura hipertrofiada, sobre todo en brazos, hombros, pecho y espalda.

Redes sociales

La moda viene de Estados Unidos, donde cuenta con una denominación propia, 'looksmaxxing' (traducible por “maximización de la imagen personal”), pero en la era de las redes sociales las fronteras no existen y los tres adolescentes presumen de conocer a la perfección el patrón de belleza masculina que se ha impuesto entre los chicos de su edad, así como multitud de trucos y métodos para conseguirlo.

Los aprendieron viendo vídeos de TikTok, Instagram y Youtube, leyendo recomendaciones en foros especializados, o siguiendo directos ofrecidos por 'influencers' de esta materia como Alex Costa, Kareem Shami, Hullo y, sobre todo, el modelo y streamer Clavicular, principal apóstol mundial de este fenómeno.

Héctor, Juan y Miguel se declaran “softmaxxers”, versión ‘light’ de esta obsesión por la estética varonil y juvenil que contempla la aplicación de técnicas no invasivas, como el entreno intenso en el gimnasio para desarrollar la musculatura, el uso de cremas para cuidar el cutis, el perfilado de cejas o la ingesta de suplementos como el potasio –“ayuda a retener menos líquidos y que el rostro sea más fino y anguloso”, advierten-, el magnesio o la creatina, una molécula servida en polvo que permite sacar más rendimiento al ejercicio físico.

También están acostumbrados a ir siempre con la lengua pegada al techo del paladar para lucir un rostro más cuadrado –técnica conocida como 'mewing'– y a veces se aplican masajes en los párpados y las sienes para drenar esa zona de la piel y conseguir lo que denominan “ojos de cazador” o de "depredador": una mirada afilada y ligeramente entornada que consideran "más viril".

Máximo rendimiento

Pero no se sienten bichos raros. “En el instituto, todos los chicos hablamos de esto. Esforzarnos para sacar el máximo rendimiento de nuestro potencial de belleza forma parte de nuestro día a día. ¿Qué hay de malo en ello?”, plantean, aunque reconocen que hay quien lleva esta obsesión estética a límites “insanos”. Son los “hardmaxxers”, versión extrema del culto a la imagen que incluye operaciones de cirugía para corregir facciones, autolesiones a martillazos en las mandíbulas para tener un mentón más cuadrado o la toma de anabolizantes y hormonas para ganar altura y musculatura.

Los tres aseguran que estas “locuras” –así las llaman– solo las conocen de las redes –“yo he visto vídeos de chicos rajándose los lagrimares con un cúter para tener los ojos más rasgados”, confiesa uno de ellos–, pero la médica estética Petra Vega se ha encontrado con casos similares en la consulta. “Buscan rostros de película de ciencia ficción. Llegan pidiendo bichectomías para perder la grasa de las mejillas y tener el rostro más fino, y pinchazos de ácido hialurónico en las mandíbulas para remarcar el mentón. Están obsesionados con las mandíbulas”, destaca la doctora, representante de la Sociedad Española de Medicina Estética.

Un reciente estudio elaborado por esta sociedad médica refleja el aumento del interés de los jóvenes hacia la cirugía estética. “El grupo de edad que más ha crecido en los últimos años es el de 16 a 22 años, y entre los chicos varones la demanda ha subido un 20%. A muchos tenemos que decirles que no, porque no buscan corregir defectos, sino cambiar rasgos, y no valoran las consecuencias que esto tiene para el resto de sus vidas”, explica la médica, que cree haber detectado a veces “problemas psicológicos” tras esta preocupación estética. “Muchos son muy guapos, pero se sienten inseguros porque no se ven tan atractivos como los chicos que ven en sus móviles”, observa.

Jóvenes en un gimnasio.

Héctor, Juan y Miguel comprobando en el espejo del gimnasio el desarrollo de su musculatura. / José Luis Roca

La adolescencia es una etapa de transición en la que suelen aflorar las inseguridades, pero las redes sociales han añadido estrés a ese proceso. “La presión estética digital afectó primero a las chicas, que se obsesionaron por parecerse a lo que veían en las pantallas, y ahora ha llegado a los chicos, que están repitiendo el mismo patrón”, evalúa Roger Ballescà, coordinador del Comité de Infancia y Adolescencia del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya. Sin embargo, en el caso de ellos se suma un factor generacional y de género. “Tras la última ola feminista, la figura masculina ha quedado desdibujada. A falta de referentes, muchos chicos se ven atraídos por un modelo que recuerda, también estéticamente, al macho alfa del pasado”, analiza el terapeuta.

Héctor, Juan y Miguel se reconocen en ese análisis. “El nivel de belleza masculina ha aumentado, lo vemos a diario en las redes, y esto nos obliga a esforzarnos para aumentar nuestro potencial de atracción”, confiesan.

La apelación al “aumento” no es casual. El discurso del 'looksmaxxing' está marcado por la idea del “ascenso”: los 'influencers' animan a sus seguidores a luchar contra sus límites para “ascender de nivel” y difunden catalogaciones de figuras masculinas ordenadas en función de su grado de belleza. “Recuerda a la lógica de los videojuegos, que está orientada a la superación de pruebas para aumentar de nivel. Pero hay algo más. Para estos ellos, su físico se ha convertido en la prueba de su triunfo personal”, apunta Ballescà. “Ser atractivos es sinónimo de éxito para los chicos de hoy”, reconocen los adolescentes.

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